Los aciertos de las predicciones de cosas que no cambiarían para el 2020

La imaginación de los visionarios es más veloz que los cambios reales de la vida cotidiana. (Getty Image)
La imaginación de los visionarios es más veloz que los cambios reales de la vida cotidiana. (Getty Image)

Dos décadas han pasado desde que el escritor científico Brad Lemley aseguró que más allá de las nuevas líneas de autos, televisores y relojes digitales, nuestra vida cotidiana no cambiarían demasiado en 20 años.

El experto, acostumbrado a reseñar los últimos avances de la medicina y la tecnología, dijo en la revista Discovery que el mundo real nunca cambia tan velozmente como la imaginación febril de los futurólogos y visionarios. Y se atrevió a mencionar una lista de cosas que no cambiarían significativamente desde 1980 al 2020.

A pocas semanas de iniciar la tercera década del siglo XXI, demos un repaso a los aciertos y errores de las predicciones de una lista de objetos, inventos, actitudes y personas que no cambiarían.

Las casas: Los diseños futuristas con formas de átomo, fabricadas en plástico, que hicieron furor a finales de la década de 1950 perdieron su atractivo en poco tiempo. Lemley acertó al predecir que las personas se sienten identificadas con la estética de los hogares de su infancia y que prevalecerían las construcciones de tradicionales de ladrillos. En Estados Unidos, el 70 por ciento de las 110 millones de viviendas del 2000, aún están habitadas y en buen estado.

La estructura experimental diseñada por arquitectos del Instituto Tecnológico de Massachusetts y la firma química Montsanto fue exhibida en Disneyland, en California, desde 1957 a 1967. Aunque hoy en día usamos innovaciones presentadas en ese entonces como el lavavajillas y el microondas, las casas del 2020 no se parecen en nada a esos módulos de plástico reforzado. (Photo by Ralph Crane/The LIFE Picture Collection via Getty Images)
La estructura experimental diseñada por arquitectos del Instituto Tecnológico de Massachusetts y la firma química Montsanto fue exhibida en Disneyland, en California, desde 1957 a 1967. Aunque hoy en día usamos innovaciones presentadas en ese entonces como el lavavajillas y el microondas, las casas del 2020 no se parecen en nada a esos módulos de plástico reforzado. (Photo by Ralph Crane/The LIFE Picture Collection via Getty Images)


Los lápices: El primero en imaginar una varita de madera para escribir fue el médico suizo Conrad Gesner en 1565, un año después del descubrimiento de grandes yacimientos de grafito en Gran Bretaña, aunque los estudiantes y académicos tuvieron que esperar al menos otro siglo hasta que comenzó su producción masiva en Núremberg, Alemania. Desde entonces ha mejorado su ergonomía, la dureza del grafito pero su diseño se mantiene. Lemley tuvo razón al predecir  que la ventas de lápices se mantendrían en el 2020 porque puede ser borrado, se afila con un sacapuntas, no necesita baterías, ni recargo de tinta y es muy barato. Andrés García, portavoz de la firma Faber-Castell, que produce lápices desde 1761, dijo que fabricarán  1.800 millones unidades al año. “En lápices de grafito estamos vendiendo más de 10 millones de unidades al año en Colombia”.

El diseño del lápiz ha variado poco desde el siglo XIX y las proyecciones de ventas aseguran el antiguo instrumento de escritura seguirá siendo popular durante décadas. (Getty Images)
El diseño del lápiz ha variado poco desde el siglo XIX y las proyecciones de ventas aseguran el antiguo instrumento de escritura seguirá siendo popular durante décadas. (Getty Images)

 

Libros: Los futurólogos han pronosticado la muerte de los libros de papel desde hace décadas pero todo parece indicar que ese declive aún tardará tal y como lo dijo Lemley. “No es de extrañar que los libros tradicionales se han mantenido por 500 años. Son estables, baratos, duraderos, livianos y difíciles de falsificar, virtudes que ningún ebook podrá emular en tan sólo 20 años”. El informe anual de 2019 de la Asociación de Editores de Estados Unidos indicó que las ganancias de los libros impresos ascendían a 22.600 millones de dólares, mientras los beneficios de los libros digitales apenas alcanzaban los 2.040 millones de dólares.

 

El dinero en efectivo: Lemley admitió que las tarjetas inteligentes con microchips tarde o temprano reemplazarían por completo el uso del efectivo, pero aseguró que esa transición no ocurría en varias décadas. Mientras en países como Noruega y Japón cada vez se usan menos las monedas y los billetes, los pagos en efectivo siguen representando al menos el 30 por ciento de las transacciones de los consumidores en Estados Unidos, cifra que se eleva aún más en las economías en desarrollo. Los motivos para preferir pagar en efectivo son muchos: desde no tener que pagar comisiones bancarias, hasta hacerse la vista gorda con las autoridades tributarias.

