El Manchester City, una travesía de lujo que quiere llegar a puerto

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Madrid, 27 may (EFE).- El Manchester City jugará ante el Chelsea la primera final de la Liga de Campeones de su historia, alcanzando así un reto que ha perseguido durante años sin encontrar el ansiado premio.

Los mancunianos han experimentado de un tiempo a esta parte un crecimiento sobresaliente en el panorama nacional pero en la máxima competición extramuros el cantar ha sido otro. Solo las semifinales perdidas en la 2015-2016 contra el Real Madrid maquillaban una serie de intentos infructuosos por alcanzar una gloria esquiva.

Una galería de los horrores que incluía tropiezos sonados como el vivido en octavos de final de la 2016-2017 contra el Mónaco pese a la victoria 5-3 en la ida, el de cuartos de la 2018-2019 contra el Tottenham después de haber cosechado también un resultado favorable en el primero de los partidos o el vivido en la misma ronda el pasado curso contra el Olympique de Lyon (1-3).

Alguno de esos episodios los vivió la entidad con Pep Guardiola en el banquillo, pese a lo cual esta mantenía una confianza ciega en el técnico español confiando en que antes o después sería capaz de llevarles al lugar soñado.

Eso ha sucedido por fin esta temporada en una edición atípica, donde han sabido reponerse a los partidos a puerta cerrada y completar un tránsito donde solo el empate contra el Oporto ha evitado el pleno de victorias en el torneo.

El cuadro luso fue uno de los que le tocaron en suerte durante la fase de grupos junto al Olympiakos griego y el Olympique de Marsella francés. Un trámite que superó de manera sobresaliente con trece goles a favor y solo uno en contra.

Ese acierto de cara a puerta combinado con solidez defensiva lo exhibiría también en los octavos de final contra el Borussia Mönchengladbach, al que superó por dos a cero tanto en Inglaterra como en Alemania.

Precisamente otro conjunto germano sería su siguiente escollo, en este caso el Borussia Dortmund. Una eliminatoria más compleja que afrontaron en ventaja tras ganar con un tanto postrero de Foden en Manchester (2-1) y sentenciaron remontando el tanto inicial de Bellingham a domicilio (1-2).

Fue así como se plantaron en la penúltima ronda ante el París Saint-Germain, finalista de la anterior edición y provisto de jugadores como Kylian Mbappé o Neymar. Un cruce en el que se siguió el patrón de voltear un tanto inicial en campo ajeno (1-2). La vuelta, en casa, sirvió para sellar el objetivo gracias a dos dianas de Mahrez (2-0).

Ahora, afrontan la cita de Portugal con la inexperiencia de no haberla jugado nunca y la presión de ser la primera vez que aspiran a un trofeo de semejante calibre. Pero también con la tranquilidad de saber que han hecho muy bien las cosas hasta ahora y de que cuentan con una plantilla repleta de excelentes jugadores. Suceda lo que suceda, ya han soñado más allá de lo que nunca lo habían hecho.

(c) Agencia EFE

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