Los problemas internos de Cruz Azul que parecen no tener fin

Guillermo Álvarez y Víctor Garcés. / Foto: Getty Images
Guillermo Álvarez y Víctor Garcés. / Foto: Getty Images

Con la laguna de fútbol ocasionada por la fecha FIFA, Cruz Azul acapara los titulares que serán sustituidos horas después por el partido entre México y Estados Unidos y que sólo servirá para las estadísticas, pues no se juega nada importante, mas que una generosa taquilla que esperan los organizadores.

Muchas voces se han unido para reclamar los cambios que vive o más bien sufre la Máquina del Cruz Azul y es que el caos en el club es evidente y lo peor es que no se ve con claridad si todos esos movimientos darán como resultado lo que los aficionados celestes ansían desde hace años: un título.

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La guerra de poder, los egos antes que el equipo, los problemas jurídicos, el estira y afloja por tener las riendas de un equipo que aunque no gane en la cancha, genera ruido y expectación gracias a la ahora dudable condición de “equipo grande”.

La salida de Ricardo Peláez es sólo la punta del iceberg de toda la vorágine de jalones que se vive en el seno del club. Bien hizo el “Cabecita de oro” al salir del club pues su posición nunca fue respetada, así lo corroboró Víctor Garcés en una entrevista para la cadena ESPN: "No es el director deportivo el que nos va decir lo que el quiere que sea para el equipo".

Pocas palabras para definir el por qué Peláez renunciaba con dignidad al remolino de poder que domina las cúpulas del equipo. Horas antes de su renuncia, el mismo director deportivo anunciaba que discutiría su posición.

Peláez buscaba a un técnico con otro currículum para dirigir a la escuadra que no tiene buenos números. Fuera de lo que los medios de comunicación especularon o deseaban, Siboldi nunca estuvo en la mira de Peláez, más quizá por su paso en Veracruz, que por el título con Santos, haciendo a un lado su breve, verdaderamente breve paso como jugador y entrenador del Cruz Azul.

Por otra parte, también es sabido que Peláez se despachaba con la cuchara grande, gastar sin limitar la chequera, las contrataciones bomba ocupan más atención en la prensa que una victoria en la cancha. Ningún dueño del equipo apoyaría esta práctica todo el tiempo sin resultados.

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La lucha de Víctor Garcés y Alfredo Álvarez contra su hermano, Guillermo Álvarez por tomar el control del equipo de fútbol, es ahora más evidente aún con los procesos jurídicos que han ocupado más tiempo en los escritorios que en un desempeño en la cancha, pues al final es un equipo deportivo profesional que debe dar otras cuentas principalmente.

Las palabras de Víctor Garcés definieron lo que pasa desde hace años y que luce más como un problema familiar, en el que los hermanos buscan tener en sus manos el juguete favorito de la familia.

“De toda la vida existió Cooperativa La Cruz Azul, es una persona moral totalmente distinta al Club Deportivo Cruz Azul Social Cultural. Para ser socio del club, debe serlo primero de la cooperativa. En ese orden, los recursos económicos vienen de la Cooperativa”, dijo en conferencia de prensa.

Aseguró que nunca de acuerdo en el cambio de la figura jurídica, que fue cambiada en 2011 por el presidente del club, Guillermo Álvarez, cuando destituyó a su hermano Alfredo Álvarez, así como su cuñado, el mismo Garcés de todas sus funciones en la cooperativa y club.


Hoy, ocho años después y tras varios procesos jurídicos, Víctor Garcés y Alfredo Álvarez regresan a sus antiguos puestos en el club de fútbol y, de acuerdo con el director jurídico de la empresa cementera, la Máquina se vuelve a llamar Club Deportivo Cruz Azul Social y Cultural A.C.

Todos estos cambios, golpes y sombrerazos no garantizan un título para Cruz Azul, lamentablemente.

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