Lampião y María Bonita, la pareja de bandoleros que se convirtieron en los Bonnie & Clyde brasileños

Alfred López
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En el folclore brasileño hay dos figuras que son idolatradas por prácticamente toda la población, a pesar de haber sido dos de los delincuentes más buscados de su época.

Lampião y María Bonita, la pareja de bandoleros que se convirtieron en los Bonnie & Clyde brasileños (imágenes vía Wikimedia commons)
Lampião y María Bonita, la pareja de bandoleros que se convirtieron en los Bonnie & Clyde brasileños (imágenes vía Wikimedia commons)

Sus nombres eran Virgulino Ferreira da Silva alias ‘Lampião’ y Maria Gomes de Oliveira, quien ha pasado a la historia con el apodo de María Bonita, aunque no se la llamó de ese modo mientras estuvo con vida y dicho nombre surgió posteriormente a su dramático y cruel fallecimiento.

Ambos fueron aniquilados por la policía el 28 de julio de 1938, tras caer en una emboscada (posiblemente traicionados por algún integrante de la banda) y se les cortó la cabeza para ser exhibidas posteriormente por las autoridades como si trofeos de caza se trataran.

Exhibición pública de las cabezas decapitadas de Lampião y Maria Bonita, junto al resto de la banda de cangaceiros asesinados por la policía (imagen vía Wikimedia commons)
Exhibición pública de las cabezas decapitadas de Lampião y Maria Bonita, junto al resto de la banda de cangaceiros asesinados por la policía (imagen vía Wikimedia commons)

Según cuenta la leyenda popular, los propios policías que acabaron con la vida de Maria se refirieron a esta como ‘bonita’, a pesar de ya estar muerta y decapitada. Algunos historiadores dudan de esta versión, pero es la que ha perdurado y en las ocho décadas que han pasado y la que se explica a la hora de hablar de ella.

Además, numerosas son los lugares que, con el tiempo, han recibido ese nombre e incluso, se convirtió en un nombre muy común entre las brasileñas, ya me numerosísimas niñas fueron bautizadas en honor a la famosa bandolera.

Virgulino Ferreira da Silva recibió el sobrenombre de ‘Lampião’ en relación a la lámpara que utilizaba por las noches para poder iluminarse y leer libros, ya que esta era la mayor de sus aficiones.

En 1919, recién cumplidos los 20 años de edad, el padre de Lampião murió en un altercado con la policía, tras una discusión por las lindes de sus propiedades. Ese fue el detonante para que el muchacho decidiese abandonar su empleo como artesano y unirse a una banda de ‘cangaceiros’, nombre que recibían los bandoleros brasileños.

Vivían en los bosques y montañas y de tanto en tanto asaltaban a quienes transitaban los caminos o robaban en las ricas haciendas. Sus actos no solo eran criminales, ya que los cangaceiros también tenían un importante simbolismo social y reivindicativo.

Evidentemente, como en todas las bandas criminales, también se cometieron delitos de sangre, secuestros, atentados e incluso algunas violaciones sexuales.

En poco tiempo Lampião se convirtió en el líder de la banda y en 1929, de forma casual, conoció a Maria Gomes de Oliveira, una guapa muchacha, diez años menos que él y que en aquellos momentos estaba casada (aunque no era feliz en su matrimonio).

Un año más tarde The New York Times llegó a publicar un artículo hablando de Lampião y su carrera delictiva, debido a que había sido declarado como el ‘Enemigo público nº 1’ de Brasil.

Maria no tardó en enamorarse del líder de los cangaceiros y decidió dejarlo todo para unirse a él y a su banda. A lo largo de los siguientes nueve años se dedicaron a robar, atacar a las autoridades y vivir como una de las parejas de delincuentes más famosas de Brasil.

Coincidiendo con el tiempo, en Estados Unidos había otra pareja de delincuentes que se estaban haciendo inmensamente populares: Bonnie & Clyde y en más de una ocasión la prensa brasileña llegó a hacer algún tipo de paralelismo entre ambas duplas de criminales.

Varios fueron los fotógrafos de renombre que quisieron tomar imágenes de la pareja de moda en Brasil, siendo numerosas las colecciones fotográficas que muestran a Lampião y Maria Bonita en su día a día como forajidos fuera de la ley e incluso llegaron a aparecer, en 1936, en una película documental filmada por Benjamin Abrahão Botto, pero que no llegaría a estrenarse hasta quince años después.

Alrededor de Lampião y Maria Bonita se creó toda una serie de historias que los convirtieron en auténticas leyendas, siendo admirados e idolatrados por gran parte del pueblo brasileño (sobre todo las clases más bajas), a pesar de tratarse de dos criminales perseguidos por las autoridades.

Tras caer en una emboscada y ser asesinados por la policía, el 28 de julio de 1938, Lampião y Maria Bonita acabaron convirtiéndose en dos de los mitos más populares del folclore brasileño.

Fuentes de las imágenes: Wikimedia commons

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