Las locuras de Mina Bonino y Sol Rivas para ver a River y a Boca

LA NACION
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Las influencers Mina Bonino y Sol Rivas, hinchas de River Plate y Boca Juniors respectivamente, revelaron cuáles fueron las locuras más grandes que hicieron para ir a ver a sus equipos a la cancha.

Desde las redes sociales de TNT Sports, les consultaron a la periodista y a la abogada por sus máximas proezas como hinchas y sus historias fueron realmente conmovedoras.

Bonino, en pareja con el futbolista de Real Madrid, Federico Valverde, se remitió a su epopeya para ir a ver la final de la Copa Libertadores que disputaron Boca y River en Madrid. Para explicar lo que representa para ella el club millonario, Bonino evocó la historia que, según confesó, también le contará a sus hijos (ya tiene uno, Benicio).

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Primero, contó que sacó solo el pasaje de ida porque comprar el de vuelta era muy caro. Ya en Madrid, la periodista se hospedó "en un hostel de 3 euros la noche", donde "había tres bosteros, tres hinchas de River, un viejo y un ruso. El ruso no entendí anada. Decía: ¿por qué están todos vestidos iguales?".

Para comer, la expanelista de Intrusos iba al supermercado y tomaba "las muestras" de las promotoras, que ofrecían "quesitos o sandwchitos", con el objetivo de no pagar.

Sin embargo, la suerte de Bonino cambió porque luego tuvo la fortuna de poder ir a Dubai para ver a su equipo jugar el Mundial de Clubes: "Pasé de no tener plata y sacarme el pasaje e irme a Dubai. Tenía pasaje de vuelta para el 23, además de que me tuve que clavar 2 o 3 días ahí en Dubai porque habíamos perdido con Al Ain, me quería matar".

Finalmente, para regresar de los Emiratos Árabes Unidos a nuestro país, tuvo que dormir en el aeropuerto el 23 de diciembre, y pasar la navidad arriba del avión: "La única manera que tenía de volver a la Argentina era que el vuelo sea barato. Me quedé todo el 23 en el aeropuerto durmiendo en todos los cartones que había con una al almohadita que me había llevado, y el 24 viajé para Argentina".

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Por su parte, Rivas, que está casada con el futbolista Nicolás Colazo, se remitió a una historia del año 2003, cuando su intención era ver el partido de ida de la final de la Copa Libertadores que Boca jugaba ante Santos. En ese momento, Sol tenía 16 años, vivía en Jujuy, y su papá no podía pagarle el pasaje. Pero se las rebuscó para llegar a La Bombonera, aunque no se enorgullece del método con el que lo consiguió.

"Por MSN, me contacto con uno de los amigos míos de Buenos Aires con los que organizamos para ir a la cancha. En un par de días me dice: Loca, te conseguí una entrada. Tomé un poquitito de ventaja de una situación familiar, porque mis viejos están separados hace un montón de años, y le dije esa semana a mi papa que iba a dormir con mi mamá, y a mi mamá que iba a dormir con mi papá".

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Por último, la abogada jujeña contó que para poder costearse la "combi", tuvo que vender su bicicleta: "Se organizaban combis. Me fui sola a los 16 años, y mintiendo, a ver la final de ida, con tan mala suerte que cuando filman toda la entrada de la gente a la cancha, me filman de perfil. Mi papá estaba viendo el partido. En ese momento, yo tenía un ladrillo así (por el celular) cuando me entraron los sms de mi padre. A mí me quedaban 30 horas hasta Jujuy. Tardamos 30 horas de ida y de vuelta", concluyó.