Leonel Pernía: "Si vuelvo a nacer elijo el automovilismo desde el primer día, desde la cuna"

Alberto Cantore
lanacion.com

El silencio envuelve. No hay ruido de motores, tampoco autos que viajan a velocidad, que buscan en la pista derribar tiempos en los cronómetros. El verde del paisaje y la serenidad del ambiente contrasta con lo que resulta la actividad deportiva que desarrolla Leonel Pernía, donde el asfalto y la tierra invaden la visual. El piloto, el reciente campeón de la temporada de Súper TC2000, abandonará por un mes el buzo, el casco, los guantes, la balaclava -el protector de cara y cabeza-, las botitas, la remera térmica. Con las últimas hojas del calendario, el momento del balance, el análisis del recorrido, de las victorias y los sinsabores, pero también la época del disfrute de la familia, los hijos, los amigos, las charlas de sobremesa. "Estar casi todos los fines de semana del año fuera de casa es durísimo y es la parte que a veces uno se replantea de correr en tres categorías. No es falta de afecto, es la ausencia del ritual familiar, de estar presente en los cumpleaños. Pero todos hacemos un sacrificio, porque un trabajador está fuera de la casa cinco de los siete días de la semana. Si lo miro con esa perspectiva soy un privilegiado", relata quien además de pintar el Nº 1 en el STC2000, con Renault Sport, también fue protagonista en el Turismo Carretera y el Turismo Nacional..

-¿Quién te reclama más, tu mujer Denise o Thiago y Brianna?

-Denise lo entiende, si hasta los fines de semana que tengo libre y me tiro en el sillón me lanza indirectas como "a ver si no hay alguna carrerita para correr". Los chicos, a veces, me lo recriminan: son los que lo aceptan menos, aunque Thiago empezó a correr en karting y ya se da cuenta de cómo es el automovilismo.

-¿Cuándo y cómo se desconecta el piloto?

-Soy simple, no necesito de grandes cosas. Compartiendo un desayuno, un mate, una charla... Los pequeños momentos de la vida son los que me hacen feliz y los logro con en familia.

-La profesionalización de la actividad demanda otras exigencias físicas, el simulador, las rutinas, las dietas, ¿ayuda a desenchufarse o abruma?

-El trabajo físico lo traía de cuando jugaba el fútbol. El primer día que corrí en autos ya sabía cómo había que entrenarse y con Pechito López creo que marcamos un camino de cómo había que estar físicamente. Con el correr del tiempo la mayoría de los pilotos se fueron adaptando a eso. En lo personal, trabajo con Matías Erbín, el profe del boxeador Brian Castaño, con el que hice 36 semanas de entrenamientos. Desde el 20 de enero hasta el jueves previo a la carrera final de STC2000: lunes y miércoles, un turno; doble turno los martes y los jueves. En eso tengo disciplina, porque soy una agradecido de trabajar de lo que me gusta y no se puede regalar nada desde el aspecto físico. Después, simulador, karting -ese día lo disfruto mucho porque estoy junto a Thiago, que hizo su primera temporada y el año que viene seguramente correrá en Fórmula-, entrenamiento de fútbol.

-Si tuvieras que volver a elegir entre el automovilismo y el fútbol.

-Si volviera a nacer elijo el automovilismo desde el primer día, desde la cuna. La adrenalina del auto es algo único, porque vos tenés el control y te exigís, pero sabiendo que, si te equivocás, te podés golpear. Después, en nervios y ansiedad es la misma sensación que el fútbol.

-¿Alguna vez tuviste temor arriba del auto?

-No, nunca. Obviamente que cuando vas a circuitos en los que te podés pegar una bomba importante sabés que es un fin de semana bravo, pero nunca miedo. Rafaela es el circuito que más respeto: venís siempre a fondo en el curvón, te la jugás todas las vueltas, porque cuando te la jugás en la chicana también esperás que ninguno se quede sin freno como pasó este año, porque te parte al medio.

-¿Tenías más miedo de que se te escapara el título de STC2000 frente a Matías Rossi?

-En una definición, por más que te mentalices de que la tenés que ganar -tenía una mentalidad súper positiva-, en el fondo también sabés que son carreras de autos y con un abandono le dejaba a Rossi la chance de ganar. Me enfoqué básicamente en que no me invadan los pensamientos negativos.

-¿Hiciste algo diferente este año? ¿Sentiste que manejaste mejor que en 2017 y 2018?

