El libro de Rajoy demuestra que no pintaba nada en el PP de Aznar y Casado

 

José María Aznar y Pablo Casado surante la presentación de 'El futuro es hoy', de Rafael del Pino. (Photo by Eduardo Parra/Getty Images)
José María Aznar y Pablo Casado surante la presentación de 'El futuro es hoy', de Rafael del Pino. (Photo by Eduardo Parra/Getty Images)

 

Los libros de memorias acostumbran a servir a sus autores para ajustar cuentas y saldar deudas. La duda era si este axioma se iba a mantener en el caso de Mariano Rajoy, paradigma de la pausa y la cautela. Y la respuesta es afirmativa, aunque que nadie espere estridencias.

Arranquemos con una prueba de agudeza visual. Esta es la lista de principales colaboradores que Rajoy destaca de su etapa en el PP: Soraya Sáenz de Santamaría, Ana Pastor, María Dolores de Cospedal y Javier Arenas ¿a quiénes echan en falta? Efectivamente. Ni su predecesor, José María Aznar, ni su sucesor, Pablo Casado, aparecen mencionados. Se entiende, por tanto, que ninguno de ellos se lo ha puesto fácil en estos años.

Del primero, según el primer análisis del libro realizado por Eldiario.es, el expresidente Rajoy únicamente menciona a Aznar en el libro cuando habla de su etapa como ministro. Aunque simplemente lo hace para recordar que el fundador de FAES era el presidente de los gobiernos de los que él mismo formó parte entre 1996 y 2004.

Y del segundo, actual líder del PP, solamente se le referencia como un "joven valioso" al que sumó a la dirección del partido como vicesecretario de Comunicación en 2015. Poco más. Como si ya lo que después acabó siendo Casado no le resulte digno de mención.

Referenciando a los tres en base a su grado de derechización política, se entiende que Rajoy haya obviado a los dos en sus menciones positivas. Algo que, por extensión lo que evidencia que el gallego ha sido un accidente dentro de la historia del PP cuya labor moderada ha quedado emparedada como en un sándwich por los postulados más escorados de Aznar y Casado. Así se entiende un poco mejor que esos movimientos le quitaran la idea y ya tuviera decidido no presentarse a las elecciones antes de la moción de censura.

En el caso del primero es obvio ya que el vallisoletano no sólo criticó la tibieza Rajoy sino que incluso coqueteó con Albert Rivera de quien ensalzaba sus valores más conservadores.

Y en del segundo, sus pactos con Vox en Andalucía y Madrid despejan cualquier duda, aunque introducen una incógnita en la ecuación. ¿De no haber mediado la etapa de Rajoy tanto tiempo, existiría Vox hoy en día? Tal vez una derechización natural del PP hubiera frenado la salida de miembros hacia el partido de ultraderecha que no nació el año pasado, sino que estuvo muchos años de travesía por el desierto hasta dar el salto de 2019.

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