Luís Filipe Vieira, el eterno líder del Benfica perseguido por la sospecha

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Lisboa, 8 jul (EFE).- Luís Felipe Vieira, histórico presidente del Benfica detenido este miércoles en Lisboa por sospechas de delitos fiscales y de blanqueo de capitales, ha sido un hombre sobre el que ha pivotado la sospecha en los últimos años, en los que pese al escrutinio no le han faltado importantes apoyos políticos.

Vieira (Lisboa, 1949) copa desde su detención la atención mediática en Portugal, un país que le conoce como figura destacada de la vida pública desde que asumió las riendas del Benfica en 2003.

Hoy su imagen está también asociada a registros de la Fiscalía, en busca de pruebas que aclaren los términos exactos de negocios por valor de más de cien millones de euros que, sospecha el Ministerio Público, han podido afectar al Estado portugués, al Novo Banco e incluso al propio club.

En este último caso, la Fiscalía quiere dilucidar si, entre otras cuestiones, Vieira participó en un esquema para aumentar indebidamente las comisiones de venta de jugadores, que después iban a parar a sus propias empresas, o cómo consiguió condiciones ventajosas en los préstamos.

Es un punto y aparte para un hombre cuestionado desde hace años por sus negocios, que le llevaron a dar explicaciones al Parlamento en mayo, donde se le preguntó cómo llegó a ser el segundo mayor deudor del Novo Banco, una entidad cuyos números rojos acaban siendo asumidos en gran medida por el Estado.

DE REY DEL NEUMÁTICO A REY DE LOS "ENCARNADOS"

La detención de Vieira, junto a su hijo y otros dos empresarios tras una serie de registros en 45 dependencias, es el descalabro de un hombre que cumplía a rajatabla para los lusos el esquema de "hombre hecho a sí mismo".

"Tengo negocios, una buena jubilación, vivo bien", resumió ante los diputados que le preguntaron por su estado financiero en mayo. Era el acercamiento más serio hasta la fecha para conocer los detalles de sus negocios, cuyas sombras han alimentado varios reportajes en la prensa portuguesa en los últimos dos años.

Él siempre defendió que todo estaba en orden y era resultado de su trabajo, que empezó a los 14 años en el lisboeta barrio de Benfica, donde pasó varios años vendiendo neumáticos, una época en la que se le atribuyó el sobrenombre de "Gadafi del neumático".

A ese negocio se dedicó hasta los años 80, momento en que saltó al sector de la construcción e inmobiliaria con una empresa propia, Obriverca, que fue la que construyó realmente su fortuna.

Su primer contacto con el fútbol llegó en 1991, cuando fue elegido presidente del modesto club Alverca, de la ciudad homónima, al noreste de Lisboa, desde donde saltó a la presidencia del Benfica en 2003 con aplastante victoria en las elecciones.

Dieciocho años después, se ha convertido en el presidente más longevo del club. Con un palmarés de siete ligas ganadas, Vieira vive actualmente su sexto mandato consecutivo tras imponerse de nuevo, con un 63 % de los votos de los socios, en las elecciones que el Benfica realizó el año pasado.

Ya en aquellos comicios asomaban las dudas y la polémica sobre el dirigente, cuyo nombre ha aparecido ligado a hasta siete procesos, algunos de los cuales han salpicado a los "encarnados", como acusaciones de corrupción a árbitros, y hasta a jugadores de equipos rivales.

El club ya ha puesto distancia con Vieira: en un comunicado de la dirección prometen "defender sin ninguna reserva, de forma cohesionada y como compete, los intereses del club", que "no es objeto de investigación", y ofrecen completa colaboración a las autoridades.

IMPORTANTES AMISTADES POLÍTICAS

La condición de presidente de uno de los clubes con más éxito de Portugal le granjeó a Vieira importantes contactos e incluso respaldos políticos que, en los últimos tiempos, también han generado polémica.

Fue el caso del primer ministro de Portugal, el socialista António Costa, que en las últimas elecciones del club accedió a formar parte de la lista de apoyos a la reelección de Vieira, en un momento en que ya eran conocidas las causas judiciales en las que estaba involucrado.

También formaban parte de esa lista el alcalde de Lisboa, el también socialista Fernando Medina, y diputados de los conservadores partidos PSD y CDS, además del presidente de la Confederación Empresarial de Portugal, António Saraiva.

Costa argumentó entonces que apoyaba a Vieira "no como primer ministro o secretario general del Partido Socialista, sino como aficionado y socio del Benfica desde 1988".

Tras conocerse la detención del dirigente de los "encarnados", el Partido Socialista ha reaccionado diciendo que es "tiempo de que actúe la Justicia" y defiende que se "apuren responsabilidades".

También se ha apresurado a pedir que la Justicia sea "rápida, eficaz y transparente" otro de los políticos que fue próximo al líder benfiquista, el ultraderechista André Ventura.

Cynthia de Benito

(c) Agencia EFE

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