Leandro Bolmaro, a la NBA: la mirada de Juan Ignacio "Pepe" Sánchez y la sentencia de que "está hecho para jugar al básquetbol"

Diego Morini
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La reacción fue inmediata. Cuando lo vio sabía que había un talento. Apenas un puñado de desplazamientos, un par de charlas con la familia, papá Osvaldo y mamá Adriana, y le alcanzó para comprender que debía estar cerca de semejante proyecto. Juan Ignacio Sánchez, Pepe, el líder de Weber Bahía Basket, puso los ojos sobre Leandro Bolmaro y le ofreció toda la estructura de su equipo para darle un salto a su desarrollo. El chico de Las Varillas no lo dudó, miró a su papá y le dijo: "Me voy a Bahía Blanca". Desde allí comenzó a potenciarse el talento que ahora es parte del universo NBA.

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Primero se curtió en la Liga Nacional, pasó por las manos de Sebastián Ginóbili, fue inmediato su salto a Europa y Barcelona se quedó con el chico de 1,93 metros. Y cuando se le consulta a Bolmaro qué le ofreció Bahía Basket, no duda en decir que le enseñó qué es ser profesional. Pepe Sánchez, se lo había puesto como objetivo y no se detuvo hasta darle ese despegue. Y lo consiguió porque New York Knicks lo eligieron en el puesto 23, el más alto de la historia para un argentino. Pero el movimiento fue perfecto, porque sus derechos fueron adquiridos por Minnesota Timberwolves, que cedieron las selecciones 25 y 33. Un destino lógico para Bolmaro, que será dirigido por Pablo Prigioni.

-¿Qué tipo de jugador viste en Leandro Bolmaro como para quedar impresionado?

-Lo que me llamó la atención cuando lo vi, que lo advertí diferente, fueron dos cosas en particular, una es cómo se movía, si cuerpo está hecho para jugar al básquetbol. Por la longitud que tiene. Claro, después me enteré que él había hecho atletismo, que ayuda a estas cosas. A los movimientos, los desplazamientos. Tiene una capacidad, que es innata, para "quebrar los tobillos", que es re difícil de hacer. Se le dice de esa manera, pero en términos no técnicos, es la posibilidad de poder cambiar de dirección en planos muy cortos y pasar por huecos que es muy difícil pasar. Y eso hoy en el básquetbol vale oro, porque eso te ahorra un montón de movimientos. Tiene una capacidad de eficiencia de movimientos brutal. En ese "quebrar de tobillos" me hacía acordar a la Bomba Navarro, que lo hacía de tal manera que se generaba el espacio para poder conseguir su tiro. La tremenda capacidad que tiene para saber usar su físico. Porque no alcanza con tenerlo, hay que saber cómo usarlo para el juego. Usa cada centímetro de su cuerpo.

-La primera vez que hablamos de Bolmaro, me explicaste que si él escuchaba iba a ser un crack, ¿Supo escuchar?

-Tiene una virtud que es que sabe escuchar y la segunda virtud que tiene es que ama el juego. Tiene un amor por jugar que es tremendo. Esa combinación de saber escuchar a gente que puede ayudarlo y que además pisa la cancha y se le dibuja una sonrisa, es un combo perfecto. Siempre le digo que no pierda el disfrutar del juego. Cuando las cosas se le vengan encima, él debe aprovechar el talento que tiene y no perder la capacidad de disfrutar de esos recursos. Que no se le convierta en un peso, porque lo de él es natural, Bolmaro está hecho para jugar al básquetbol. Tenés jugadores que se construyen en base al esfuerzo y después tenés los naturales, el es un talento natural, con amor por el juego, con una tremenda capacidad de escucha, que entiendo que tiene que ver que le viene de los valores que trae de familia, que son muy buenos y sólidos. Ahí es donde tenés un combo que te permite decir que puede ser un extraordinario jugador de básquetbol. Viste que Manu siempre habla de eso, porque él dice que tuvo suerte porque nació de una familia que le dio contención, educación, valores, el club ala vuelta de casa. Me parece que la situación de Bolmaro es parecida, porque es un natural que encima está bien rodeado.

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-¿Qué sentís que le dio Weber Bahía Basket para poder dar el salto?

-Vino de Las Varillas como un talento absolutamente verde, en términos de qué era ser un jugador profesional, pero a su vez con muchos recursos innatos. No creo que nadie pueda decir "yo le enseñé a Bolmaro". Nuestro rol me parece que fue importante para mostrarle el camino qué es entrenarse de una manera de alto nivel, me parece que de acá se llevó un montó de hábitos muy buenos. Fue como un despertar hacia el mundo del básquet profesional. Me parece que fue un paso necesario. Fue la posibilidad de poder conectarlo con un club como Barcelona, fue bueno para nosotros poder entender que debíamos ayudarlo a que fuera como un jugador profesional y no como un jugador de cantera, fue bueno para este proceso de evolución de Leandro. Y a la distancia, lo ayudamos con la contención del momento, que fue cuando llegó a España.

-¿Qué creés que le dio Barcelona en todo este tiempo?

-Me parece que le dio un roce importante en términos de poder entrenarse con el primer equipo. Eso sucedió prácticamente desde los primeros días que llegó, pudo hacer esa experiencia. La convivencia con jugadores de primer nivel mundial como es Nikola (por Mirotic) o Alex Abrines, es determinante. Y la estructura o infraestructura que puede otorgarle Barcelona es fundamental en un proceso de desarrollo. A Europa hay que irse como profesional no como canterano, porque es muy complicado después poder dar ese salto. No hay muchos casos de canteranos que saltan al primer equipo. Por eso me parece que fue bueno haberlo ayudado para irse con las condiciones necesarias para que tenga chances reales de poder jugar en el primer equipo.

-¿Qué puede ser la NBA para Leandro?

-Me parece que es un lugar bastante natural para él. No me parece que es algo que extraordinario, me parece paso lógico, por su físico, su forma de jugar, porque mentalmente cuando llegó a Bahía asumió con naturalidad que su próximo paso era Europa, por ejemplo. Y hoy entiendo que jugar en la NBA es su siguiente paso. Tiene el talento y la cabeza para hacerlo. No significa que te tiene que ir hoy o mañana, pero es algo que va a llegar, porque me parece que es un lugar al que pertenece, simplemente porque es así. Quizá sea en los próximos años, pero será así.

-¿Cuál es la fortaleza más grande de Leandro y en qué le ves desarrollo?

-Me parece que tiene algo fundamental y que es versátil y que puede jugar en tres posiciones y defender tres posiciones, algo que se busca hoy en la NBA y vale oro. Antes podía ser un defecto no tener una posición definida, pero ahora es un valor poder desempeñarse en más de un puesto y eso encuentra a Bolmaro en un básquet que pide a gritos jugadores polifuncionales. Puede jugar un pick and roll, puede ser un tirador definido, puede defender a los tres rivales perimetrales, puede rebotear, puede subir bien la bola y tiene una muy buena ética del trabajo, por lo tanto, las cosas que no tiene muy desarrolladas, las va a pulir. Tomemos como referencia su tiro, ¿es un tirador puro? No, no lo es. Pero para la edad que tiene tira muy bien. Su mecánica es muy buena, eso es cuestión de tiempo. Eso es lo que ven en la NBA de él, la potencialidad de desarrollo que tiene. Me parece que todavía no vimos nada de Bolmaro, el jugador que hasta ahora vimos, es el 20% de su potencialidad. Y por eso es que la NBA, en un punto, ve lo que ven del él. En el Draft ven potencialidad, no ven el hoy, sino el mañana.