Lo que realmente hay detrás de la ropa 'ecológica' de los gigantes de la moda

La lucha contra el cambio climático y el cuidado del medio ambiente se han vuelto una de las preocupaciones principales de jóvenes de todo el mundo, algo que los gigantes textiles han sabido aprovechar. The Nielsen Company, empresa de información y medios a nivel global, llevó a cabo un estudio a nivel mundial en 2017 mediante el cual se constató que para el 85% de los millennials y para el 80% de la Generación Z es ‘muy importante’ que las empresas sean responsables con el medio ambiente.

En este contexto, es lógico que las grandes empresas del sector textil se hayan querido unir al conocido ‘movimiento Greta Thunberg’, es decir, seguir los pasos de la activista sueca y empezar a mostrar su compromiso por el planeta. Cada vez es más habitual ir de compras y encontrar prendas en cuyas etiquetas venga impreso ‘elaborado a base de algodón ecológico’, o de ‘fibras reciclables’. Sin embargo, ¿hasta qué punto esto es verdad?

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Chica con vestido. EFE / Foto cedida por Ouh Lo Là
Chica con vestido. EFE / Foto cedida por Ouh Lo Là

Realmente, esto se trata de una estrategia de marca: quieren aumentar su volumen de ventas, y ven en las causas sociales en auge una gran oportunidad de negocio. Además, esto también resulta muy efectivo para limpiar su imagen y distraer a los consumidores de sus malas prácticas.

Jon Kareaga, activista vasco, organizó el pasado mes de octubre una sentada delante del escaparate de una multinacional en San Sebastián. Su objetivo era concienciar de la realidad de las marcas de ropa, oculta tras su imagen ‘eco-friendly’, y es que estas son responsables del 10% de las emisiones de carbono, más que todos los vuelos internacionales y el transporte marítimo, un porcentaje que podría ser hasta del 50% en el 2050. Esto situaría a la producción textil en segundo puesto en el ranking de industrias más contaminantes, después del petróleo.

No sólo eso: según Naciones Unidas, el sector textil es responsable de, aproximadamente, el 20% de las aguas residuales mundiales. El teñido de tejidos es el segundo mayor contaminante de agua a nivel mundial, por ejemplo, se necesitan hasta 7.500 litros de agua para hacer un par de pantalones vaqueros. Por tanto, la organización ha hecho un llamamiento a la industria para que emprenda acciones urgentes.

¿Qué podemos hacer nosotros?

Es comprensible que, cuando necesitemos una determinada prenda con urgencia, lo más cómodo sea visitar el centro comercial, que nos ofrece un amplio catálogo de tiendas de ropa con precios muy asequibles. Sin embargo, a la larga, resulta contraproducente, porque estamos adquiriendo la conocida como ‘fast fashion’, o ropa que dura poco en buen estado (se calcula que las prendas convencionales tienen una durabilidad media de seis lavados).

Renunciando a esta comodidad, podríamos invertir parte de nuestro tiempo en investigar marcas de auténtica ‘moda ética’ o ‘slow fashion’, lo que nos traerá más beneficios a largo plazo. Dichas firmas emplean tintes ecológicos y materiales reciclados, ofrecen una mayor calidad y durabilidad, tratan de reducir la emisión de gases efecto invernadero en el proceso de fabricación y promueven el consumo justo y responsable. En contra del usar y tirar, defienden el reciclaje y el fomento de la producción local, a pequeña escala.

Además de un cambio en nuestros hábitos cotidianos, como no abusar del consumo de ropa, no desperdiciar el agua, reciclar o reducir el consumo de productos envasados, o utilizar el transporte púbico, sería ideal invertir en ética y sostenibilidad: es la mejor opción para nuestro bolsillo y para el cuidado del planeta.

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