Luis Enrique contra Robert Moreno: cuando tienes razón en el fondo pero te pierden las formas

Al puzzle de la polémica en torno al puesto de seleccionador español solo le falta una pieza, la de la versión de Robert Moreno, después de una durísima rueda de prensa de Luis Enrique en la que ha acusado a su antiguo compañero de fatigas de una de las cosas más graves que puede uno ser: desleal.

Lucho tenía un mensaje que dar y no se anduvo con rodeos. No necesitó preguntas de periodistas ni que se lo pusieran a huevo para entrar a matar, fue un mensaje tan contundente como premeditado. Sabía qué quería decir, cómo lo quería decir y el verbo que usar. "Desleal". Es una palabra que retumba en mi cabeza y que deja muy, muy tocado a Robert, que diez días después de su salida sigue sin contar las cosas desde su punto de vista.

Uno no puede estar en desacuerdo con lo que ha expuesto Luis Enrique. Considera que el que era su mano derecha se aprovechó de la grave desgracia que vivió para quedarse con su puesto y cumplir así con un sueño. "La ambición desmedida no es una virtud sino un gran defecto" es una frase en la que no puedo estar más de acuerdo... pero que no me gusta oirla de boca del seleccionador sobre su antecesor.

Luis Enrique, durante su presentación. (Photo by Oscar J. Barroso / AFP7 / Europa Press Sports via Getty Images)
Luis Enrique, durante su presentación. (Photo by Oscar J. Barroso / AFP7 / Europa Press Sports via Getty Images)

Es el asturiano un tipo al que no le gustan las medias verdades, de los que se suele decir 'que va de frente', que no se corta ni un pelo a la hora dar su opinión. Y como tal ha actuado.

Creo sinceramente que hay algunas situaciones en la vida en la que hay que afrontarlas de una manera distinta, más aún cuando has ganado la batalla. Luis Enrique se ha quedado con el puesto de seleccionador (por derecho propio, sin duda) y ha apartado a Robert Moreno, del que no sabemos qué pasará en el futuro. Se consideró traicionado y no quiere tenerle más a su lado. Hasta ahí todo perfecto.

Y ante estas circunstancias, y viendo que el catalán había preferido no abrir la boca, ¿era necesario un mensaje tan duro, tan contundente? De verdad considero que no, que desde el bando ganador lo mejor era decir un 'han pasado cosas que nos han distanciado' o algo similar y dejar pasar el tiempo, que los rumores sin confirmar desaparecieran poco a poco.

Es muy probable que Robert Moreno no actuara bien, que esa ambición que todos tenemos le perdiera, que se viera dentro del sueño de su vida y que no quisiera despertar. Y me parece justo que Luis Enrique recupere lo suyo y que no cuente con alguien que considera que le ha traicionado. Pero sin un mensaje tan duro como el que ha lanzado me hubiera parecido mejor. Cada uno es como es, evidentemente, y a Lucho está claro que ya nada ni nadie le iba a hacer cambiar a estas alturas.

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