Madera transparente el material high-tech que podría revolucionar la construcción

Madera transparente, imagen creative commons crédito imagen WILEY‐VCH Verlag GmbH & Co. KGaA
Madera transparente, imagen creative commons crédito imagen WILEY‐VCH Verlag GmbH & Co. KGaA

 

Me encanta ver programas de reformas en la tele. Puedo tragarme un maratón de los hermanos Scott hipnotizado (y también con cierta envidia) mientras alucino con su buena mano para la decoración y la reparación de chapuzas. Siempre que veo programas de este tipo grabados en Estados Unidos, me llama poderosamente la atención el modo en que fabrican las estructuras principales, siempre con madera. Aquí en el viejo mundo los albañiles son los reyes de la obra, mientras que allí parecen serlo los carpinteros. Imagino que las leyes anti-terremoto tienen bastante que ver con esta peculiaridad constructiva, porque en Japón también emplean madera profusamente en estas tareas.

En Europa occidental, al menos en España y en los países vecinos que he visitado, basamos la construcción en el hormigón, lo cual en cierto modo es poco eficiente desde el punto de vista de la sostenibilidad, porque para hacer mortero se necesita arena y este es un recurso finito. Es cierto, se habla poco del asunto pero en algunas partes del mundo se están quedando sin arena y lamentablemente la del desierto es tan fina que no sirve para la construcción.

Pero volvamos con la madera. Este material viene empleándose en construcción desde que el mundo es mundo. Podríamos pensar que hay pocas cosas que no sepamos de la madera, pero lo cierto es que este robusto material parece tener un gran futuro “tecnológico” por delante gracias a la madera transparente.

¿Cómo? Sí, has oído bien. La madera basa su rigidez y su resistencia a la descomposición en un polímero que forma parte de las paredes celulares de las plantas: la lignina. Si se retira este polímero orgánico de la madera, y se sustituye por un tipo específico de polímero artificial, obtenernos un nuevo material resistente al agua, más resistente al fuego, entre tres y cinco veces más resistente que la madera origina, y sí… también transparente.

Las propiedades ópticas del polímero artificial que remplaza a la lignina coinciden con las de la madera para que la luz no se mueva de formas extrañas al atravesar esta, llamémosla, madera mejorada. Y es precisamente esta transparencia la que le abre una amplia gama de posibilidades a esta madera high-tech.

Lo cuenta Timothée Boitiuzet, arquitecto francés que fundó en 2016 la empresa de materiales Woodoo en su París natal. En uno de sus proyectos, llamado Woodoo Augmented Wood, la empresa de Boitiuzet se esfuerza – en colaboración con la industria del automóvil  - en crear paneles táctiles lumínicos basados en su madera “aumentada”. Si los acabados en maderas nobles en los salpicaderos siempre han sido la seña de identidad de los fabricantes de automóviles de lujo, imaginaos las posibilidades si además del aspecto señorial que confiere la madera nos encontramos con lo último en tecnología embebida en ella.

Panel táctil realizado con madera aumentada. (Crédito imagen: Woodoo).
Panel táctil realizado con madera aumentada. (Crédito imagen: Woodoo).

Pero este arquitecto francés no está solo, hay más personas interesadas en la madera, como el profesor Lars Berglund, del Real Instituto Tecnológico KTH de Suecia, quien ha descubierto varios usos posibles para la madera transparente. En el proyecto que dirige, llamado WoodNanoTech, el profesor persigue usar la madera como plantilla para la nanotecnolgía. Al igual que Boitouzet, Berglund también elimina la lignina y la remplaza por un polímero ópticamente compatible. El profesor noruego sueña con integrar puntos cuánticos en revestimientos de techo realizados con madera transparente. De esta manera, se podrían crear LEDS integrados en la propia madera, que iluminarían las estancias desde lo alto con una luz difusa más parecida a la natural.

Además, se podrían crear ventanas  inteligentes electrocrómicas que podrían hacerse opacas, para bloquear la luz, cuando se hiciera pasar una corriente a su través. Berlung sueña incluso con remplazar la lignina con un material de cambio de fase en lugar de con un polímero. De este modo se podrían crear dispositivos capaces de almacenar la energía. Durante el día, esta madera infundida podría absorber calor y por la noche, cuando las temperaturas bajan, el material de cambio de fase se cristalizaría liberando calor.

Ya veis. Si pensabais que la madera no podría sorprenderos más, resulta que en el siglo XXI se seguirá contando con ella. Tiene múltiples ventajas, por ejemplo es un material que actúa como secuestrador de CO2. Existen múltiples maderas autóctonas en Europa que se pueden cultivar de forma sostenible, y de hecho los dos investigadores citados en este artículo han trabajado ya con haya, pino, álamo, balsa y abedul.

Seguiremos la pista a este prometedor “nuevo” material.

Me enteré leyendo Phys.org

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