En la Liga de España: una lluvia de peluches para que los chicos no se queden sin regalos en estas fiestas

LA NACION
lanacion.com

Una idea que inspira. Uno de esos gesto que regala el deporte que conmueve. En el estadio Benito Villamarín, de Real Betis, llovieron peluche ¿Cómo es eso? En el marco del partido ante Atlético de Madrid, los fanáticos del club local arrojaron osos de peluche al campo de juego como parte de una campaña solidaria que lleva adelante la Fundación Real Betis, para que ningún chico se quede sin un regalo en estas fiestas.

Los fanáticos coordinaron el lanzamiento multitudinario y el campo de juego se llenó de peluches. Los muñecos admitidos, como informó la Fundación Real Betis en un comunicado, debían tener las siguientes características: "no deben tener ningún tipo de batería ni pilas en su interior, solo pueden ser de textura blanda para no dañar a ningún aficionado cuando el peluche sea arrojado al césped. Además, la altura máxima del peluche debe ser de 35 centímetros y su peso no debe sobrepasar los 300 gramos".

Es la segunda vez se realiza esta acción en Betis, el año anterior, fue el el partido ante el Eibar y en esa ocasión se recogieron unos dieciséis mil peluches y en éste los organizadores esperan superar la cifra. Todos los muñecos serán distribuidos entre diversas organizaciones solidarias para que ningún niño que quede sin juguetes en estas navidades.

La movida solidaria de arrojar peluches al campo de juego no es una idea original de Betis. Este tipo de acciones ya se vieron en distintos partidos del fútbol europeo. Uno de los pioneros fue el Sporting Charleroi, cuyos hinchas retrasaron el inicio del partido que su equipo debía jugar contra el Oostende, por la Primera División del fútbol de Bélgica, en 2017. En aquella ocasión, se juntaron más de 300 muñecos en el marco de una campaña para repartir los juguetes en hospitales, orfanatos y niños de bajos recursos de la ciudad de Charleroi durante las fiestas.

Un año antes quienes sorprendieron a todos fueron los simpatizantes del ADO Den Haag, de Holanda, en el partido ante Feyenoord. Como conocían que en una parte de la tribuna principal se encontraban un grupo de chicos que había salido unas horas del hospital de Rotterdam, donde estaban internados lanzaron los muñecos a la tribuna inferior, donde se encontraban los niños que no paraban de reírse por semejante situación.

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