El Levante acaba al alza su particular carrusel de 2020

Agencia EFE
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Valencia, 30 dic (EFE).- El Levante despide con una sonrisa un 2020 en el que ha sabido adaptarse a su exilio forzado por las obras en su estadio, al fútbol poscoronavirus y al carrusel de resultados y emociones que se han convertido en una seña de identidad del equipo que lidera el técnico Paco López.

La agónica victoria por 4-3 ante el Real Betis para despedir el año resume a la perfección al Levante 2020, un equipo capaz de marcar cuatro tantos con dos golazos de su capitán, José Luis Morales, pero que a la vez se complica la vida con una expulsión y un penalti para pasar de golear por 4-1 a pedir la hora.

Ha explicado Paco López en varias ocasiones que saber adaptarse a los distintos estados de ánimo es fundamental para lograr los objetivos sobre el campo y, por lo visto, su equipo sabe hacerlo porque nunca se ha mostrado desesperado ni con los brazos bajados.

Así, el conjunto valenciano se comerá las uvas fuera de la zona de descenso tras haber sumado siete de los últimos nueve puntos en juego tras un inicio de temporada con muchas dudas, ya que una racha de un solo triunfo en los primeros diez encuentros puso contra las cuerdas al técnico.

Este vaivén de goles, puntos y sensaciones no es nuevo para un equipo que empezó 2020 francamente mal, con cuatro derrotas seguidas en la Liga, pero que despejó sus dudas de la forma que mejor le va: en casa, con dos victorias seguidas y con un histórico triunfo ante el Real Madrid quince días antes de que la pandemia detuviera la competición.

El Levante supo adaptarse al nuevo fútbol con el hándicap añadido de tener que jugar fuera de su estadio, ya que el presidente Quico Catalán puso en marcha la primera fase de la remodelación del estadio y el equipo disputó los partidos como local del tramo final de la temporada pasada en La Nucía (Alicante).

Al trastorno de no jugar en su campo se sumó el hecho de tener que desplazarse, primero en autocar y luego en coches particulares, hasta la localidad alicantina una o dos veces por semana y también el de controlar el estrés de un fútbol marcado por el estricto protocolo de LaLiga.

Sin embargo, al Levante le sonrió la suerte en momentos claves de la reanudación, como en los empates en Mestalla ante el Valencia (1-1) y frente al Sevilla (1-1) como local y en el triunfo ante el Espanyol a domicilio que dejó en bandeja la permanencia en Primera División cuando sólo se habían jugado tres partidos de la ‘nueva temporada’.

Pese a que el equipo, lógicamente, se relajó una vez había logrado el objetivo, las victorias ante el Real Betis, Celta de Vigo y Getafe le permitieron firmar su segunda mejor clasificación histórica en Primera con 49 puntos y en la décimo segunda plaza.

Ante la ausencia de ofertas interesantes a ojos del presidente Quico Catalán, el Levante mantuvo en verano a sus principales figuras, como Aitor Fernández, Enis Bardhi o José Campaña, y reforzó el equipo con cuatro futbolistas de Segunda, Malsa, Son, Dani Gómez y Jorge de Frutos, aunque sólo pagó por estos dos últimos alrededor de cuatro millones de euros al Real Madrid.

El inicio de temporada, con un partido aplazado y pendiente ante el Atlético de Madrid, fue un cóctel perfecto en contra de las aspiraciones del equipo. Un exigente calendario, la falta de acierto en las dos áreas, algunas decisiones controvertidas de los colegiados y el exilio en La Cerámica en los dos primeros partidos como local desembocaron en una crisis.

El club sostuvo a Paco López y el Levante, con tres victorias consecutivas en casa ante el Getafe, Real Sociedad y Real Betis, cierra 2020 en uno de sus mejores momentos del año y con la confianza de dar en 2021 el ansiado paso adelante en la clasificación de Primera.

Pedro Zamora

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