Lorenzo: “Tras la caída de Assen no pude encontrar la motivación para seguir”

Germán Garcia Casanova

El calvario con las lesiones de Jorge Lorenzo arrancó ya en 2018, en el Gran Premio de Aragón, cuando se fue al suelo en la primera curva. A partir de ahí, aún con Ducati, el español sufrió una serie de lesiones que le impidieron empezar su primer año con Honda en plenas condiciones.

Nunca, en su etapa con el equipo Repsol, el balear estuvo al cien por cien físicamente, lo que condicionó su adaptación y propició una falta de motivación indispensable para ser competitivo.

Aunque el español esgrimió varias razones para poner fin a su carrera con solo 32 años, la gota que derramó el vaso fue la dura caída en Assen, el pasado mes de junio, cuando se fracturó dos vértebras y estuvo a punto de sufrir secuelas serias.

En una entrevista concedida al canal de televisión británico BT Sport, Lorenzo reconocía que “las lesiones aceleraron mi decisión. Sin ellas, podría haberme quedado y haber tratado de ser competitivo con la Honda”.

Desde su debut en la categoría reina en 2008, el balear se vio castigado por fuertes caídas, como la sufrida en el Gran Premio de China de ese mismo año, cuando se fracturó los dos tobillos; el golpe en la cabeza a alta velocidad en el Gran Premio de Catalunya, también en 2008, que le dejó dos días inconsciente; o la operación de clavícula de Holanda 2013, cuando tras rompérsela viajó a Barcelona, se operó y regresó para correr la carrera.

Para Lorenzo no era una situación nueva.

“Volver de una lesión es un proceso largo. Pero si sigues caminando, la confianza se recupera. Fue lo mismo en 2008”, recuerda de aquel accidentado periodo.

“Aquella temporada sufrí cinco lesiones importantes, la última un golpe en la cabeza tras el cual no podía recordar nada. Cuando volví a subirme a la moto era muy lento, pero fui mejorando. Terminé segundo en 2009 y gané el título de 2010. Por lo tanto, es posible volver con éxito, pero lleva su tiempo”, argumenta.

Un tiempo y una paciencia que, con 32 años, Lorenzo no ha tenido ahora.

“Fue una combinación de cosas: lesiones, una moto que no se ajustaba a mi estilo, la falta de motivación y paciencia para esperar otro año. Especialmente a mi edad”.

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Pese a sus argumentos, Lorenzo reconoce que la decisión final vino empujada por lo sucedido en Assen este año.

“Las lesiones en la espalda siempre son difíciles. Esto es algo grave, no la mano o el pie. En el peor de los casos, podría haberme quedado paralítico. Por lo tanto, sentí mucho respeto, simplemente no quería caer más”, reconoce.

En la entrevista con el canal británico, Lorenzo admite que fue también desolador que la lesión en la espalda interrumpiera su crecimiento con la Honda.

“En Le Mans fui cuarto en el segundo entrenamiento libre, a solo tres décimas del más rápido. En la carrera terminé a 14 segundos, estaba a menos de un segundo por vuelta”, recuerda.

“Luego, en Montmeló, pude rodar con el grupo de delante en las dos primeras vueltas y fui muy rápido. Creo que podría haber terminado quinto o sexto esa carrera. Así que había una mejora”, que se vio truncada por la caída en la que se llevó por delante a Viñales, Dovizioso y Rossi.

Tras el fin de semana de Barcelona, Lorenzo volvió a sufrir una fuerte caída en el test oficial celebrado el lunes.

“Vimos las imágenes de la caída en la cámara onboard de la moto con Alberto Puig y se quedó preocupado”, desvela. “A partir de entonces comencé a tener miedo de lastimarme. Solo unos días después, llegó la grave caída de Assen”.

Un accidente en el que se fracturó dos vértebras de la espalda que le impidieron disputar cuatro carreras.

“Desde ese momento me pregunté qué es lo que estaba haciendo aquí. Durante la recuperación, en casa, medité sobre el tema, pensé que debía continuar, darme otra oportunidad. Pero la verdad es que no pude encontrar la motivación necesaria para seguir”, remacha.

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