Luis Scola, el capitán inoxidable: cómo palpita su último Mundial y la vida después del retiro

Diego Morini
lanacion.com

Luis Scola un histórico del seleccionado argentino

Es severo, serio. Suele ser una tarea compleja sostener un diálogo con Luis Scola. Puede ser cortante y generar momentos incómodos. A veces parece que estuviera a la defensiva. Lo que es seguro es que no es el típico protagonista que llena espacios vacíos así sin más para seguir adelante después de una pregunta. Quiere entender qué le preguntan, por qué se lo preguntan. Y si la requisitoria no es lo suficientemente clara, no tiene problemas en descartarla inmediatamente. Prefiere decir las cosas claras y contundentes.

El emblema de la selección de básquetbol, el último sobreviviente de la Generación Dorada, vive su propia resistencia. Se aferra a la camiseta celeste y blanca con el mismo profesionalismo que el primer día. Parece que su vida fue hecha para eso. Aunque tiene 39 años y cada paso le cuesta más que en la juventud. Jamás pondrá una excusa. Y no tiene ni la mínima intención de que se escape un gesto chauvinista.

Luis Scola ante Puerto Rico, en los Panamericanos de Lima

No es que sea una postura especial frente al periodismo. Los que trabajan cerca de él, sus entrenadores y compañeros, conocen muy bien esa intensidad y esa exigencia. Y más en la preparación para el Mundial de China, que comenzará el 31 de este mes. Pero entre los cronistas es muy conocida su posición ante las entrevistas. Muchas de sus respuestas suelen comenzar con la palabra "no".

En medio de toda esa dureza, sin embargo, hay algunos respiros. Es amable para aceptar la charla en medio de la cancha de entrenamiento del Cenard y es igual de estricto cuando se enciende un grabador. La nostalgia y la familia son un par de conceptos en los que se permite ser distinto. Aunque probablemente prefiera que eso no suceda.

-¿Estás distinto, disfrutando más?

-No creo que tenga una postura diferente. Sí estoy disfrutando. Siempre disfruto, me gusta. Son los últimos torneos que voy a jugar y eso me genera esta cosa melancólica de tratar de aprovechar al máximo. Pero sacando eso, en líneas generales siempre disfruto de venir acá. Algunos años más, otros menos.

Luis Scola ante Puerto Rico, en los Panamericanos de Lima

-¿La presión del juego se canaliza hoy de otra manera?

-Todos cambiamos con los años. No soy el mismo de antes. La forma en que ves el mundo a los 24 es diferente a lo que ves a los 39. En Pekín 2008 veía distinta mi vida a la de Atenas 2004. No es lo mismo la vida en diferentes edades. En ese sentido, uno va a tomando dimensión de las cosas. A los 24 tenés menos ideas de la vida. Al entender, uno toma más dimensión.

-No tenés equipo y te concentraste en la selección...

-[interrumpe] Es muy común. Terminé jugando esta temporada. La gente me pregunta constantemente por la inactividad y me causa gracia. Jugué 46 partidos, 30 minutos de promedio. Cero inactividad.

-Estuviste entrenándote solo cuando terminaste la temporada en China.

-Igual que en otros años. Hubo años en los que estuve más tiempo sin jugar entre el final de la temporada y la preparación en la selección. Por ejemplo, el año del lockout [N. de la R.: la huelga en la NBA en 2011], los años en que quedamos eliminados de los playoffs. No había pasado, en mi caso, que no tuviera equipo. Pero hay muchos jugadores que no lo tienen. Marcos [Delía] arregló hace poquito [N. de la R: jugará en Fuerza Regia, de México].

-Sucede que tenés equipo desde los 15 años...

-En mi caso es cierto. Pero sería muy poquita la diferencia. Lo que sería una situación extraña es que yo el año pasado no hubiera jugado. Eso sí habría sido distinto. A pesar de que nunca me había tocado vivirlo, no lo entiendo como poco normal. No cambió nada para mí, sigo con las mismas rutinas porque para mí es verano. Quizá si la próxima temporada no tengo equipo; entonces sí habrá un cambio.

Luis Scola

-Programás objetivos cortos. ¿Por qué la Copa del Mundo es tu única meta?

-Hace un tiempo que tengo como objetivo el Mundial. Desde hace más de un año y medio lo tengo como horizonte. Tengo en claro que es más difícil el básquet con 39 años que con 30, pero me gusta entrenarme y lo hago. Es verdad que hay días en que me cuesta más que otros, pero ojo, que había días en que a los 25 años no la pasaba tan bien.

