Mano Negra pondrá fin a su carrera

El Universal

CIUDAD DE MÉXICO, noviembre 21 (EL UNIVERSAL).- Perder la máscara en la Arena México es una marca que nunca se podrá quitar el luchador Mano Negra.

Sin embargo, aquella derrota a manos de Atlantis, no fue una afrenta suficiente para provocar en él un mal deseo a la que más de 25 años después considera su casa. Un lugar del que se despedirá el próximo 6 de diciembre, pero de donde nadie lo sacará jamás.

La figura de Jesús Reza es parte ya de la rutina de la México. En el gimnasio, en sus pasillos, durante las funciones, siempre está ahí, pareciera que su alma se queda cuando él se retira a su verdadero hogar.

Subir al ring ya es poco común en él, hacerlo en el más sagrado de México lo es más, así que agradece tener la oportunidad "de volver a una noche que servirá para retirarme oficialmente, será mi última lucha en la Arena México".

Acepta que no había otro marco para irse, "colgar el guante" que lo identifica dentro y fuera de los enlonados. "Aquí luché en mis primeras presentaciones, tiempo después logré encabecé programas. La misma arena, la gente diferente y una satisfacción enorme de poder hacer esto en mi casa, la llamo así porque aquí entreno y estoy todo el tiempo, eso me hará sentir poco el retiro, no estaré del todo alejado".

Se va, porque en el fondo sabe que a su edad, todo es más peligroso. "A estas alturas una lesión ya no se soporta igual. Me estoy adelantando al tiempo".

Es parte de una dinastía que nació con las hazañas del Rebelde, padre de Reza y que con cuatro generaciones de azotarse amenaza con crecer. La posibilidad le roba un suspiro y lo regresa a la noche de su adiós. "No estoy nostálgico ni triste, sino lleno de vitalidad. Es una función normal para la gente pero muy especial para mí".

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