Filtrar el contrato de Messi para olvidar que regalaste a Luis Suárez

Guillermo Ortiz
·5  min de lectura
Luis Suarez of Atletico Madrid celebrates after scoring his sides second goal during the La Liga Santander match between Cadiz CF and Atletico de Madrid at Estadio Ramon de Carranza on January 31, 2021 in Cadiz, Spain. Sporting stadiums around Spain remain under strict restrictions due to the Coronavirus Pandemic as Government social distancing laws prohibit fans inside venues resulting in games being played behind closed doors. (Photo by Jose Breton/Pics Action/NurPhoto via Getty Images)
Photo by Jose Breton/Pics Action/NurPhoto via Getty Images

Después de 48 horas de “caso Messi”, uno está tan agotado de tanta información que lo único que puede decir es que el argentino marcó ayer el gol que abrió el triunfo a su equipo ante el Athletic de Bilbao y que gracias a eso el Barcelona sigue vivo. Bueno, también se podría añadir que el gran culebrón del verano fue la decisión del propio Messi de renunciar a todas esas cláusulas, esas variables, todo, para irse a cualquier otro lado. Y que fue el club que ahora filtra todos estos documentos y le culpa de su ruina económica, el que dijo “no, te quedas, mismas condiciones”.

Se ha hablado mucho también de todos los jugadores que han llegado al Barcelona desde la marcha de Neymar -e incluso antes- y el dineral que ha supuesto para las arcas del club, pero ahí podríamos apelar incluso a Johan Cruyff, quien siempre aseguró que él prefería gastar el dinero en traspasos que en fichas porque el dinero de los traspasos puede volver si a ese club luego le interesa un jugador tuyo -o si hablamos de Paulinho y el Guangzhou- pero el de las fichas se queda en el bolsillo del jugador. Ahora bien, tener la masa salarial más alta de cualquier club deportivo del mundo, incluyendo los estadounidenses, y a la vez gastarse más de 700 millones en fichajes en cuatro años es una genialidad y así hay que entenderlo.

Las cosas se filtran por algo. En este caso, por rencor y por orgullo y porque igual alguien ha pensado que así se pueden ganar unas elecciones. Lo cómico es que la filtración llegue a los quioscos justo el día que Luis Suárez marca otros dos goles para el Atlético de Madrid, se coloca “pichichi” de la liga con 14 tantos y deja a su equipo con diez puntos de ventaja sobre el segundo clasificado -el Barcelona- y un partido aún por jugar. Si uno hubiera permanecido en coma durante todo 2020 -y tampoco parece tan mala idea- y se hubiera despertado justo ahora, viendo a Suárez marcando golazos de falta para el mejor Atlético de la historia, pensaría: “¿Cuánta pasta se han dejado Gil y Cerezo para conseguir esto?” y no se creería la respuesta cuando la encontrara en Google.

Y es que Luis Suárez, el único jugador cuyos números goleadores han estado a la altura de los de Cristiano o Messi durante las últimas seis temporadas, se fue del Barcelona gratis. Creo que hay por ahí unas variables por rendimiento, pero apenas si superan los cinco millones de euros si se dieran todas juntas. Pocas operaciones hemos visto tan ruinosas económica y deportivamente como esta: no solo deshacerte de un jugador que probablemente ya hubiera terminado su etapa en el Barcelona, sino mandarlo sin cobrar un duro a cambio a uno de tus dos rivales en liga y al finalista de dos de las últimas siete Champions League. Si pagarle un sueldazo a Messi aboca a la ruina, ¿a qué aboca este tipo de operaciones?

No era la primera vez que la anterior directiva del Barcelona hacía algo parecido: Coutinho llegó por casi 150 millones en el invierno de 2018 y lo mejor que ha hecho en un partido del Barça es marcarle dos goles a su club con la camiseta del Bayern de Munich. Rafinha está en el París Saint Germain afilando el cuchillo después de que la misma directiva también le dejara escapar gratis. La cantidad de canteranos que se siguen dejando escapar cada año para luego querer repescarlos en negociaciones fatigosísimas -Eric García- resulta sorprendente. Ante tanta evidencia, solo queda el ir por detrás, claro. Así, la filtración. Al menos, esta vez no han pagado a ninguna empresa para que dé la noticia por redes sociales. O eso creemos.

Hay algo en cada liga que gana el Atleti que insinúa el fracaso del Madrid y el Barcelona. Que expone sus carencias, por decirlo amablemente. No sé si es el caso este año en el que el Atlético va a un ritmo de 100 puntos a final de temporada y es una auténtica apisonadora, pero ayuda no le ha faltado. Luis Suárez no es solo un jugador importante en términos históricos, es que era justo el jugador que necesitaba el Atlético de Madrid desde que Diego Costa se desentendió del fútbol. Uno ve los partidos de Suárez y es un trotar continuo de diez metros, no más. Nunca ha sido especialmente estiloso sobre el campo y no va a serlo a los 34 años. Lo suyo es todo instinto: indicar a los compañeros la jugada que más le conviene y procurar rematarla apareciendo cuando todos le daban por muerto. El hombre del 1-0, el del 2-1, el del 3-2.

Y es que Suárez es, ante todo, un competidor. No es que el Atlético estuviera falto de competidores, pero ves ahí a un tipo que lo ha ganado todo y que sigue rindiendo y te obliga a ti a superarte. No es Álvaro Morata, vaya. Dicen algunos que el Atlético de este año juega igual que siempre, pero no es cierto. Juega mucho mejor y, sobre todo, juega con red. Todos estos años pasados, el aficionado rojiblanco vivía en la tensión de saber que su portería probablemente quedara a 0 y la inseguridad de si eso bastaría para ganar el partido. Este año, la cosa ha cambiado. El gol puede llegar en cualquier momento y eso es mérito de Suárez, de su leyenda y del genio que anda por ahí filtrando los contratos de los suyos para intentar hacer olvidar que echó a los que ya no están. Más que una ruina, una hecatombe.

Otras historias que te pueden interesar: