La critican por la costosa ropa que usó en su sesión de fotos con 'Vanity Fair' y así responde Alexandria Ocasio-Cortez

Jesús Del Toro
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A algunas figuras políticas controversiales y con gran impacto mediático en EEUU, sus detractores las atacan con casi cualquier pretexto para tratar de minar su posición. Incluso criticando la ropa que visten para una ocasión especial.

Y algunos de quienes atacan a la joven congresista Alexandria Ocasio-Cortez más ruidosamente añaden a sus ataques, además de las cuestiones político-ideológicas, una censurable carga de sexismo y machismo.

Como se comenta en el Daily Dot, AOC -como popularmente se le conoce a la legisladora- ha sido cuestionada por la ropa que vistió para la sesión de fotos de un reportaje de portada sobre ella en la edición de diciembre de la revista Vanity Fair.

Comentaristas y algunos medios conservadores han expresado reproches contra Ocasio-Cortez, señalando que resulta hipócrita que una persona que dice defender posiciones socialistas porte atuendos con valor de 14,000 dólares.

Otros le cuestionan que ella haya vestido para ese reportaje ropa muy costosa y no aquella que está al alcance de los trabajadores que dice defender.

Y también se le reprocha que mientras viste esos costosos trajes, critique al presidente Donald Trump por los mínimos impuestos que según reportes pagó en 2016 y 2017 mientras lograba ingentes ganancias.

Pero esas críticas tienen una motivación eminentemente política y erran por un asunto básico: las celebridades que aparecen en portadas de revistas de moda, como es el caso de Vanity Fair (que también publica reportajes de temas de interés político y cultural), no visten sus propias ropas en las sesiones fotográficas sino que portan prendas que les son prestadas específicamente para esa ocasión y que, por lo general, devuelven una vez culminado el trabajo fotográfico.

Como se comenta en Daily Dot, las marcas de moda ganan con ello que sus prendas aparezcan en las páginas de esas revistas, vinculadas a personalidades y de modo distinto a los anuncios convencionales. Es decir, Ocasio-Cortez no ha comprado tales prendas ni desembolsado 14,000 dólares para obtenerlas, como se le ha criticado, por lo que quienes la señalan serían ignorantes de cómo funciona la dinámica de las sesiones fotográficas de las revistas y de los vestuarios que se usan en ellos o lo saben pero optan por omitirlo para usar el asunto como un ariete para golpear a Ocasio-Cortez.

La propia congresista respondió en Twitter a sus detractores señalado que las críticas que ha recibido desde el bando conservador son parte de la estrategia republicana de “actuemos estúpidamente de modo intencional y si el público no se toma en serio nuestra estupidez entonces clamemos que existen prejuicios”.

Y a la influyente conductora de televisión de Fox News, Laura Ingraham, le dijo con sarcasmo: “yo no sé si has estado en una sesión de fotos, Laura, pero uno no se queda con la ropa”.

Otros usuarios de redes sociales señalaron también la noción de que los críticos conservadores de Ocasio-Cortez ignoran que las prendas en esa sesión de fotos no son de ella, pero de todos modos usan el asunto para atacarla por una supuesta hipocresía de ser de filiación socialista y al mismo tiempo gozar de productos de lujo que están totalmente fuera del alcance del pueblo trabajador.

Ocasio-Cortez, como se comenta en Mic, es una figura controversial y muy mediática, con numerosos simpatizantes y detractores, pero el hecho de que haya vestido ropa costosa, que ella no compró, para un reportaje, no la coloca necesaria o automáticamente en contra de las causas sociales que ella defiende.

Y, en cambio, esas críticas sí revelan que existe una fijación por criticar la imagen o apariencia de las mujeres, algo que tiene un prejuicio sexista implícito pues resulta mucho menos común que, por ejemplo, políticos varones sean objeto de amplios reproches en medios por la marca o el costo de la ropa que deciden utilizar.

Alexandria Ocasio-Corte. (Photo By Tom Williams/CQ-Roll Call, Inc via Getty Images/Pool)
Alexandria Ocasio-Corte. (Photo By Tom Williams/CQ-Roll Call, Inc via Getty Images/Pool)

La joven política que se robó la atención del mundo

Ocasio-Cortez ha atraído los reflectores mediáticos y la atención del mundo político desde que, sorpresivamente para muchos, desplazó en la contienda primaria demócrata a un veterano y muy influyente congresista de su propio partido y ganó un escaño por Nueva York en la Cámara de Representantes.

Su juventud –tenía 28 años cuando en 2018 ganó esa contienda y 29 cuando ocupó, en enero de 2019, su puesto legislativo– y su filiación de izquierda progresista la han convertido en una de las figuras al alza en el entorno político, y ello también la ha vuelto blanco de fuertes y punzantes ataques provenientes desde el bando republicano y los medios conservadores.

Su posición de intenso progresismo y el hecho de que Ocasio-Cortez sea integrante de la organización Demócratas Socialistas de América han conducido a que el discurso de la derecha la señale como una radical de extrema izquierda que amenaza el esquema y el estilo de vida estadounidense.

Lo cierto es que Ocasio-Cortez ciertamente impulsa una visión de izquierda social, de transformación de la sociedad y de lucha contra las desigualdades sociales, la influencia excesiva de las corporaciones y los grandes focos de poder económico, pero eso no la equipara, como claman sus críticos con frecuencia, con regímenes comunistas o totalitarios del presente o del pasado.

Ni siquiera, pese a que es influyente y mediática, representa Ocasio-Cortez a todo el Partido Demócrata, como sus detractores han planteado para pintar equívocamente a todo ese partido como un grupo de radicalismo de izquierda.

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