Manual para entender la lista de Sampaoli

Ante la baja del jugador de Manchester City, el DT de Argentina podría citar a otro delantero para la última doble fecha de Eliminatorias.

Intentó pescar durante diez minutos y se aburrió. Se tiró unos pasos atrás y sin molestar a nadie agarró uno de los dos libros que había llevado. Habían ido con un guía, que sacaba temas para matar el tiempo. Estaban en Puerto Gaboto, en el sureste de Santa Fe, y él ni participaba de lo que ocurría en la lancha. “Parece que al hombre le interesa el fútbol”, sugirió el charlatán.

- ¿Usted cree en Dios? -respondió.
- Sí, por supuesto, soy un hombre de religión.
- Bueno, para mí, este libro es la Biblia y este otro el Nuevo Testamento.

Jorge Sampaoli llevaba en cada mano un libro sobre Marcelo Bielsa.

Matías Testoni, periodista radicado en Casilda, se lo cuenta a Pablo Paván, en el libro No escucho y sigo. A Sampaoli le importaba muy poco dirigir a un equipo del interior del país de una categoría menor: él menciono en las conferencias de prensa de jugar como el Ajax de Louis Van Gaal y como el Milan de Arrigo Sacchi. Pero, sobre todo, repetía que había que jugar a la pelota como el Newell’s de Marcelo Bielsa. Ésa era su ideología.

Fue Gabriel Milito quien lo llevó, junto a Sebastián Beccacece, a conocer a Pep Guardiola. Una de las primeras preguntas que Sampaoli hizo fue saber cómo planificaba el entrenador, por entonces, de Bayern Munich. Abrió los ojos y se le detonaron las ideas cuando escuchó: “Acá no planificamos. Cada día hacemos un nuevo entrenamiento”. 

Sampaoli, nacido en Casilda, un pueblo al que describe como un puñado de locos de los que se pueden aprender muchas cosas, juntó esa idea y la de otros y rompió con un nuevo lenguaje: empezó a decirle “fútbol arquitectónico" al bielsismo. Lo estático lo volvió plástico. Cambió la idea de equipo que gana no se toca por la de que todos los partidos debían ser distintos. Y asumió, como un ajedrecista, que el juego era siempre un desafío intelectual.

El que quiera definir con qué esquema juega Sampaoli al fútbol se está perdiendo de entender a Sampaoli. Porque puede ser 4-3-3 o 4-3-1-2 o 3-3-3-1 o 3-5-2 o 5-4-1. Todos esos esquemas usó en Sevilla en la última temporada, cambiando equipos posesivos por verticales, rápidos por lentos. Con un sólo patrón, que es lo que lo sigue uniendo fervorosamente a Bielsa y a Guardiola: “Nunca hay ninguna razón para no atacar”.

Fue el propio Bielsa el que elogió a Sampaoli por la flexibilidad de su cabeza para cambiar en los momentos justos. El Loco planteó que necesita la obsesión con una idea para enamorarse y convencer. El Zurdo también se enamora de su idea, pero su idea está en otro lugar. Cada día más, cree que es el arte el motor de los estilos, de las maneras de hablar, de las formas de pensar el juego. 

Hay que entender, entonces, la lista desde ese lugar. Cada jugador aporta una nueva variante táctica . No hay ninguna que se parezca entre sí. 

Sin flexibilidad no se puede entender la cabeza del Zurdo de Casilda.