Luka Modric, el superviviente

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Madrid, 9 jun (EFE).- Con el sosiego que proporciona un futuro garantizado en el Real Madrid, al menos durante una temporada, irrumpe Luka Modric en la Eurocopa 2021 como el abanderado de la selección de Croacia, el recuerdo de su estupenda imagen en un gran torneo y la exigencia de asentar la excelente reputación ganada en el Mundial de Rusia 2018.

Modric llega al torneo continental con 35 años y casi medio centenar de partidos a sus espaldas en lo que va de temporada.

Exprimido por las urgencias de su equipo que no encontró momento adecuado para una dosificación, un respiro.

Es el capitán de Croacia un superviviente de una generación dorada que no termina de dar sus últimos coletazos, de asumir su ocaso. Va con el carácter del futbolista de Zadar que salió reforzado de una infancia ingrata, dura. Testigo de la escisión del país en el que nació y referencia de una nueva nación, con la que creció.

Modric transita asociado aún por las penurias de una guerra, ejecuciones en la memoria, saqueos en el recuerdo y un refugio, el fútbol. La pelota le apartó de todo aquello que terminó por forjar un carácter firme y serio. Pero también imaginativo y ambicioso. Ganador.

Una madurez prematura que le convirtió en un aventajado desde el principio. Debutó como profesional con diecisiete años y con veinte en la selección, donde ya es el hombre con más partidos de la historia de su país.

Con veintidós años ya estaba en Londres, en el Tottenham, en la élite. Asentado en la cima, consagrado al alto nivel. Alivia su aparente fragilidad física con una gran inteligencia, una visión de juego extraordinaria y una innata capacidad de anticipación. Modric sienta cátedra en cada movimiento. Sacude el juego, varía de orientación y sorprende con su cambio de ritmo.

La repercusión del Real Madrid recompensa todo su esfuerzo. Cumplirá una década de blanco. Y eso no es poca cosa. Cuatro Ligas de Campeones, otros tantos Mundiales de Clubes, tres Supercopas Europeas. Además, en España, dos Ligas, una Copa del Rey y tres Supercopas.

En junio iniciará el recorrido por su cuarta Eurocopa con Croacia. Nunca ha defraudado con su país que cuenta con un equipo siempre batallador, competitivo y a la expectativa. Capaz de frustrar las ambiciones de cualquier rival y de elevar sus ambiciones a lo máximo.

Es un superviviente Luka Modric en el fútbol y en la selección donde sobresalió ya en la Eurocopa de Austria y Suiza, cuando Croacia llegó hasta cuartos de final y él fue incluido en el mejor once del torneo. El combinado balcánico se desquitó del Mundial de Alemania 2006. Se estancó en la fase de Grupos. Se perdió el de Sudáfrica en el 2010 porque el equipo croata cayó en la ronda de clasificación. Regresó en Brasil 2014, sin repercusión. Y cuatro años más tarde, en Rusia, llegó su explosión.

Al margen de cualquier pronóstico el conjunto balcánico llegó a la final. Superó a Dinamarca, a la anfitriona Rusia y a Inglaterra. Cayó en el último partido, ante Francia.

Aún así el mundo contempló la magia de Luka Modric, elegido mejor jugador del torneo y después premiado con el "The Best" y el Balón de Oro. Un intruso en la época de Cristiano Ronaldo y Leo Messi.

Croacia pretende una reconversión. Aire nuevo en el plantel que dirige Zlatko Dalic. Integrantes como Ivan Rakitic o Mario Mandzukic dieron un paso al lado. Pero la base de Rusia se mantiene. Con Modric al mando.

Luka Modric afronta, probablemente, su última Eurocopa. Al mando de la sala de máquinas cumple con su penúltimo servicio a la causa balcánica. El siguiente será el Mundial de Catar. El adiós a un gran torneo.

Santiago Aparicio

(c) Agencia EFE

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