Los logros, exabruptos y ridículos de Trump en la cumbre de la OTAN

Donald Trump ha tenido una difícil participación en la reciente cumbre de la Organización del Tratado Atlántico Norte en Londres, alianza que celebró su aniversario número 70. Aunque Trump llegó a ella atribuyéndose importantes cambios e influencia, se precipitó después en desencuentros y refutaciones con otros mandatarios, al grado de que se evidenció no solo que el presidente estadounidense no había logrado directamente acuerdos reales ni logrado proyectar su posición, sino que acabó también en la arena de la tensión, el ridículo y la ofensa.

En la víspera de la cumbre, Trump clamó haber conseguido que los miembros de la OTAN incrementaran su gasto de defensa, en sintonía con la reiterada exigencia de Trump de que Estados Unidos paga “demasiado” y la mayoría de los otros países de la alianza, en cambio, no aportan lo suficiente y están, en la práctica, protegidos a expensas de Estados Unidos.

U.S. President Donald Trump, center left, and Canadian Prime Minister Justin Trudeau arrive for a round table meeting during a NATO leaders meeting at The Grove hotel and resort in Watford, Hertfordshire, England, Wednesday, Dec. 4, 2019. As NATO leaders meet and show that the world's biggest security alliance is adapting to modern threats, NATO Secretary-General Jens Stoltenberg is refusing to concede that the future of the 29-member alliance is under a cloud. (AP Photo/Evan Vucci)
U.S. President Donald Trump, center left, and Canadian Prime Minister Justin Trudeau arrive for a round table meeting during a NATO leaders meeting at The Grove hotel and resort in Watford, Hertfordshire, England, Wednesday, Dec. 4, 2019. As NATO leaders meet and show that the world's biggest security alliance is adapting to modern threats, NATO Secretary-General Jens Stoltenberg is refusing to concede that the future of the 29-member alliance is under a cloud. (AP Photo/Evan Vucci)

Y aunque ciertamente se ha reducido ese desbalance, no es algo que esté únivocamente vinculado con la actividad de Trump: el alza del gasto de varias naciones de la OTAN es resultado de acuerdos que datan de 2014, durante la presidencia de Barack Obama, y que estaban programados para suceder. Ciertamente el clamor de Trump al respecto le ha añadido al asunto filo y urgencia, pero no ello no es de su autoría exclusiva.

Con todo, Trump organizó una comida a la que solo fueron invitados los mandatarios de países que alcanzaron o superaron un gasto de 2% de su PIB en defensa, que es la proporción acordada por la OTAN pero que varios países (entre ellos Francia, Alemania, Canadá, Italia y Turquía, entre otros) no han alcanzado. Algo que para muchos fue visto como un exabrupto diplomático o como un intento de atribuirse éxitos tanto como fuese posible.

Pero varios traspiés colocaron a Trump en una posición difícil.

Quizá por estar mal informado o haberse creído su propia propaganda, hizo afirmaciones con poco o nulo sustento que fueron corregidas, en su presencia, por otros mandatarios. Por ejemplo, el presidente francés Emmanuel Macron refutó en una conferencia conjunta los dichos de Trump de que el Estado Islámico (también conocido como ISIS) ha sido vencido y que la mayoría de sus milicianos eran originarios de Europa.

Macron dijo que ISIS no ha derrotado y que aunque ciertamente hay una cantidad de europeos en sus filas, la mayoría de sus combatientes son originarios de Siria, Irak y en general el Medio Oriente. “Seamos serios…. La mayor parte de los combatientes provienen de Siria, Irak”, le respondió Macron a Trump, de acuerdo a The New York Times.

Puede afirmarse claramente que los miembros europeos del Estado Islámico, los que  son prisioneros y los que están en libertad, son un peligro que debe atenderse, pero la mera noción de que ellos son la mayoría, manejada por Trump, fue tajantemente rechazada.

En un momento, Macron dijo que la OTAN sufría “muerte cerebral”, al parecer en alusión a la merma del liderazgo estadounidense resultante de la política de corte aislacionista de Trump y su afinidad hacia el presidente ruso, Vladimir Putin.

Trump dijo que ese comentario era desagradable, quizá porque lo sintió personal, pero por su parte sugirió a la prensa, en el contexto de una reunión primer ministro canadiense Justin Trudeau, que el Artículo 5 de la Carta de la OTAN podría estar en cuestión.

