A Luis Enrique le perdonamos todo menos que nos aburra así

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Spain's coach Luis Enrique sits during the UEFA EURO 2020 Group E football match between Spain and Sweden at La Cartuja Stadium in Sevilla on June 14, 2021. (Photo by Jose Manuel Vidal / POOL / AFP) (Photo by JOSE MANUEL VIDAL/POOL/AFP via Getty Images)
Luis Enrique observa el partido alejado del banquillo español (Photo by JOSE MANUEL VIDAL/POOL/AFP via Getty Images)

Tal vez conviene recordar que los partidos inaugurales de España en las grandes competiciones ya eran aburridos antes de que llegara Luis Enrique. No hay que irse tan lejos para recordar el icónico 0-1 contra Suiza del Mundial 2010 y no sé si la palabra es "aburrimiento" para definir el 1-5 ante Holanda (¿o era Países Bajos?) cuatro años más tarde. Cuando uno llega a determinada edad, sabe que una cosa son las expectativas y la adrenalina que se dispara antes del debut inminente entre los aficionados... y otra cosa es el partido en sí, que, salvo excepciones, suele ser durillo.

El de ayer, sin duda, lo fue. A Luis Enrique le valorábamos no hace mucho su voluntad de regeneración, de apostar por un proyecto distinto que pueda durar muchos años. Un proyecto contra la lógica y la opinión pública que igual acaba haciendo callar a todos. El "modelo Clemente", vaya, que tan de cerca vivió el asturiano en su época como jugador. Ahora bien, para este tipo de revoluciones es necesario algo que realmente sea distinto. Una revolución que me deja en el empate a cero, los casi mil pases y tres o cuatro ocasiones en noventa minutos se me queda un poco corta.

España no jugó tan mal como se ha dicho, pero es cierto que el empeño de Luis Enrique por llevar la contraria le exige un plan que vaya más allá de tal o cual jugador. Algo genial, que nos permita decir: "Vale, no entiendo por qué juega Morata, no entiendo qué hace Llorente de lateral derecho, no entiendo que Ferrán Torres pase quince minutos de delantero centro... pero, ojo, mereció la pena". El problema de ayer es que pocas cosas del empeño del seleccionador funcionaron bien, pocas cosas parecían realmente preparadas. No puedes salir a rueda de prensa a decir: "El rival eligió defender". A ver, igual en una de estas te encuentras a un rival que decida no defender, pero en principio no parece probable.

España tuvo el balón más del 80% del partido y no supo muy bien qué hacer con él durante casi todo ese tiempo. Solo Pedri entendió que había que buscar los pases filtrados a los laterales -en este caso a Alba- para dejar de tirar centros a la olla y poder buscar a los delanteros de cara. Así estuvo a punto de llegar el 1-0 un par de veces en los últimos minutos del partido. Ahora bien, si esa es la única opción y si el resto de jugadores no se han enterado, tienes un problema. El rival ya puede defenderse a gusto porque en realidad no le estás atacando.

MADRID, SPAIN - JUNE 4: Pedri of Spain and Joao Palhinha of Portugal during the International Friendly match between Spain and Portugal at Wanda Metropolitano on June 4, 2021 in Madrid, Spain (Photo by Pablo Morano/BSR Agency/Getty Images)
Pedri conduce el balón en el reciente amistoso ante Portugal, que también acabó 0-0 (Photo by Pablo Morano/BSR Agency/Getty Images)

La selección de Clemente no era un espectáculo ambulante pero sabía lo que hacía. Y dentro de ese "saber lo que se hace" se podía disfrutar más o menos. No sabemos muy bien qué hace el equipo de Luis Enrique que no hiciera el de Robert Moreno, el de Lopetegui o el de Fernando Hierro. Lucho pretende ser distinto pero no le sale. ¿Quieres ponerlo todo patas arriba? Muy bien, pon a Thiago de medio centro y que sea lo que dios quiera, sube a Llorente todo lo que puedas para que rompa líneas a base de zancadas, juégatela a los disparos lejanos de Fabián y Olmo, y deja en manos de Pedri la manija del equipo, sin escorarle tanto a la izquierda.

El problema de España -o el problema que vimos ayer, que aún puede corregirse- es que se queda a mitad de camino. Pongo a Llorente por la derecha para romper desde atrás... pero vuelco el juego a la otra banda. Pongo a Pedri para combinar con Olmo y Alba... pero acaban molestándose entre sí. Quiero darle un ritmo endiablado al juego a partir de la posesión, pero me dejo a Thiago y pongo a Rodri. Incluso meter a Sarabia a pierna cambiada por un Ferrán Torres que acabó de suplentísimo en el City no sería mala idea. De hecho -y en esto ayudó mucho la rendición sueca en forma de cambio sorprendente de Alexander Isak- los últimos 15-20 minutos de España fueron buenos, entretenidos, de estar todo el rato en el borde de la silla esperando para celebrar el gol.

Eso es lo que queremos. Y sabemos que eso tiene su precio, que es que nos pillen a la contra y nos metan uno o dos goles. Pero sería algo distinto. Ya hemos visto que pasarnos la bola mil veces y acabar empatando contra un rival inferior lo sabemos hacer de maravilla. El asunto, ahora, es pasarnos la bola esas mil veces pero más rápido, con más sentido, con mayor verticalidad, y conseguir así mejores ocasiones. El rival va a seguir defendiéndose pero lo va a tener más complicado. Ah, y procura que después de todo ese movimiento y la confusión de los defensas contrarios que ya no llegan a las marcas, si hay un error, el balón le llegue a Gerard Moreno. No es el día para matar a Morata, pero no se puede dejar en el banquillo a uno de los mejores delanteros del continente.

En fin, el partido contra Suecia no fue como el partido contra Rusia de 2018, tampoco exageremos, pero no fue la orgía de confusión y alternativas que esperábamos. No puedes ir tan de chulo y de especial para al final acabar en esto. Luis Enrique tiene el valor para cambiarlo todo, así que, venga, que lo haga. Le van a llover las tortas igual porque cae mal como cae mal Morata. Empecinarse en una fórmula exitosa, como hizo Clemente, puede tener sentido. Empecinarse en esto no sé si nos merece la pena a los espectadores. Ritmo, velocidad y entendimiento. En otras palabras, Pedri y Thiago. Y alrededor, un montón de locos dispuestos a salirse de lo que siempre se ha esperado de ellos.

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