Los consejos de quien se hace pasar por niño para detectar a depredadores en línea

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Uno de los lados oscuros de internet es la actividad de depredadores sexuales que buscan, acosan y, en ocasiones, abusan de menores de edad. Y, en paralelo, una cantidad inquietante de niños y adolescentes son expuestos a materiales e imágenes de índole sexual que les llegan sin ellos buscarlos o pedirlos.

Ante ello, algunas personas se dan a la tarea de ser una suerte de vigilantes en línea para identificar amenazas, detectar fuentes de contenido impropio y actividades predatorias dirigidas contra menores.

La recreación de una adolescente que sufre acoso en línea, una realidad inquietantemente común. (Getty Creative)
La recreación de una adolescente que sufre acoso en línea, una realidad inquietantemente común. (Getty Creative)

Una de ellas, como relata Good Morning America, es la plataforma Bark, un servicio de monitoreo en línea que apoya a padres y a escuelas a detectar y prevenir amenazas contra los niños y adolescentes, que van desde descubrir y frenar a depredadores sexuales hasta prevenir tiroteos dentro de los centros educativos.

De acuerdo a Bark, sus servicios, cuyos hallazgos son reportados a las autoridades, han ayudado a evitar 16 tiroteos en escuelas y protegido a 4.8 millones de menores de amenazas de acoso, depredación sexual y suicidios.

Al respecto, Sloane Ryan (el pseudónimo de uno de los integrantes de Bark), comentó a Good Morning America sus actividades y dio algunos consejos para que los padres cuiden la seguridad de sus hijos.

Por ejemplo, indicó que muchos de los peligros comienzan de modo inocente o con comentarios aparentemente inocuos. Depredadores pueden afirmar ser buscadores de talento o incluso hacerse pasar por niños, para luego tratar de hacer que los menores se vinculen con ellos en conversaciones de tipo sexual, miren imágenes sexuales o incluso que graben o difundan videos explícitos.

Y muchas veces todo comienza con pláticas que parecen inocentes en redes sociales, pero que pueden exacerbarse y convertirse en exigencias de diverso tipo, intimidaciones o intentos de hacer que los menores realicen actividades (por ejemplo, que ellos mismos graben videos de tipo sexual). En los casos más severos pueden plantear un encuentro físico con los menores, donde pueden someterlos a abuso y tráfico de personas.

Personal de la organización defensora de los nilios A Terre des Hommes monitorea la actividad en una sala de chat y los intentos de usuarios y posibles depredadores sexuales que tratan de contactar a un supuesto niño de 10 años. (AP Photo/Peter Dejong)
Personal de la organización defensora de los nilios A Terre des Hommes monitorea la actividad en una sala de chat y los intentos de usuarios y posibles depredadores sexuales que tratan de contactar a un supuesto niño de 10 años. (AP Photo/Peter Dejong)

Para enfrentar esa actividad nociva, Ryan y otros que como ella realizan vigilancia en línea con frecuencia se hacen pasar ellos mismos como niños, e interactúan con otros menores en línea para detectar a usuarios que pueden ser potencialmente peligrosos y a aquellos que desarrollan actividades amenazantes. Y no solo lo hacen en chats o mensajes de texto, sino que incluso crean imágenes y videos en los que, con ayuda de vestuarios y efectos gráficos, crean una identidad y una apariencia que los hace pasar como menores.

Ello, justamente, para poder, con una suerte de identidad camuflada o de “agente encubierto”, parecer lo más natural posible para detectar a quienes buscan y agreden a los niños y adolescentes reales.

Y también identifican a menores que, por ejemplo, realizan comentarios o plantean escenarios vinculados con el suicidio, el ciberacoso o incluso tendencias violentas.

De ese modo, al representar a menores de diversas edades y características socioeconómicas, raciales o que enfrentan condiciones y experiencias específicas, pueden detectar en sus actividades en líneas las amenazas de depredadores y, también, posibles conductas autodestructivas de los propios menores.

En el contexto de su labor, Ryan y otros que realizan tareas preventivas similares están en contacto con autoridades de diferentes niveles y jurisdicciones, tanto para estar al tanto de las peculiaridades y conductas de depredadores y abusadores como para reportar casos concretos o potenciales.

Un oficial de la unidad que lucha contra el cibercrimen en Florida se hace pasar por una menor de edad en una sala de chat para detectar a depredadores sexuales que acosan a menores en internet. (Getty Images)
Un oficial de la unidad que lucha contra el cibercrimen en Florida se hace pasar por una menor de edad en una sala de chat para detectar a depredadores sexuales que acosan a menores en internet. (Getty Images)

Pero, ¿qué pueden hacer los propios padres para proteger la privacidad y promover la seguridad de sus hijos en un contexto de intensa actividad en línea?

Entre los consejos de Ryan figuran:

·         Activar los controles de privacidad en los dispositivos usados por los menores y controlar el acceso de los niños a ellos, pero al ser esto insuficiente o manipulable, resulta imperativo mantener conversaciones continuas con los niños y adolescentes para conocer sus actividades y  compañías en línea y educarlos para que eviten riesgos.

·         Plantear a los menores que pueden en todo momento recurrir a sus padres en caso de que tengan inquietudes, temores o estén expuestos a amenazas o acosos. Y hacerles saber, y dotarlos de confianza, de que si llegan a entrar en contacto con un depredador pueden, y deben, comunicarlo a sus padres para buscar ayuda.

·         En ocasiones, puede resultar difícil para un menor que ha sido víctima de un depredador hacer esa revelación a sus padres, por lo que transmitir continuamente amor, apoyo y confianza es clave. Hacerlos sentir que pueden contar con ayuda en toda circunstancia, señala Ryan, es muy importante.

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