Leonardo Ponzio "a lo Palacios" y Enzo Pérez en modo selección: la última lectura táctica de Marcelo Gallardo en River

Ariel Ruya
·5  min de lectura

River se reinventa a cada paso. No es una decisión estratégica de Marcelo Gallardo, el conductor, sino que las salidas por transferencias, las bajas por fechas de eliminatorias y algunos inesperados bajos rendimientos demandan nuevas fórmulas. Sobre todo, en un contexto extraño, en el que River dejó de ser un equipo prepotente, ganador: es una moneda al aire, con buenas intenciones ofensivas y contratiempos que se replican en la zona del fondo.

No está Juan Fernando Quintero, hoy en la liga de China. No está Nicolás De la Cruz, ahora en el seleccionado de Uruguay. No está Nacho Fernández, que entró en el tramo final de la recuperación de un desgarro. No está Rafael Santos Borré, por coronavirus. Desde hace tiempo no está Exequiel Palacios. Y en el mientras tanto, River dejó de ser River hace casi un mes. Es un equipo apagado, frío, sin intérpretes confiables, ni una estructura consistente. El Muñeco lo sabe y ensaya, en esta prueba piloto en la que se convirtió la Copa Liga Profesional. En ese contexto, el triunfo por 1 a 0 frente a Godoy Cruz, en Mendoza, fue revitalizador.

El triunfo con un gol "juvenil" y una atajada "suplente"

Con figuras de segundo orden y piezas que cambian de posición, la última gran decisión del entrenador fue la -inesperada, arriesgada- posición de dos volantes clásicos de su ciclo ganador. Leonardo Ponzio actuó en buena parte del desarrollo como una suerte de Exequiel Palacios, más libre, más cerca del área del rival, y con la imprescindible misión de retroceder y marcar. En el último tramo se refugió atrás, cerca de Javier Pinola y Santiago Sosa, el pibe que es volante central y que actuó como zaguero.

Enzo Pérez invirtió los roles con el capitán: actuó como único número 5, delante de los centrales -en una salida, con suficiencia, perdió una pelota y Godoy Cruz casi abrió el marcador- y, al rato, se corrió hacia la derecha, como una suerte de número 8, una posición en la que se destacó en Valencia y en la selección. Luego salió por una molestia en el muslo derecho.

Un gol juvenil, detrás de los gladiadores

Con matices, con buenas decisiones y salidas en falso, Ponzio de a ratos hasta se disfrazó de enganche y volvió a patear al arco de media distancia, una de las principales virtudes de su carrera. El capitán volvió al equipo titular luego de siete meses. En enero de 2021 cumplirá 39 años: sabe que arroja las últimas gotas de sudor. Acepta el plan estratégico desde las sombras y juega de lo que precise la causa. La dinámica de Palacios no es parte de su estilo, pero él corre, lucha, abre la cancha, con panorama y decisión. "No me veo jugando hasta los 40 o 41 porque le taparía el hueco a un pibe. Igualmente, yo siento que ahora compito. Me entreno y compito, no soy pasajero en un entrenamiento. No soy titular porque Enzo Pérez está en un nivel de selección, y por el físico, la entrega y la técnica que tiene, ahí va a jugar hasta con los ojos cerrados", contaba el León tiempo atrás.

Con Matías Kranevitter, en la primera etapa del Muñeco como entrenador de River, Ponzio se sentía arropado, tenía menos obligación en la marca y jugaba unos metros más adelante, como en buena parte del partido de este sábado en Mendoza.

Un error en la salida

En cambio, Pérez ensayó como zaguero en las prácticas, se refugió como 5 y volvió a jugar con la nostalgia de aquel número 8 de selección. Su posición fue tema de debate en una charla con LA NACION: "En Godoy Cruz, con Chocho Llop, jugaba de volante por la derecha en un 4-4-2. En Estudiantes arranqué de 8, y después le rompí tanto a Alejandro [Sabella] con que mi sueño era jugar de mediapunta, libre detrás del 9, que terminó dándome la oportunidad. Ahí me salían todas. En Benfica arranqué por la derecha y Jorge Jesus me propuso jugar como «doble 5»: yo no quería saber nada, pero me convenció. En Valencia terminé como un 5 más centralizado y hasta me tocó jugar de líbero y de central". Pérez tiene 34 años.

"Fue una posibilidad que encontramos. Tratamos de gestionar las energías con los dos. En el primer tiempo, Leo salió a presionar bien arriba y Enzo estuvo más contenido; después cambiamos. Salió bien", expresó anoche Gallardo en referencia a los dos experimentados valores.

Argentina-Paraguay: Conmebol reveló los diálogos de VAR por el rodillazo que fracturó a Exequiel Palacios y el gol anulado a Lionel Messi

Ni Ponzio es Palacios ni Enzo es aquel de selección. Es más: el mendocino terminó el encuentro son serias molestias en un muslo (el parte oficial diagnostica "fatiga muscular en el isquiotibial derecho"), una inequívoca consecuencia del desgaste físico, del viejo y añorado ida y vuelta. Pero uno y otro se sacrifican por la causa. Como si fueran pibes. Como si fuera ayer, nomás.