LaMelo Ball, el chico que llegó a la NBA con un padre difícil, firmó por casi US$ 50 millones y es el candidato 1 a ser el mejor novato del año

Juan Landau
·7  min de lectura
LaMelo Ball tiene 19 años, se ganó la titularidad en Charlotte Hornets (la franquicia de Michael Jordan) y ya se destaca más que su hermano mayor Lonzo, de 23.
NOAH GRAHAM, Agencia AFP

Todos los años, la NBA se nutre de talento joven mediante el draft, la lotería en la que las 30 franquicias seleccionan a los mejores prospectos. Los mejores universitarios de los Estados Unidos y alguno que otro extranjero llegan al mejor torneo de básquetbol del mundo para competir con LeBron James, Stephen Curry, Kevin Durant y las demás estrellas. En esta temporada 2020/2021, LaMelo Ball resultó la apuesta más interesante, pero su camino no fue el habitual.

Ball nació en Chino Hills, California, el 22 de agosto de 2001. De la mano de su controvertido padre, Lavar, comenzó a jugar al básquetbol a los 4 años con sus dos hermanos mayores, Lonzo y LiAngelo. A los 13, el más joven del clan Ball fue parte del equipo de su escuela secundaria, Chino Hills Huskies, y en una victoria sobre Los Osos High School anotó 92 puntos, con 37 aciertos sobre 61 intentos de dobles (30 de 39) y triples (7 de 22). Ese encuentro lo catapultó a la escena de los medios estadounidenses. En 2015 fue elegido como co-novato del año por el portal de deportes escolares Max Preps y junto a sus hermanos ganó el campeonato estatal de California. Los Ball eran una sensación en las redes sociales.

LaMelo, Lonzo y LiAngelo Ball impactaron en las redes sociales; hoy el menor de los tres es el que tiene más alta proyección.
LaMelo, Lonzo y LiAngelo Ball impactaron en las redes sociales; hoy el menor de los tres es el que tiene más alta proyección.


LaMelo, Lonzo y LiAngelo Ball impactaron en las redes sociales; hoy el menor de los tres es el que tiene más alta proyección.

Los tres contaban con millones de seguidores tanto en Instagram como en Twitter y también se podía verlos en los principales canales de televisión de Estados Unidos. Percibiendo esta situación, Lavar, el padre, que controlaba todo movimiento de sus tres hijos, quiso sacar provecho de la fama de ellos e ideó un negocio. Fundó Big Baller Brand, una marca familiar de indumentaria (remeras, zapatillas, gorras), y permitió grabar Ball in the family, un reality show que mostraba la vida diaria de los Ball.

LaVar Ball quiso usufructuar la repetina popularidad de sus tres hijos (Lonzo, LaMelo y LiAngelo) y creó una marca familiar de indumentaria; además, se llevó al más chico a Lituania y a Australia para que hiciera su carrera previa a la NBA.
LaVar Ball quiso usufructuar la repetina popularidad de sus tres hijos (Lonzo, LaMelo y LiAngelo) y creó una marca familiar de indumentaria; además, se llevó al más chico a Lituania y a Australia para que hiciera su carrera previa a la NBA.


LaVar Ball quiso usufructuar la repetina popularidad de sus tres hijos (Lonzo, LaMelo y LiAngelo) y creó una marca familiar de indumentaria; además, se llevó al más chico a Lituania y a Australia para que hiciera su carrera previa a la NBA.

Tras el éxito deportivo en la escuela, Lonzo y LiAngelo se comprometieron con la emblemática Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), una de las mejores del país en “preparar” jugadores para la NBA. Casi en simultáneo, LaMelo terminó yéndose de Chino Hills luego de que su padre se peleara con el entrenador. Y LiAngelo fue expulsado de UCLA tras robar en una tienda en una gira por China. En 2017, después de que su hijo más chico se entrenara durante meses en su casa, Lavar decidió llevarlo, junto a LiAngelo, a Lituania para jugar en Prienai Vytautas, un club de la primera categoría local. Al mismo tiempo, Lonzo daba sus primeros pasos en la NBA, como base de Los Angeles Lakers, tras ser seleccionado en el puesto Nº 2 del draft de 2017. En Lituania la aventura de los Ball no fue buena, y en especial para LaMelo, que con 16 años promedió 6,5 puntos y 2,4 asistencias, con 26,8% de efectividad en lanzamientos no libres y 25% en triples, en apenas ocho partidos.

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Ya para 2018, y de regreso en Estados Unidos, Lavar Ball creó la Junior Basketball Association (JBA), una liga semiamateur que tenía por objetivo hacer brillar a LaMelo. Pero la iniciativa no funcionó y el menor de los Ball tuvo que volver a jugar en la escuela secundaria (era el último año en que podía hacerlo), pero esta vez en Instituto Spire, de Ohio, muy lejos de California. Luego de terminar esa etapa, LaMelo tenía todo acordado para seguir los pasos de Lonzo y continuar su carrera en UCLA, pero dado que las reglas de elegibilidad de la asociación de deportes universitarios (NCAA) no permiten que los jugadores ganen dinero con su imagen, emprendió otra aventura: en julio de 2019 partió hacia Australia para jugar en Illawarra Hawks. En su única temporada en el equipo oceánico LaMelo creció tanto física como técnicamente, y eso le permitió mostrar por fin su talento. En sus 12 partidos promedió 31,3 minutos, 17 puntos, 6,8 asistencias, 7,6 rebotes y 1,6 robos, aunque no estuvo eficiente en los lanzamientos, con 37,5% entre dobles y triples. Fue distinguido como el novato del año del torneo australiano.

Su estilo se destaca por la visión del campo, que le permite hacer asistencias espectaculares, y su capacidad anotadora, pero, como la mayoría de los jóvenes, su principal déficit está en el costado defensivo. Al notar sus espectaculares números y jugadas, los ojeadores de la NBA comenzaron a apreciar el talento de LaMelo y pusieron cada vez más los ojos en él. De hecho, empezaron a posicionarlo como uno de los mejores prospectos con miras al draft.

Visión de juego, pases y anotación son las virtudes del juego de LaMelo Ball, al servicio de Charlotte Hornets; en su primera temporada el base está promediando 15,8 puntos, 6 rebotes y 6,3 asistencias.
Visión de juego, pases y anotación son las virtudes del juego de LaMelo Ball, al servicio de Charlotte Hornets; en su primera temporada el base está promediando 15,8 puntos, 6 rebotes y 6,3 asistencias.


Visión de juego, pases y anotación son las virtudes del juego de LaMelo Ball, al servicio de Charlotte Hornets; en su primera temporada el base está promediando 15,8 puntos, 6 rebotes y 6,3 asistencias.

Su inicio en la NBA

El proceso de draft de 2020 fue atípico por la pandemia de Covid-19, que imposibilitó a los jóvenes entrenarse y mostrarse frente a las 30 franquicias de la NBA. Los especialistas pronosticaban que LaMelo sería seleccionado entre los primeros cinco basquetbolistas, pese a no haber jugado ni un solo minuto en el campeonato de la NCAA. Y así ocurrió: Charlotte Hornets lo eligió en el puesto Nº 3 del draft. Esa franquicia tiene una particularidad: su dueño es Michael Jordan. El más chico de los Ball, que tiene 19 años, firmó un contrato por cuatro años a cambio de 49.897.908 dólares.

Ahora bien, no todo es tan sencillo para este chico. La realidad es que hay una cierta desconfianza acerca del producto LaMelo Ball, no porque le falten herramientas deportivas, sino porque su entorno no sea tóxico. Es necesario entender que el aterrizaje de LaMelo Ball a la NBA estaba predestinado para Golden State Warriors, que tenían la segunda selección, pero se echaron para atrás a la hora de escoger al jugador californiano y se quedaron con James Wiseman. Al parecer, algunos directivos de la franquicia no pudieron superar los interrogantes que genera tener detrás a un padre como Lavar.

En esta temporada los novatos tuvieron un campamento de entrenamiento muy breve y debieron adaptarse a sus nuevos compañeros más rápidamente que lo normal. Como consecuencia, muchos no mostraron el nivel esperado. Pero no fue el caso de LaMelo, que hasta el momento es el candidato número 1 a llevarse el premio al mejor novato del año. Sus números: 15,8 tantos, 6 rebotes y 6,3 asistencias de promedio, con 44,9% en lanzamientos no libres, en 29 minutos por encuentro. Su buen rendimiento convenció al entrenador de Charlotte, James Borrego, de incluirlo en la formación titular.

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Además, Ball se convirtió en el jugador más joven en anotar un triple-doble (registrar dos dígitos en tres rubros estadísticos de la planilla en un partido), al lograrlo contra Atlanta Hawks con 19 años y 140 días, el pasado 9 de enero. Con una contextura física (1,98 metros, 81 kilos) muy superior a las de otros bases de la liga (Lonzo es igual de alto y algo más pesado), LaMelo tiene condiciones como para convertirse en uno de los mejores jugadores de su posición en los próximos años.

No es nuevo para la dinastía Ball dejar en claro que tienen talento para el básquetbol, porque si bien lo de LaMelo se presenta como un escenario ideal como para dejar una huella en la NBA, el arranque de Lonzo también fue importante, tanto que en su primera temporada en la competencia, en los Lakers, pudo dejar un registro que hoy ostenta su hermano: con 20 años y 15 días, logró ser el jugador más joven en la historia de la competencia en marcar un triple-doble (19 puntos, 13 asistencias y 12 rebotes).

“Creo que Melo se ha adaptado a la NBA mejor de lo que muchos hubiéramos pensado en este punto de su carrera. Ya ha superado nuestras expectativas para esta temporada”. Las palabras de Michael Jordan permiten comprender qué clase de proyecto está emergiendo. LaMelo, el chicos de las redes sociales que hoy va por todo en la mejor competencia del planeta básquetbol.