-Interiormente, como piloto, sé que no fui diferente ni mejoré nada. Solo tenía mejor auto y a la hora de una definición, en un mano a mano, es fundamental. Tener un auto que sea rápido te da la tranquilidad, aunque el campeonato lo gané a mi manera: yendo al frente, sin especular con los kilos de lastre ni con las penalizaciones. Después, al saber que tenés el auto, depende pura y exclusivamente de lo que hacés arriba. Rossi no hizo nada mal en las últimas carreras, sencillamente no tenía el auto para pelearme de igual a igual. Este campeonato lo terminó definiendo el auto. Obviamente, los pilotos campeones no comenten demasiados errores, pero me pasó de perder más de un campeonato porque no tenía el elemento.

-¿Cuándo sentiste que quebraste a Rossi?

-La prueba en el Cabalén, antes de los 200 Kilómetros de Buenos Aires. Eso me permitió sentir qué auto tenía para la definición; el segundo golpe fue el resultado en Río Cuarto, por la diferencia de funcionamiento y por la diferencia que de puntos que establecí con Rossi.

-¿Sufriste con el bicampeonato de Ardusso?

-Pasaron una cantidad enorme de cosas por mi cabeza en esos tiempos de subcampeonatos. Se veía que se me escapaban, que no podía rubricar muchos buenos trabajos parciales y encima viene Facundo [Ardusso] y lo logra. También sabía que solamente eso se puede revertir con sacrificio y dedicación: interiormente sabía que tenía las condiciones para salir campeón, porque si ganás muchas carreras es porque las tenés. Pero el equipo nunca se relajó a pesar del bicampeonato, no se conformaron y esa actitud ganadora es la que me permitió ahora festejar.

-¿Te pesaban los cinco subcampeonatos?

-No me pesaban a la hora de manejar y creo que lo demostré en los fines de semana, tanto que mi mejor vuelta del año fue la que necesitaba para clasificar en Centenario. Estaba afligido porque necesitaba ganar algo importante con este grupo humano, con el que hice muchas pruebas en el [autódromo Oscar] Cabalén, muchos años de sacrificios y muchos años de hacer las cosas bien. Si yo me retiraba sin lograr un campeonato, era hacer tanto para no ganar nada. Hoy tengo esa tranquilidad.

-¿Sentiste siempre el respaldo del equipo?

-Abiertamente, en Renault Sport no hay piloto N°1 y eso fue fundamental para seguir en el equipo. Al final de 2018, todos me aconsejaban que ante un cambio de reglamento grande era el momento de cambiar de aire, entendían que con el bicampeonato el conjunto iba a apostar por Ardusso. Pero conozco mucho a Marcelo Ambroggio y a Alejandro Reggi y las cosas que se hablan se respetan. A Renault le sirve la batalla interna, que nos saquemos lo mejor de cada uno con Facundo. Eso nos permitió gritar campeón.

-¿Cómo calificás el primer año de la era de los motores turbo en el Súper TC2000?

-Del motor turbo no me gusta el sonido, pero nos dio la paridad y confiabilidad que necesitábamos para pelear un campeonato. El auto con menos carga aerodinámica no me gustó: si bien era un desafío entenderlo al principio, una vez que lo entendimos era más fácil de manejar que aquellos autos que van rápido y con mucha carga. Se me hizo fácil interpretarlo, y por eso me gusta el camino que se tomó, de un auto más rápido, con mejor goma, bastante más carga. Creo que se vuelve a lo que tiene que ser un auto de Súper TC2000, que en el tiempo de vuelta uno marque que se viaja rápido.

-Si tuvieras que empezar de nuevo, ¿elegís Súper TC2000, Turismo Carretera o Turismo Nacional?

-Cualquiera, porque me encantan las tres categorías en las que corro y porque me encanta estar arriba de un auto de carrera. El TC es la pasión, la historia, la tracción delantera, la paridad, la cantidad de autos y es difícil ganar. En el STC2000 es la tecnología y están los mejores pilotos en su mejor momento, porque son contratados por las automotrices y esa rivalidad y profesionalismo se siente mucho. Y en el TN está la diversión, el chapa-chapa y todos los condimentos de una carrera de autos que le gustan a la gente.

La relación entre el fútbol y los autos, un hilo movilizante para toda la familia

El apellido, invariablemente, conduce a dos deportes: el fútbol y el automovilismo. Los Pernía van y vienen entre la pelota y el volante. Una tradición que empezó Vicente, pieza del glorioso Boca que dirigía Juan Carlo Toto Lorenzo en los años 70, aunque se estrenó en Estudiantes y terminó su carrera en Vélez; el Tano, más tarde, en 1997, se consagró subcampeón de Turismo Carretera, por detrás del multicampeón Juan María Traverso. Leonel jugó en la Reserva de Boca, antes de emigrar a los Estados Unidos; de regreso, se pasó a los autos. Mariano jugó en la selección de España y ahora participa en Turismo Nacional. "Soy mejor piloto que futbolista. Con Gastón, mi hermano mayor, jugué profesionalmente en los Estados Unidos, pero acá los cracks con la pelota son Mariano y el Tano", dice Leonel, ante la mirada de Gastón, el mayor de los seis hermanos, que además es entrenador de fútbol.

