LAAC: un gran desafío de golf amateur ante los ojos saltones del camaleón

Gastón Saiz
lanacion.com

PLAYA DEL CARMEN.- Hay que olvidarse de encontrar la pelotita si pica fuera del fairway y cae en alguno de los manglares de la cancha. La búsqueda no valdrá la pena: un golpe de multa, a digerir el fastidio y a volver a enfocarse con la mira hacia el green. Este año, el Latin American Amateur Championship (LAAC) propone un reto grande en El Camaleón Golf Club de Mayakoba (7003 yardas; par 71), que arranca y termina con un largo par 4 en la jungla. Además, por primera vez habrá un doble premio: la clasificación directa para el Masters y el Open Británico 2020.

El grupo de ocho aficionados argentinos llegó el lunes aunque la cancha estaba cerrada, con lo que sólo practicaron en el driving range y el putting green. Ya el martes se dieron cuenta de que este escenario a orillas del Caribe mexicano es cosa seria, más allá de que en la última realización de esta cita en el PGA Tour, en noviembre pasado, el norteamericano Brendon Todd ganó con un categórico score de -20. Sin embargo, conviene diferenciar entre la experiencia de aquellos profesionales de la elite del golf mundial y estos 108 amateurs -la gran mayoría inexpertos- que aspiran al gran sueño de formar parte de dos majors en una misma temporada.

¿A qué se enfrentan los jugadores? Al hábitat natural del camaleón, el vigilante de ojos saltones que progresa de la jungla al manglar, se mimetiza sobre las rocas y se asola en la arena de este recorrido nombrado en su honor. El estrecho primer hoyo se alarga cuesta abajo y contra el viento predominante, en contraste con las imponentes más de 450 yardas cuesta arriba del 18, un final imponente. Este último capítulo fue el segundo hoyo más difícil en la última realización del Mayakoba Golf Classic del PGA Tour, donde los profesionales solo le arrebataron 30 birdies y se anotaron 129 bogeys en todo el torneo.

Si se toman como referencia las estadísticas de aquel certamen, el más complicado fue el engañoso 16, un par 4 de más de 473 yardas con un amplio fairway flanqueado por manglares. Emiliano Grillo recomienda: "En este campo es cuestión de jugar desde el fairway, hay muchos hoyos que tienen agua en los dos costados". La idea es que los aficionados se expongan a las mismas condiciones que los profesionales: rough imposible, fairways estrechos, mucha agua y greenes rápidos.

Logan Spurlock, originario de Oklahoma y al mando de la superintendencia de El Camaleón desde 2013, destaca el hoyo 2, un par 4 rodeado de manglares y surcado por el agua, en el que los más potentes pueden tener un segundo golpe al green de alrededor de 200 yardas. De manera similar a Teeth of the Dog, la sede del LAAC de 2019, a orillas del Caribe dominicano, este trazado se asoma también al mar en dos de sus hoyos: el 4, un corto par 3 de 121 yardas, y el emblemático par 3 del 15, el hoyo distintivo del recorrido.

En medio del fairway del 7 hay una cueva insertada que obliga a los pegadores a apuntar hacia los flancos de este par 5, otro de los atractivos de El Camaleón, que recibe los últimos retoques antes de la primera vuelta del jueves. Así como arrecia la lluvia, el cielo de repente se despeja y el vapor que sube de la jungla ahoga la respiración. Otro factor para un desafío fascinante.

Jugadores argentinos sin coaches

Para el grupo argentino, este LAAC será diferente a cualquier otro desde su creación en 2015, porque por primera vez no tendrá dirigentes de la Asociación Argentina de Golf (AAG) ni coaches de la entidad que lo acompañen. Los altísimos costos en dólares de un destino paradisíaco, y en temporada alta, provocaron que Germán Tagle, Andrés Schönbaum, Juan Ignacio De Giacomi, Mateo Fernández de Oliveira, Horacio Carbonetti, Abel Gallegos, Jesús Darío Montenegro y Agustín Segundo Oliva Pinto deban arreglárselas por las suyas. Matías Anselmo y Juan Ignacio Gil fueron los guías hasta el año pasado, pero la realidad económica del país y el 30% de recargo en dólares impidieron un armado más completo de la delegación.

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