La lluvia retrasa el inicio de Wimbledon, como en los viejos tiempos

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Tenis - Wimbledon - All England Lawn Tennis and Croquet Club, Londres, Reino Unido
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Por Martyn Herman

LONDRES, 28 jun (Reuters) - El cielo cubierto y la llovizna no han podido apagar el entusiasmo de los espectadores que llegaban el lunes para el inicio de la edición 134 de Wimbledon, que se canceló el año pasado a causa de la pandemia de coronavirus.

Los protocolos del COVID-19 harán que el torneo de este año será un poco diferente, pero una vieja tradición de Wimbledon permaneció firmemente intacta, ya que la lluvia retrasó el comienzo de la actividad programado para las 1000 GMT en las pistas exteriores.

Como corresponde al esperado regreso del torneo, Andy Murray volverá a ser el abanderado del país con un partido en horario de máxima audiencia en la Pista Central.

Casi parecen los viejos tiempos aunque no del todo, ya que en Wimbledon, que se utiliza como "evento piloto" aprobado por el Gobierno, faltarán algunos elementos clásicos.

No se formará la icónica fila para la entrada diaria, Henman Hill estará escasamente poblada y los aficionados no tendrán la emoción de cruzarse con jugadores famosos, ya que todos se alojarán en un hotel del centro de Londres para minimizar los riesgos de infecciones por COVID-19.

La afluencia de público también será menor, ya que se limitará al 50% de la capacidad del recinto, aunque se espera que se llene la Pista Central para las finales masculina y femenina del 10 y 11 de julio.

Otro punto importante serán las ausencias. El español Rafa Nadal, cuya victoria en la final de 2008 sobre Roger Federer forma parte del legado de Wimbledon, no jugará. Tampoco está la actual campeona femenina Simona Halep ni la japonesa Naomi Osaka, cuatro veces campeona de torneos del Grand Slam.

La número uno británica Johanna Konta se retiró del torneo después de que un miembro de su entorno diera positivo por COVID-19, un comienzo preocupante para los nerviosos organizadores.

Pero se ha reunido un grupo de alta calidad en la burbuja de la bioseguridad y la primera cabeza de serie femenina, Ash Barty, resumió lo que significa Wimbledon.

"Entras por las puertas del All England Club y te llenas de gratitud al instante", dijo la australiana. "Fue un torneo que se echó mucho de menos el año pasado. Cada vez que atraviesas estas puertas".

Para Murray, que puso fin a una sequía de 77 años para los hombres británicos cuando ganó el título de 2013 y volvió a triunfar tres años después, Wimbledon representa una vuelta a una especie de normalidad.

El exnúmero uno del mundo no ha jugado un partido de individuales en el All England Club desde la derrota en cuartos de final ante Sam Querrey en 2017, después de la cual su cuerpo comenzó a fallar y su carrera parecía pender de un hilo.

"Sé que no es normal, pero se siente cierta normalidad ahora..., con todos los jugadores alrededor y practicando, sabiendo que... jugaremos no frente a un público lleno, pero sí frente a mucha gente", dijo Murray.

El jugador de 34 años cerrará el calendario en la Pista Central contra el georgiano Nikoloz Basilashvili.

El defensor del título masculino, Novak Djokovic, abrirá el programa en la Pista Central contra el adolescente británico Jack Draper, en su búsqueda de un vigésimo título de Grand Slam, todo un récord.

La bicampeona femenina Petra Kvitova se enfrentará a la excampeona del Abierto de Estados Unidos Sloane Stephens en la primera ronda.

(Reporte de Martyn Herman, editado en español por Emma Pinedo y Javier Leira)

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