El lunes no se podía mover, pero igual fue la figura: Bou es un "superhéroe"

La Academia no pudo en Tucumán en el debut y busca su primera victoria en el Cilindro. De la mano de Opta, estudiamos las acciones del partido.

El lunes trotó más lento que un señor mayor. El martes movió las piernas a la misma velocidad. El médico del plantel, sin embargo, avisó: "Es un animal". El domingo, en Tucumán, se había comido un golpe en el posterior derecho que lo había dejado temblando. Si Diego Milito está diezmado físicamente, si Lisandro López todavía se recupera de un desgarro, la opción de otro más lastimado parecía un cocktail mortal de la mala suerte tan histórica celeste y blanca. Pero es él. Siempre es él. Hombre, animal, mutante, de carne o de hueso: Gustavo Bou es un superhéroe.

Habría que estudiarle los huesos a éste pibe que llegó a Racing tras salir del quirófano por una apendicitis y en un torneo hizo diez goles para salir campeón. Habría que analizarle la cabeza a éste nadie que ya en dos años jugando en el club ya superó al Chango Cárdenas en la tabla de goleadores académicos en la Copa Libertadores, con nueve gritos, yendo por Norberto Raffo, el máximo en esta estadística, con 14. Habría que calcularle las piernas al que siempre soluciona las cosas en el equipo, ahora, de Facundo Sava, antes de Diego Cocca, que finalmente estará en la fase de grupos del torneo latinoamericano.


Pero sobre todo, muy sobre todo, habría que detenerse en esta imagen del gol que tranquilizó las gargantas atemorizadas porque la cosa no saliera: una pizca de milésimas antes del minuto 29 del segundo tiempo, el señor mayor del lunes dio una zacanda y otra y otra y vio cómo, una vez más, la defensa de mexicanos, con toda la impronta del toqueteo de ese tipo de fútbol del norte de Latinoamérica, intentaba salir de abajo, pero corrió y corrió, ya agotado, con el arrastre de los músculos golpeados, desgastados, hasta que se la pellizcó. Oscar Romero le picaba por la derecha con unos botines rosas flúo imposibles de no ver, pero en eso de ver algo ven los que tienen un dios aparte y ahí el derechazo y el grito popular de la gente: "Bou, Bou, Bou, Bou, Bou". 

No es que se trate de una jugada ocasional. No es que Racing gana porque metió la pelota adentro del arco del rival. Fue mejor la Academia, fue más porque presionó, porque lo buscó, porque intentó y porque controló el partido largamente. Pero tres partidos oficiales lleva el 2015 para Racing y la estadística parece sentenciarlo todo: tres goles de Bou. Y acaso en esto de jugar la Copa Libertadores otra vez un hincha, mimetizado poéticamente con el médico del plantel, le recuerda a otro apenas el árbitro marca el final: "No te olvides que por éste animal le ganamos a Independiente y, por eso, estamos acá".