-Lograron los Panamericanos y los disfrutaron. ¿Cuánto influye una competencia así en la preparación para la Copa del Mundo?

-Fue una situación diferente porque habitualmente no jugamos dos torneos. Se dio que lo de Lima estaba puesto en el calendario en un lugar en que nos sentíamos cómodos jugándolo y se organizó. Me pareció que fue una buena determinación. Tuvimos la oportunidad de jugar en América, de jugar bien, de salir campeones, de darle una medalla al país. Me parece que fue una buena decisión. Se podría haber hecho de otra manera, pero ahora me parece que estuvo bien. Lo que me parecía malo antes era partir el equipo a la mitad. Entiendo que así como lo hicimos estuvo bien y que nos dio la posibilidad de ganar. También podíamos perder, pero salió bien.

-¿Y en cuanto al rodaje del equipo? Hay veces en que el ganar puede confundir.

-No lo sé. Sentíamos que teníamos nivel como para ganar el torneo, y quedó confirmado después. Entonces, no creo que eso nos lastime. Quizá lograr algo en lo que nadie cree puede llevar después hacia otro lugar. Me parece que se dio la cronología de las cosas que creíamos que podían pasar y esto no debería confundir a nadie.

-Dijiste alguna vez que no sos romántico y que no querías darle un cierre especial a tu carrera. Pero hoy hablás con algo de nostalgia.

-Son cosas diferentes. Nostalgia es lo que te agarra cuando pensás que vas a extrañar tu carrera. Nunca pensé que no fuera a extrañar mi carrera. Lo que contesto respecto de la forma romántica del final es que no me interesa darle un cierre cinematográfico a mi carrera. No tengo interés en terminar a lo grande; terminar con un título o con ese tipo de cosas que interesan a la gente. No está mal que interese a algunos, pero yo juego por otras cosas, no por intentar terminar a lo grande. Vengo a jugar porque creo que puedo hacerlo, que puedo ayudar, que puedo ser importante para el equipo. Si perdemos o juego mal, no me cambia. No voy al Mundial pensando en que voy a ganar, me va a ir bien y voy a terminar a lo grande. No busco el cierre ideal para mi carrera. Si tengo que retirarme jugando contra Chile en Santiago, en la eliminatoria para la Americup, no tengo problemas. No me afecta, no me cambia nada. Me voy a retirar cuando mi carrera se acabe. Eso sí me interesa: retirarme el día en que no quiera jugar más. Si ese momento es un punto alto de rendimiento, genial. Si es en un punto bajo, no hay problema. No me interesa ningún tipo de final.

Luis Scola junto al seleccionado argentino

-¿Lo charlás en tu familia?

-¿Qué se puede hablar al respecto?

-Cómo va a vivir la familia cuando dejes de ser deportista.

-Sí, hablamos. Planear el futuro es algo que hacemos. Pero es inminente. Si no es ahora, después del Mundial, será después de los Juegos Olímpicos. Va a pasar. Es cuestión de ver cuándo y cómo, qué es lo que queremos hacer, pero no hay mucho para hablar. Va a pasar.

-Desde chico, arrancaste y no paraste nunca. ¿Tuviste tiempo de pensar qué vas a hacer?

-Intento pensar, pero es difícil. Llevo muchos años en el básquet. Le dediqué mucho tiempo física y mentalmente. Entonces, va a haber un vacío. No sé si hay algo para hacer al respecto, si hay solución. Vendrá y veremos qué hacemos con eso, de la misma manera en que lidio con todo. A veces me preocupa y otras no. Pasará lo que tenga que pasar.

-Andrés Nocioni puso la pesca por delante para seguir con algo competitivo en otro plano. Manu Ginóbili dijo "tengo ganas de aburrirme". ¿Vos no pensaste nada?

-Tengo ideas, cosas que se me ocurren. Pero no sé si hay una forma de prepararse antes del retiro. No creo que haya mucho por hacer al respecto ahora. Voy a tener que lidiar con algo. Hablar de "problema" es demasiado, me parece. Hice bien algo por muchos años, me gustó, lo disfruté y voy a tener que hacer algo diferente. Seguramente tendrá un costo. No lo sé.

-Tuviste con vos a tus hijos en Lima, durante los Juegos. ¿Fue algo especial?

-Habían estado en Mar del Plata [2011], en Londres [2012] y en Río [2016]. Pero creo que son un poco más grandes y no es lo mismo. Me gustó que ellos vieran lo que yo hago. Ser padre va mucho más allá de un partido. No hace falta ganar un campeonato para dejar un mensaje. Pero la verdad es que me gustó que hayan estado ahí y verlo.

