Las reglas del sexo cuando tienes "roommates"

Por Isabel M. Echemendía Pérez-. ¿Qué tan difícil es tener sexo cuando somos roomies? Que si en la cocina, que si en el baño, que bajito porque las paredes son delgadas y se escucha. En fin, hay que implementar mil estrategias para intimar con un chico o chica cuando compartes tu casa y no siempre resulta una situación muy cómoda que digamos.

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La mayoría de las personas tienen alguna historia de terror de compañero de apartamento o casa, y casi todas son sobre sexo: fuerte, arriesgado, sin escrúpulos, en espacios comunes. Es muy común escuchar la queja quien se ha debido quedar encerrado en su propio cuarto porque sus roomies están teniendo sexo en la sala o en cualquier otro espacio compartido. Esta es la versión incómoda de compartir nuestra privacidad con otros.

“Yo una vez viví con cinco roomies y era un desmadre”, cuenta Andrea, una joven mexicana que ya pasó por varias experiencias de este tipo. “Todos hacían lo que querían. Pero como éramos amigos, eso hacía fácil que nos respetáramos. Otra vez estuve alquilada con dos chicas que eran pareja, más discretas. Cuando llevaba a algún chico sólo intentábamos no hacer mucho ruido”.

Más que una experiencia temporal o pasajera, vivir con roomies puede resultar un problema a largo plazo, sobre todo si se prolonga hasta pasados los 30 años. De hecho, la convivencia compartida está definiendo nuestros tiempos. Eso significa que más personas seguirán exponiendo sus vidas sexuales en casas compartidas.

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“Yo una vez fui roomie con una chica lesbiana y era chistoso/incómodo cuando llevaba a su novia y tenían sexo”, comenta Ignacio, otro joven radicado en Ciudad de México, una de las urbes que más sabe del tema. “Luego me llegaba a tropezar con algún juguete que usaban y cosas así”.

Nuestra privacidad ha sido erosionada por los problemas de vivienda y convivencia, lo cual puede provocar que tengamos menos y peor sexo.

“Si ambas personas en una apartamento de dos habitaciones tienen pareja, son cuatro personas en un apartamento pequeño, a menudo con paredes delgadas. Pero el espacio personal, sin mencionar la libertad de distracciones o monitoreo, puede ser crítico para el placer sexual”, dice la piscóloga Kate Moyle en entrevista con el diario británico The Guardian.

Compartir el espacio nos inhibe de poder disfrutar a plenitud nuestra relación, además de resultar incómodo saber que alguien más puede ser cómplice o voyeur de tu intimidad. 

Tips para que tu vida sexual sobreviva al espacio compartido

Ciertamente, compartir el espacio nos inhibe de poder disfrutar a plenitud una relación sexual, además de resultar incómodo saber que alguien más puede estar escuchando detrás de la pared. No en vano, varios estudios han alertado en los últimos años que los jóvenes, justamente uno de los grupos sociales que más suele convivir con roomies, tienen menos relaciones sexuales que en el pasado.

Pero no todo está perdido en este dilema sexual. Miriam Tierney, del sitio SpareRoom, dice que establecer las reglas de la casa puede ayudar a minimizar el conflicto. Por ejemplo, informar a otros compañeros de vivienda cuando un chico o chica se queda, o discutir cuántas noches a la semana es apropiado tener sexo en un espacio compartido. Otra propuesta puede ser quedarse en casa de su pareja tanto como ellos se quedan en la suya. 

Según Tierney, nunca está de más informar a los roomies si se va a traer a un chico o una chica para que se quede, así como preguntarles en qué horarios no van a estar en casa, lo cual es siempre un buen dato. Otra propuesta puede ser quedarse en el piso de su pareja tanto como ellos se quedan en la de uno. 

Por su parte, Harlan Cohen, columnista de consejos y autor del libro The Naked Roommate, sugiere establecer reglas para expresar cualquier queja dentro de las 24 o 48 horas posteriores al incidente, o dejarla ir. Según dice, así "hay menos drama y más diálogo".

"Cuando las expectativas están alineadas y es seguro hablar de cualquier cosa, la mayoría de los problemas pueden resolverse", resume Cohen.

Otros tips funcionales para evitar momento embarazosos con roomies pasan por llegar a un acuerdo y poner reglas parejas para todos sobre horarios y espacios, no tener pena en pedirles un rato de privacidad, así como ser respetuoso cuando ellos se lo pidan a uno. Y, claro, tener un código que les permita avisarse mutuamente e impedir situaciones incómodas.

Sin embargo, como dice Cohen, nada es tan importante como tener confianza y camaradería con tu roomie, alguien con quien se pueda hablar de estos temas sin tapujos. Eso lo hace todo más fácil. De hecho, a veces ni siquiera hay que hablar. No obstante, igual nunca está de más tener a la mano un par de auriculares contra ruidos extremos.

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