Lisbán Correa alista su cañón para los Diablos

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CIUDAD DE MÉXICO, abril 14 (EL UNIVERSAL).- A los 32 años, el pelotero Lisbán Correa tiene la suficiente experiencia para saber que la ansiedad no es la mejor aliada al momento de tomar el bat. Así que, pese a ser el refuerzo de lujo en la ofensiva escarlata, el cubano se concentra solo en aportar a la novena en busca de la conquista del campeonato 17 para la escuadra.

Correa llega con referencias claras de lo que representa jugar en la Ciudad de México y, en específico, con los Diablos Rojos, por parte de otros cubanos como Amaury Cazaña y Alexei Ramírez. "Desde Cuba me han dicho que camina mucho la bola, no vengo interesado en buscar jonrones, solo quiero hacer mi trabajo y que solitos salgan, no tengo otra estrategia".

Lo que no puede ocultar es la felicidad que le da jugar en México. "Estoy agradecido de que la gente me haya elegido para estar aquí. Estoy impresionado porque es un estadio muy bonito y acogedor, no había pisado jamás un estadio así. Espero tener buen año y ayudar a los Diablos en todo para poder ser campeones". Al preguntarle cómo se define sobre el diamante, explicó: "Me gusta jugar la pelota con intensidad y soy alguien que sale al terreno a darlo todo".