-Ese día dio la impresión de que tu sonrisa iba más allá de la medalla.

-Sí. No tomé ninguna decisión de ir a jugar el torneo por eso, pero cuando salió el tema de los Panamericanos dije "qué buena posibilidad de que ellos me vean saliendo campeón". Ni siquiera sabía si iba a conseguirlo, pero sabía que teníamos la posibilidad y me gustó mucho.

-Ellos te siguen con esa pasión por el básquet.

-Me gustaría que hicieran lo que quieren. Veo que quieren ser como yo y me gusta, pero a la vez no quiero que sientan presión de creer que yo quiero que jueguen. Si quieren jugar al básquet, buenísimo.

Luis Scola, figura argentina en los Panamericanos de Lima

-¿Cómo lo tratás?

-Hablamos. Cosas específicas, no. Pero cada tanto me abren la cancha para que les comente cosas, para que los entrene y los ayude. Lo hago solamente si ellos me abren la puerta. No intento tomar la iniciativa.

-Con los jóvenes del equipo también tenés eso.

-Disfruto jugar en este equipo. Creo que hicimos cosas muy importantes con la Generación Dorada. Decir "hasta acá llegué" era fácil. Pienso que está bueno continuar eso. El cariño por la selección no está relacionado pura y exclusivamente con haber ganado. Ni con tener un buen equipo ahora y la posibilidad de volver a ganar. Está relacionado con más cosas. Simplemente competir. Hoy tocan resultados más modestos. Estamos porque queremos representar a nuestro país. Es un buen mensaje, y me gustó mandar ese mensaje si alguien lo tomó. Es lo positivo de haber jugado post Generación Dorada.

-Cerca del cierre, empezás a repasar logros.

-Intento que no pase porque creo que mirar atrás, frena. No puedo poner el foco en el pasado cuando todavía hay futuro. Por delante tengo un Mundial y tal vez unos Juegos Olímpicos. Hay cosas que están buenas y uno puede competir. Pensar en el pasado quita energías y saca del foco del futuro. Entonces, mientras estoy acá, la forma correcta es mirar adelante. Habrá tiempo en el futuro para ver lo que pasó. Cuando no juegue más, tal vez me detenga en lo que pasó. Pero no sé si voy a hacerlo. No va con mi personalidad ponerme a ver partidos viejos y esas cosas. Lo digo sin ningún tipo de negatividad hacia la gente que lo hace. No me parece mal que una persona que jugó, hoy quiera verse porque se emociona. Genial. Ahora, eso a mí no me suma. Es una de esas cosas de las que hablábamos, porque no puedo saber cómo voy a reaccionar con mi carrera cuando termine.

-¿Qué representa la selección para vos?

-Me alejo de ese léxico de definir a la selección. No me siento cómodo. Estamos en la selección desde antes de ser campeones olímpicos. Es mi caso, y el de muchos otros a los que se les terminó la carrera después de la Generación Dorada. Va más allá de ganar, de tener un buen equipo. Estamos en la selección porque representamos al país. Tenemos el afán, el orgullo de hacerlo. Es lo único que puedo decir.

-A veces parece que no querés hablar de todas las cosas que conseguiste. En una entrevista, el periodista Luis Novaresio te pidió que te hicieras cargo de lo que te correspondía.

-Me hago cargo. Sé lo que soy para el básquet argentino y lo que conseguimos con la Generación Dorada. No reniego de eso ni lo niego. Sería una tontería. Yo, en particular, estoy desde antes de la Generación Dorada y sigo estando después. Eso es la evidencia clara de que no estoy por el resultado. Estoy porque quiero llevar lo más alto posible a la selección. ¿Dónde será eso? En algún momento, fue el oro olímpico. Ahora, vamos a verlo.

El seleccionado argentino comenzará este jueves su serie de amistosos previos a la Copa del Mundo de China. La primera etapa será en Lyon, Francia, donde a las 13 de la Argentina (televisará tyC Sports) el equipo se enfrentará con Brasil. Este viernes, a la misma hora, jugará con Montenegro, y el sábado a las 15.30 se medirá con Francia. Después viajará a Japón y el jueves 22, en Saitama, se cruzará con el local, al que dirige Julio Lamas. Cuatro días más tarde, ya en China, sostendrá dos amistosos en Ningbó, ante Rusia (lunes 26) y España (martes 27). El conjunto nacional abrirá su participación en el Mundial el sábado 31 frente a Corea, en Wuhan.

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