Mapi León y la sanción a una jugadora que decepciona al fútbol español (y al mundo entero)

Estefanía Ramos
·2  min de lectura

El fútbol, como la sociedad en general, ha ido evolucionando con el paso del tiempo, pero no todos los cambios han sido a mejor y prueba de ello es lo que le ha pasado a la jugadora del Barcelona Femenino, Mapi León. La Federación española la ha castigado con 600 euros de multa y cuatro partidos de sanción por opinar en Twitter sobre las árbitras de LaLiga Iberdrola. No por insinuar que el arbitraje favorece a uno u otro equipo, o por decir que las árbitras tienen manía persecutoria a una determinada jugadora, no. Una sanción por reivindicar que el arbitraje en España debe mejorar.

Un castigo excesivo que indigna al mundo del fútbol, incluida la AFE, y que coarta claramente la libertad de expresión de la jugadora en las redes sociales. La RFEF tiene la piel muy fina y cuando se trata de hablar sobre los árbitros, tanto futbolistas como entrenadores tienen que andar con los pies de puntillas para no herir sensibilidades y medir sus palabras, y sino que se lo pregunten también a Álvaro Cervera. Si por pedir mejorar en el colectivo arbitral a Mapi le han caído cuatro partidos ¿qué pasará cuando realmente se ofenda a un árbitro, se insinúe que se favorece a un equipo o directamente digan que los árbitros les roban?

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La libertad de expresión, tanto delante de los micrófonos como a través de las redes sociales, no debe ser sancionada mientras no se ataque la honorabilidad del resto. Y en este caso no hay ataque, no se cuestiona la imparcialidad de las árbitras sino el nivel del colectivo arbitral en el fútbol femenino de nuestro país. No es más que una crítica constructiva para que este deporte siga mejorando en todos los aspectos y que refleja la realidad de lo que está sucediendo en los partidos de liga en España. La Federación quiere dar ejemplo con sus sanciones y esta vez le ha tocado a Mapi ser la cabeza de turco. A partir de ahora ya saben que la corrección política está por encima de la libertad de expresión y las críticas y opiniones por no pensar como la Federación pueden dejarte en la grada durante varios partidos.

Esperemos que el Comité de Apelación no tenga la misma tónica inquisitorial de la RFEF y le quite a Mapi esa sanción tan injusta y vergonzosa. Hoy ha sido ella pero mañana puede ser cualquiera. Los tiempos en los que se podía opinar libremente y desde el respeto sin miedo a las repercusiones son cosa del pasado.

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