Madrid pone a prueba el 4-M el último mito de la política

Asier Martiarena
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El candidato del PSOE a las elecciones del 4 de mayp en Madrid, Ángel Gabilondo. (Photo by Europa Press News/Europa Press via Getty Images)
El candidato del PSOE a las elecciones del 4 de mayp en Madrid, Ángel Gabilondo. (Photo by Europa Press News/Europa Press via Getty Images)

Es el candidato a las elecciones autonómicas de Madrid con menos seguidores en twitter: apenas 54.500 por los 457.000 de Isabel Díaz Ayuso y los 2,6 millones de Pablo Iglesias. Sus intervenciones en el parlamento no suelen viralizarse al prescindir de las ‘performance’ como la exhibición de adoquines o del ‘y tú más’ que tanto abunda en los últimos tiempos. Apenas es requerido en los ‘prime time’ y las tertulias políticas porque en sus discursos no hay hueco para el insulto o la descalificación personal. Y a pesar de todo el PSOE ha vuelto a confiar en Ángel Gabilondo para intentar desalojar a la derecha de la Comunidad de Madrid tras cerca de un cuarto de siglo de dominio absoluto.

Tras sondear el mercado interno para relevarlo, el Partido Socialista decidió la pasada semana redoblar su apuesta por un candidato que circula en dirección contraria al resto de contrincantes, pero que lo hace convencido de que son los demás quienes están confundidos. Y que entiende que algo falla cundo él es la extravagancia de la campaña y no al revés.

Para jugarse su última bala, quien fuera ministro de Educación en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha optado por sacar pecho de sus supuestas debilidades. Resaltando con orgullo en su primer spot de campaña que es “soso, serio y formal”. "Algunos dicen que soy un soso, si es por sosegado puede que tengan razón” (…) “Dicen que soy serio. Será porque pienso en quien solo ha crecido con crisis y más crisis. ", explica Gabilondo en un vídeo calcado al que utilizó en 1999 el entonces candidato a la presidencia en Argentina Fernando de la Rúa.

Quien por aquella época aspiraba a suceder a Carlos Menem, arrancó su campaña señalando que “Dicen que soy aburrido”. De aquella, el eslogan funcionó, y de la Rúa llegó a presidir el país. Pero era 1999, no había redes sociales ni se hacía política a golpe de tuit.

Ahora bien. ¿Está preparada la política española para este candidato ‘outsider’? Las urnas darán la respuesta. Porque no deja de ser contradictorio que los distintos barómetros y sondeos realizados en los últimos años suspendan sistemáticamente a la clase política, pero luego los partidos alimenten la polarización y el ‘trumpismo’ de sus respectivos discursos. Criticando más que proponiendo, amenazando más que prometiendo y atacando más que defendiendo.

Los madrileños decidirán con su voto si Gabilondo es el mirlo blanco sobre el que quieren recuperar una clase política que no se descalifique a sí misma, o si será el último ejemplar de una especie abocada a extinguirse.

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