La leyenda de Lakers que de niño jugaba con sus calcetas

El Universal

CIUDAD DE MÉXICO., enero 26 (EL UNIVERSAL).- Kobe Bryant relató su propia infancia. Y el relato fue tan conmovedor, que le valió ganar un Oscar, algo que ningún deportista ha hecho hasta ahora y que muchos de los más talentosos directores de cine, actores y demás, no han podido hacer.

Bryant, en el cortometraje "Dear Basketball" recordó que siempre quiso ser jugador de basquetbol. No tenía que ser de otra forma porque Joe, su padre, jugó ocho temporadas en la NBA y otras más en Italia.

Es por eso que el pequeño pasó gran parte de su infancia en ese país, donde se mudó la familia Bryant para seguir a Joe. Kobe, por ese entonces, contó en el cortometraje que era muy pequeño cuando empezó a practicar sus tiros.

Dijo que enrolla unas calcetas sucias de su padre para asemejar un balón, mientras que el tablero era el cesto de su ropa sucia.

Tuvo dudas, sin embargo, de dedicarse al basquetbol. Como vivía en Italia, le empezó a llamar la atención el fútbol. Pero eso terminaría cuando regresó con su familia a Estados Unidos, para entonces tenía 13 años.

Pronto se inscribió en el equipo de su secundaria, con los que promedió 30 puntos por encuentro. Su desempeño fue tan brillante que llamó la atención de los mejores programas de basquetbol universitario, pero decidió ignorarlos y dio su salto a la NBA.

Debutó con 18 años con los Lakers, en 1996, con los que jugaría toda la vida. Como un adolescente se midió con los mejores jugadores de la época, como Michael Jordan, el mejor jugador de la historia de la NBA y que por entonces dominaba la Liga.

Dominó la Liga junto a Shaquille O'Neal, con quien se coronaría por primera vez. Se le criticó porque dependía de O'Neal para ser campeón y demostró a sus detractores que estaban equivocados cuando levantó más títulos, ya sin Shaq en el equipo.

En total ganó cinco campeonatos, 18 convocatorias al Juego de Estrellas, dos veces nombrado Jugador Más Valioso de las Finales de la NBA y una vez de la temporada regular, entre otros galardones.

Se retiró al final de la campaña 2015-16 en un partido contra Utah. Ahí, improbable ente, anotó 60 puntos, un desempeño nunca antes visto para un juego de despedida de una estrella.

Sus últimos años se los dedicó a su familia e incluso, apenas días antes de su muerte, dijo que desearía que una de sus hijas pudiera jugar en la NBA, que es exclusiva para varones.

Su última declaración pública fue para Lebron James, la máxima figura vigente de la NBA. Le dijo que no tenía problemas que lo hubiera superado como el tercer máximo anotador de la historia de la Liga.

Bryant, apodado la "mamba negra" por su letalidad en el aro, falleció cuando se desplomó el helicóptero, que habría terminado incendiándose.

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