El Articulo 5 indica que un ataque contra un miembro de la OTAN es considerado un ataque contra todos sus miembros y es por ello clave en la mutua defensa. Esa norma solo ha sido aplicada una vez, tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 y fue la base para la intervención en Afganistán, cuyo régimen Talibán albergaba y protegía a Al Qaeda. Por ello, aludir a que el Artículo 5 podría ser debatido o acotado al nivel de gasto en defensa de cierto país, como al parecer sugirió Trump, implica cuestionar la viabilidad y sentido mismo de la OTAN. En esa supuestas posiciones de Trump, la condición de “muerte cerebral” cobra una luz adicional.

Es cierto que la OTAN puede ser criticada y, en el pasado, países de peso (Francia, por ejemplo) se han apartado de ella. Pero parece claro que sin una participación estadounidense decidida ese organismo, en gran medida creado para apuntalar a Estados Unidos durante la Guerra Fría, perdería mucho de su sentido.

Es por ello que sugerir que el Artículo 5 podría discutirse habría provocado irritación o malestar. Y como señaló un exjefe militar de la OTAN, el general estadounidense Wesley Clark, cuestionar el Artículo 5 en la práctica “mina la disuasión, da ánimo a adversarios potenciales y erosiona a la OTAN misma”, de acuerdo a Business Insider.

Y muchos criticaron que Trump haya tenido un encuentro no previamente agendado con el presidente turco Tayyip Erdogan, considerando que Erdogan optó por comprar misiles rusos en lugar de la alternativa estadounidense y luego de que el mandatario turco, criticado por su invasión de Siria, llegó a cuestionar su apoyo a iniciativas de la OTAN en Polonia y los Países Bálticos (áreas clave para contener la influencia rusa) si los miembros no declaraban terroristas a los kurdos sirios.

Al final Erdogan no bloqueó esos planes y algunos podrán decir que Trump quizá podría atribuirse algo de ello, pese a la severa astilla de la compra de misiles rusos.

Además de esas diferencias y tensiones, Trump fue también (quizá por ello y también por el peso de asociarse a su imagen) objeto de cuidado o burla por parte de otros mandatarios.

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau; el primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson; y el presidente francés Emmanuel Macron fueron captados en un video en una recepción en el Palacio de Buckinham. Al parecer, comentaban burlonamente sobre el presidente estadounidense Donald Trump. (Yui Mok/Pool via AP)
El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau; el primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson; y el presidente francés Emmanuel Macron fueron captados en un video en una recepción en el Palacio de Buckinham. Al parecer, comentaban burlonamente sobre el presidente estadounidense Donald Trump. (Yui Mok/Pool via AP)

Por ejemplo, el primer ministro británico Boris Johnson mantuvo al mínimo posible sus interacciones públicas con Trump por el temor, se afirma, de que ello mermara sus posibilidades en la próxima y crítica elección parlamentaria británica, en la que se decide su futuro como primer ministro. Es decir, incluso los conservadores británicos encuentran al menos potencialmente tóxico el verse asociados a Trump.

Y el ridículo persiguió al presidente estadounidense al final de la cumbre, cuando en el Palacio de Buckingham, durante una recepción ofrecida por la reina Isabel II, fue captado un video en el que varios mandatarios parecen hacer burla de Trump.

Aunque no es claro en el video todo lo que conversaban Trudeau, Macron, Johnson y otros mandatarios, sí se escucha a Trudeau explicar que Trump “estaba retrasado porque antepuso una conferencia de prensa de 40 minutos”, según relato NBC News.

Y luego Trudeau dijo, aparentemente en alusión a la propuesta de Trump de que la próxima reunión del G7 sea en la residencia presidencial de Camp David (ya no en su resort en Doral como alguna vez planteó), que vio coo “en su equipo [de Trump] se quedaban boquiabiertos”.

El citado video se hizo viral en internet y fue motivo de burla hacia Trump (y en cierto modo también deja malparados a los otros), pero ciertamente sugiere que los líderes de la OTAN no se toman demasiado en serio, al menos en ciertos aspectos, al presidente estadounidense.

Johnson luego rechazó que ese video muestre a los mandatarios burlándose de Trump, y el presidente estadounidense dijo que Trudeau “tenía dos caras”, aunque después minimizó su dicho al calificarlo de “chistoso”.

Sea como sea, Trump canceló abruptamente una conferencia de prensa prevista para cerrar su presencia en la cumbre de la OTAN y dijo que ya había celebrado muchas y que regresaba a Washington.

En tanto, la capital estadounidense concentra su atención en la audiencia del proceso de destitución presidencial que comenzó en el Comité Judicial de la Cámara de Representantes.

Qué leer a continuación