"El comienzo fue un poco riesgoso, porque le robé la casilla del auto a mi viejo y me fui a probar con un amigo a Balcarce. Zafé de que me matara porque hice buenos tiempos, ahí el Tano se quedó más tranquilo", recuerda, con una sonrisa, aquel episodio. Y también destaca: "Nunca me desalentó, una vez que empecé, estaba enloquecido y es un fanático de lo que hago".

Leonel no lo vio jugar al Tano, aunque compartir de joven la actividad en las carreras influyó en la decisión de ser piloto. "Él me generó la pasión por el automovilismo. Yo viví el taller, no tanto la parte mecánica ni de laburar en el auto, pero sí el viaje con el equipo, tomar parciales en las carreras: me quedaba debajo de un árbol desde las 9 y no me movía hasta las 18. Y era feliz, me iba corriendo a mostrarle los tiempos a los boxes, volvía, miraba por donde doblaban y siempre me imaginaba: ¿podré alguna vez manejar? Esa etapa me marcó y me generó la pasión por el automovilismo", explica quien ahora desanda ese camino con su hermano Mariano y se prepara para recorrerlo con su hijo Thiago. "Lo que me pasa con Mariano es espectacular, una posibilidad que nos dio la vida de grande: compartir un fin de semana en autos de carrera. Disfrutamos desde el momento en que ponemos el termo arriba del coche para viajar, hasta el momento en que nos volvemos. Tengo pocos amigos, porque mis mejores amigos son mis hermanos y poder compartir esto con Mariano es espectacular. Y creo que la vida me va a dar cosas más lindas con mi hermano más grande [Gastón], pero eso va a llegar cuando me retire del automovilismo", comenta, quien en el futuro planifica ser ayudante de campo de Gastón.

Los autos, la velocidad, el riesgo, los temores. "El Tano sufre hasta las tandas de entrenamientos, desde el primer día. Él estuvo en Potrero de los Funes, cuando perdí el campeonato con Norberto [Fontana, en 2010], me volví abrazado a él y de Mariano. Este campeonato yo sé que para él es muy fuerte, porque él consideraba que yo era un piloto con posibilidad de ser campeón y se me había negado y eso como padre. Lo llevo a lo que podría pasar con mi hijo y ahí te das cuenta de todo el sufrimiento", comenta, quien sabe que esa angustia que lo perseguía a su padre ya lo empieza a carcomer a él. "Va a ser duro con Thiago. Lo veo firme, convencido, y sabe que eligiómun deporte de riesgo. Antes de que elija, le dije que lo iba a apoyar en lo que sea, pero que eso que elegía que lo hiciera con pasión. Porque para ser feliz en la vida uno tiene que hacer lo que lo apasiona, porque se hacen más llevadero los momentos complicados. Igual, ya sé que voy a sufrir mucho. Los otros días en Centenario, con el vuelco del chico de la Fórmula Renault [Esteban Fernández] la pasé muy mal, porque en un momento pensé que en un corto tiempo ese podía ser Thiago".

El campeón de Súper TC2000 jugó y se entrenó en Boca, bajo las órdenes del Bambino Veira, con Juan Román Riquelme y Sebastián Battaglia, en México compartió con Diego Maradona un Mundial de Indoor Soccer... pero nada lo hace más feliz que el automovilismo.

Definiciones con nombres propios

Traverso, con el que hubiera deseado medirse

"Con el Flaco Traverso me hubiera gustado competir, aunque hoy estoy compitiendo contra los mejores. Viajemos 20 años adelante y si me haces la misma pregunta yo te contestaría que me hubiera gustado competir contra [Agustín] Canapino y [Matías] Rossi"

La ausencia de Rossi en el TC en la temporada 2020

"No lo va a sentir la categoría, lo vamos a sentir los pilotos, porque siempre es importante medirse contra los mejores. La categoría se repuso de la baja del Flaco Traverso y de ahí en adelante te das cuenta que el TC tiene peso propio".

Las razones de los éxitos de Agustín Canapino

"Si tuviera que salir a pelear un campeonato y tengo presupuesto, hago un equipo con un solo auto, exclusivo. De hecho, es difícil ganarle a [Agustín] Canapino, porque él logró conseguir eso. Uno de los mejores pilotos, con uno de los mejores chasistas, haciendo el auto en el patio de la casa. Es un conjunto tan fuerte. Nosotros, primero tratamos de correr en TC y después ver lo que tenemos".

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