Luis Enrique, a vueltas con la portería

Agencia EFE
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Las Rozas (Madrid), 24 mar (EFE).- Luis Enrique Martínez, seleccionador español, aseguró que no tiene decidido quien será el portero de la Eurocopa, tras dar el relevo de David de Gea a Unai Simón y prescindir de Kepa Arrizabalaga, y de momento se centra en el partido ante Grecia.

"No sé quien va a ser el portero titular ni el lateral o central, quedan dos meses y medio, puede haber desgracias que se dan en el mundo del fútbol. Tengo claro el partido de mañana e iremos valorando. En la portería estoy muy contento con los cinco porteros que han ido viniendo", dijo en rueda de prensa.

Una de las sorpresas de la última convocatoria de Luis Enrique fue la llamada de Robert Sánchez, ampliando el abanico de opciones de las que dispone en la portería. "Mi plan varía continuamente, cambia, no tengo problema y hago de todo", explicó sobre su gestión de la portería.

"Desde repartir partidos entre porteros, apostar por el mismo en el Barça, diferentes en el Celta. Aquí han participado varios y estoy encantado con los que tengo. Los que han venido, si recuperan su nivel, podrán volver", añadió en un mensaje claro a Kepa o Pau López.

Luis Enrique entiende que la crítica va ligada al máximo nivel, pero se mostró cansado de la que acompaña a David de Gea. "Ya he dado mi opinión. El debate tiene que existir en España, nos gustan ese tipo de polémicas. Ser profesional implica saber aceptar la crítica y en ese rol están cómodos. De Gea tiene experiencia suficiente para saber gestionar eso", señaló.

Lo que descartó Luis Enrique es que la final de la Copa del Rey que medirá a Athletic Club y Real Sociedad le vaya a condicionar a poner a alguno de sus jugadores en los tres partidos de la selección.

"Soy el seleccionador de España y me centro en buscar lo mejor para la selección en estos tres partidos. El resto ni puedo ni lo quiero controlar. No me interesa lo que vaya a suceder a partir de ahí, me centro en jugar con los mejores jugadores que considere", dijo con rotundidad.

Las circunstancias que sufre el mundo del fútbol provocan que de golpe las selecciones disputen tres partidos. "No me quejo, mi idea es repartir minutos al máximo", adelantó Luis Enrique, que advirtió a sus jugadores del peligro de relajarse ante selecciones menores.

"En esta fase de clasificación nos vamos a enfrentar a selecciones, en teoría, de un nivel inferior, pero el mundo del fútbol está lleno de complicaciones. De cada Mundial hay selecciones de nivel que se quedan fuera y eso ya es un aviso. Vamos a intentar hacer los deberes desde el día uno", afirmó.

En el estreno de España ante Grecia, espera que su rival cambie "su rol" al pasar de dominador en la Liga de Naciones a medirse a una selección como España: "El peso del partido lo llevaremos nosotros. Ellos son un bloque trabajado en el que no destaca ninguna individualidad. Tendremos que estar atentos a sus transiciones y al balón parado. No va a ser fácil, sobre todo al inicio de partido".

Por último, reivindicó el nivel de sus jugadores al recordar el 6-0 a Alemania con el que se firmó el pase a la fase final de la Liga de Naciones, aunque resaltó que en el presente ya no suma nada recordarlo.

"Forma parte de la historia del fútbol, pero no aporta nada para el presente y lo que buscamos. Me gustaba lo que veía, había resultados que no refrendaban la confianza, pero seguía siendo optimista. Ese partido aclaró la opinión de algunos de fuera, pero la mía es la misma. Tenemos mucho todavía que mejorar y el que piense que por ganar 6-0 a Alemania se va a golear a Grecia no conoce el fútbol y los partidos trampa", sentenció.

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