Maradona: bandera de Boca, opositor crítico y un viaje único a la Bombonera

Franco Tossi
lanacion.com

Cuando el 5 de septiembre se confirmó la noticia de la llegada de Diego Armando Maradona a la dirección técnica de Gimnasia, el primer interrogante general fue cuándo se enfrentaba con Boca. La búsqueda terminaba, casualmente, en la última fecha de la Superliga, en la Bombonera, y la imaginación viajaba hasta un escenario festivo: un emocionante recibimiento al ídolo y, en simultáneo, la posibilidad de que el xeneize pudiera ser campeón local.

Eso que tanto se esperó está próximo a ocurrir, pero (en el camino) pasaron cosas. Por un lado, el cambio de gestión en Brandsen 805, hoy sin buenas relaciones entre los protagonistas de la historia. Por eso, el homenaje arrastra una polémica que, quizás, no termine ni siquiera el sábado: se transformó en un ida y vuelta entre el entrenador del Lobo y los dirigentes boquenses, entre descalificaciones y enfrentamientos políticos. También hay detrás un plus futbolístico. Nada menos que Maradona, el hombre que fue bandera azul y oro en el mundo, tiene por delante la posibilidad de frustrar los esfuerzos de su amado club y que el título quede en Núñez.

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Claro que tanta incertidumbre sobre lo que pasará tiene su principal argumento en la política del club. Diego acompañó a Daniel Angelici y a su candidato Christian Gribaudo en las elecciones de diciembre. Incluso, cuando ya tenía puesto el buzo del Lobo, publicó en su Instagram duras palabras contra la fórmula del presidente Jorge Ameal y los vicepresidentes Mario Pergolini y Juan Román Riquelme: "Ese locutor y ese ídolo futbolístico no saben nada de política, tienen cero gestión. Y, encima, apoyan al peor presidente de la historia del club. Passarella, que fundió a River y lo mandó a la B, es Heidi al lado de estos tres. Tienen menos conducción que el Titanic".

A partir de ahí, la guerra fue declarada. La pésima relación con Riquelme ya era de público conocimiento desde que éste renunció a la selección, en 2009, cuando Maradona se convirtió en el entrenador, poniendo a la diferencia de códigos como principal motivo de alejamiento. Divididos, es evidente que el DT de Gimnasia puso en la misma bolsa a todos.

Entonces, los más altos directivos de Boca le dieron un tono importante de desinterés al homenaje. "Viene a ganarnos, no a una fiesta. Será recibido como a cualquier otro técnico", fueron las primeras palabras públicas de Ameal. Pergolini, por su parte, aclaró por qué tanta frialdad: "Sería hasta injusto ir a abrazarlo con Jorge y Román, y decir 'la pelota no se mancha' y todo eso. Dijo barbaridades en contra nuestra, nos levantó el dedito. Pero lo vamos a recibir bien porque a los ídolos hay que respetarlos". Si bien está confirmado que habrá un espacio previo al partido dedicado al eterno '10', aún se desconocen los detalles: el jueves, en reunión de comisión directiva, se trataría el tema.

Por eso Maradona viene hace días disparando contra ellos. Del "Pergolini no sabe lo que es una pelota" al "¿no es amear? Yo digo que Ameal es amear..." que declaró en conferencia de prensa el sábado. "No lo conozco de ningún lado. No sé si ordeñaba vacas o vendía leche. Sale y dice que no me van a dar una plaqueta. ¿Quién te la pidió, hermano? ¿Sabés dónde te la podés meter...?", se mostró enfurecido.

Seguramente, a Maradona le dolerá mucho privarle el campeonato a Boca, más allá de que ante los micrófonos aseguró que "si lo pierde, no es por nosotros". Sin embargo, además de buscar sacar a su equipo de la zona del descenso, es también todo este conflicto lo que lo impulsa a querer ganarle.

La presencia imponente del ídolo llamará más que nunca la atención de todos. Está claro que no es una figura más: en cada uno de los partidos que dirige, los jugadores rivales se desviven por tener un encuentro con el máximo artífice del campeonato del mundo en 1986. Por eso es una incógnita importante cómo el equipo de Miguel Ángel Russo logrará abstraerse de ambas situaciones: tener a metros a Maradona y las pulsaciones de las tribunas, que en su ánimo irán marcando cuál es el resultado de River.

Esteban Andrada se refirió a aquel interrogante. "Hay que recibirlo como se merece, pero una vez que la pelota empieza a rodar ya nos olvidamos de todo. Sabemos lo que significa, es una presencia fuerte. De hecho yo estoy muy agradecido porque en su momento, en el Mundial 2010 de Sudáfrica, me llevó como sparring", dio su postura el arquero, que espera poder "darle un beso, un abrazo y agradecerle la forma en que representó a Argentina". Carlos Tevez también dijo que lo recibirá muy bien, y que piensa darle un abrazo.

Por otro lado, Andrada mostró lo bien que cayó en el plantel el empate logrado por Defensa y Justicia en el Monumental: "Teníamos muy poco margen de error porque River no perdía ni empataba. El sábado uno pensaba '¿otra vez va a pasar lo mismo? No puede ser', ja. Ojalá Dios nos ilumine y podamos coronar". En Boca tomaron impulso con ese resultado. Saben que el Millonario tiene una parada brava en Tucumán, con la obligación de vencer a Atlético. La confianza es muy grande en la directiva: varios creen que si consiguen los tres puntos, serán campeones.

Diego Maradona vuelve a la Bombonera. No al palco que tiene en el estadio, sino al banco de suplentes rival. Con el cariño incondicional de los hinchas (gritaron por él hace más de una semana), la polémica del homenaje y la posibilidad de ser el villano en la definición del título.

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