Lo de Piqué no está bien

Los jugadores deben dedicarse a jugar, los dirigentes a dirigir. Las salidas en falso reiteradas de Piqué son una carga pesada para la imagen y la gestión pública de una marca mundial como el Barcelona.

Piqué y Mourinho

Hoy tuve la oportunidad de leer una columna muy bien lograda, con la que me identifico plenamente, comparan a Piqué con lo que en su momento fue Mourinho para el Real Madrid, pues eso, ni más ni menos, jamás entenderé a los técnicos o futbolistas que enfilan su energía en tratar de hacer de voceros y comunicadores incendiarios de su club.

Tampoco logro entender por qué nadie en el Barcelona logra hacer que el futbolista cierre la boca y se dedique a jugar.

Sergio Ramos y Piqué. Amazonaws.

Ahora en la selección

No contento con mantener la contienda activa y la herida abierta en el club, ahora utiliza su estancia en la selección española para invertir su tiempo en despotricar del rival eterno. Qué pasa con los federativos, con el nuevo entrenador de la ‘Roja‘ y con los gestores de las comunicaciones en el seno de un seleccionado campeón del mundo.

Alguien tiene que hacer algo, no sé si tiene que ser Shakira, Bartoméu, Luis Enrique, Lopetegui o sus compañeros de club y selección, pero sería de alta importancia que en este momento intervenga alguien y aplaque el ímpetu mal manejado de Piqué. Tiene que entrar en razón, su lucha no conduce a nada. ]

[Las Polémicas de Gerard Piqué: ataque frontal al palco madridista]

Entiendo que Piqué trata de defender el orgullo de su club, comprendo que hay una rivalidad enconada que tiene muchas aristas delicadas, tengo claro que la mala sangre entre el Barcelona y el Real Madrid es parte indeleble de la historia del fútbol, pero la política, la labor ejecutiva, y la vocería de un club tienen responsables con saco y corbata, ningún jugador, ninguno, tiene nada que estar haciendo buscando protagonismo en estos aspectos.

Gerard Piqué Foto: Reuters

Xavi y Casillas

Recuerdo el momento en el que Xavi levantó el teléfono para llamar a Iker Casillas y decidieron, por el bien del fútbol español y la selección, ponerle freno al cataclismo de los clásicos en la era Mourinho; ha llegado de nuevo ese momento, la guerra mediática iniciada por Piqué contra todo lo que tenga el sello del Real Madrid no llevará a nada sano.

Piqué no debe olvidar que en ambos palcos, a través de la historia, se han manejado a nivel político profundos temas y decisiones, no solo en el del Real Madrid; debe tener siempre presente que a lo largo de las décadas las dos instituciones han tenido Presidentes y ejecutivos imputados.

A ver si alguien le explica a Piqué que es un muy mal estadista y un excelente zaguero central.

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