 

Los utensilios para comer: Cuando el inglés Thomas Coryat llevó tenedores italianos a Gran Bretaña fue ridiculizado y tildado de afeminado. Pero en 2020 los tenedores, los cuchillos y las cucharas son los reyes de las mesas del mundo occidental, mientras que en las culturas orientales se seguirán usando los chopsticks como se ha hecho durante siglos.

Los utensilios para comer seguirán en las mesas de las culturas orientales y occidentales. (Getty Images)
Los utensilios para comer seguirán en las mesas de las culturas orientales y occidentales. (Getty Images)

 

Aviones de pasajeros: Aunque activistas Greta Thunberg ha acaparado titulares por denunciar la contaminación de las aeronaves y optan por los barcos como medio preferido de transporte, los aviones siguen siendo un popular medio de transporte. Lemley predijo en el 2000 que en dos décadas la flota de aviones permanecería más o menos igual, aunque tenderían a ser más grandes para transportar más pasajeros. Y eso fue cierto. Aunque el escritor falló al aseverar que Airbus o Boeing tenían planes de ahorrar dinero pero no mejorarían la experiencia de los pasajeros. En los últimos 20 años, la tecnología aeronáutica ha tenido un impulso tremendo y ahora los aviones son más rápidos, más seguros, pueden volar durante más tiempo sin hacer escalas. También cada pasajero puede elegir de manera personalidad la película, serie, o juego de su preferencia, en pantallas instaladas en la parte trasera de cada asiento.

 

Conducción de vehículos: La primera prueba de un vehículo de conducción automática se realizó en una carretera de San Diego en 1997 y en los meses siguientes se alabaron los beneficios de un vehículo que pudiera andar solo. Lemley advirtió que la implementación generalizada para el 2020 era poco probable. "Los sistemas de pilotos automáticos de los trenes y los aviones fallan con frecuencia, y se requiere la intervención de un humano entrenado para evitar un desastre".  Y tenía razón. Aunque los vehículos tienen funciones de control de velocidad, cámaras y GPS, detrás de cada volante aún hay un conductor.

 

El ruido: Los científicos han trabajado durante décadas en materiales aislantes que disminuyan el ruido que producen las máquinas pero la época en que dominaban los sonidos naturales como la lluvia, el viento y el canto de los pájaros nunca volverá. El editor de la revista Tecnología en la Sociedad predijo hace 19 años que el ruido siempre estará donde haya una concentración de gente en espacios pequeños y no podremos hacer nada por evitarlo.

 

El sexo: La clonación, la manipulación genética y los avances extraordinarios de la ciencia reproductiva serán adoptados por una parte importante de la población en el futuro. Pero para llegar a un mundo distópico como el de la película Gattaca aún falta. La noticia de la clonación humana realizada por un científico chino en 2019 desató las alarmas de los expertos en ética, quienes han insistido en unificar leyes o estándares éticos que eviten excesos en la creación humana. Lemley acertó cuando dijo que la mayoría de los humanos del 2020 preferirán el sexo, con sus riesgos y recompensas, como la principal manera de tener intimidad y descendencia.

Ni la clonación ni las técnicas de reproducción asistida reemplazarán aún al sexo. (Getty Images)
Ni la clonación ni las técnicas de reproducción asistida reemplazarán aún al sexo. (Getty Images)

 

Las cremalleras: En el 2000 se dijo que la ropa del futuro se sujetaría con cierres magnéticos. Y aunque los broches magnéticos se han vuelto muy populares en las fundas de celulares y carteras, aún no han inventado nada que pueda reemplazar a la cremallera original, diseñada de manera magistral en 1851.

Las cremalleras aún son irremplazables. (Getty Images)
Las cremalleras aún son irremplazables. (Getty Images)

 

La pobreza: Los objetivos de las Naciones Unidas para acabar con la pobreza en el mundo están lejos de sr alcanzados. Las sequías, las guerras civiles, la agitación social desplaza a 70 millones de personas de sus hogares anualmente, mientras que millones mueren como causa directa de los conflictos o por desnutrición. En el 2020, unas 700 millones de personas sobrevivirán con menos de 1,90 dólares diarios.

 

Dick Clark: El único desacierto de Lemley fue en predecir que el presentador estadounidense Dick Clark se vería más joven que nunca en 2020 a los 90 años. El creador de la popular serie "American Bandstand" murió a los 82 años en 2012.

 

La muerte es una de las pocas cosas que no podremos predecir ni detener. Al menos, no en las próximas décadas.

 

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