Luis Scola: "No me siento argentino", la frase que describe su particular carrera

LA NACION
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Luis Scola es una de las grandes leyendas del deporte argentino. Un basquetbolista que a los 15 años debutó en la Liga Nacional en Ferro y luego se convirtió en un ciudadano del mundo, como se dice a quien adopta esa metáfora: en 1998 se fue del país y se desempeñó en España, Estados Unidos, China e Italia, donde reside en la actualidad. Un recorrido intenso que lo llevó a vivir en rincones del planeta tan distintos como atrapantes. Y en ese contexto, el jugador se animó a hablar del desarraigo: "Yo no me siento argentino porque no me siento de ningún lugar. O me siento de todos los lugares, depende de cómo lo quieras ver", aseguró.

Actualmente, el capital del seleccionado argentino sigue dando batalla en Italia, en Olimpia Milano, con Ettore Messina como entrenador. Luifa ama viajar y nunca tiene miedo de empezar de cero en un lugar desconocido. La vida misma le enseñó a ser flexible y fuerte ante cualquier desafío. "Me pasa una cosa loca: siento desarraigo en el arraigo. Cuando estoy mucho tiempo en un lugar empiezo a sentir una incomodidad. El hecho de estar moviéndome constantemente es mi normalidad. Me cuesta mucho establecerme en un lugar. Lo busco, sí, porque a mi familia le hace bien. La estabilidad es sinónimo de que las cosas están yendo bien y uno va evolucionando, pero también es sinónimo de conformismo", expresó en el programa Frente a Frente, de ESPN.

El argentino bien podría considerarse "Kosmou polites" en griego, que es de donde procede la palabra "cosmopolita". A lo largo de su trayectoria en el exterior, Scola vivió en Gijón y Vitoria (España), Houston, Phoenix, Indianápolis y Nueva York (Estados Unidos), Toronto (Canadá), Taiyuán y Shanghái (China) y Milán (Italia). Desde ya, la selección argentina siempre resultó su bandera, su sello de identidad. "Hay una esencia que no se va nunca. Uno es quien es y de donde viene", remarcó.

El jugador, de 40 años, siempre contó con Pamela, su gran compañera de ruta y a la que conoció en la escuela 28 de Martín Coronado. También con sus hijos, Tiago, Matías, Lucas y Tomás, quienes se acostumbraron a cambiar de lugar con frecuencia. "En ellos ves cosas que no ves en la gente normal. Hace muchos años había un lockout que impedía el comienzo de la liga estadounidense. El arranque de la NBA no estaba claro. Yo en esa época estaba en Houston, entonces decidimos que los chicos comenzaran el colegio en Buenos Aires y que cuando el problema se arreglara nos volvíamos a Estados Unidos. Así, tomaron una rutina con tres o cuatro actividades entre la escuela y el club. Y el día que nos teníamos que volver, sus compañeritos les hicieron una despedida. Los abrazaban, los mimaban. Mis chicos miraban como diciendo '¿qué les pasa a estos?'. Yo por dentro decía 'uh, creamos un monstruo', porque se marcharon de la misma manera que se fueron de Indiana, de Houston o de España y dijeron 'chau, nos vemos´. Y se fueron a su próxima aventura. Lógicamente, eran chicos y no terminaban de entender, aunque eso que les sucede no es normal. Por supuesto que no son únicos, dado que hay mucha gente que vive de esa manera", indicó.

La exigencia personal y profesional es otra característica que distingue a este ciudadano del mundo. Recientemente, Scola habló de su futuro y la posibilidad de disputar los Juegos Olímpicos. "Honestamente, mi idea siempre fue jugar en Tokio y me encantaría hacerlo. Y si todo está bien, no se me ocurre ninguna razón para que no juegue. Pero no hay ninguna seguridad que se juegue. Ahora, si todo está bien, lo voy a jugar ", reconoció el capitán del seleccionado en el podcats "Hola! Qué tal, Cómo estás?" , conducido por su compañero Nicolás Laprovittola (Real Madrid) y el periodista Germán Beder.