La pastora y asesora de Trump pide $229 a sus fieles a cambio de“instrucción profética” contra sus enemigos

La popular pastora y consejera espiritual Paula White, notoria por su predicación televisiva y, más recientemente, por haber sido nombrada asesora en materia religiosa de la Casa Blanca, mantiene en su calidad de funcionaria pública, al parecer, una activa y controversial línea de consejería espiritual.

De acuerdo a Newsweek, White, quien es conocida como la “pastora personal” de Donald Trump, con quien ha mantenido cercanía, le ha pedido a sus seguidores que le paguen 229 dólares a cambio de recibir “instrucción profética” a fin de lograr en noviembre “una victoria contra sus enemigos”.

La teleevangelista Paula White, conocida como la "pastora de Trump" por su cercanía con el presidente, fue nombrada asesora de la Casa Blanca para asuntos religiosos. (Getty Images)
La teleevangelista Paula White, conocida como la "pastora de Trump" por su cercanía con el presidente, fue nombrada asesora de la Casa Blanca para asuntos religiosos. (Getty Images)

White añadió, al dirigirse vía email a los subscriptores de su newsletter, que oscuras fuerzas espirituales están frenando a sus feligreses de “lograr completos logros en todas las áreas de sus vidas”. Así, a cambio de 229 dólares, ella les ofrece una solución: “Yo decreto una instrucción profética para una súbita derrota de sus enemigos. La victoria es suya”, reza un email de la pastora enviado el pasado jueves.

Y añadió en el email, como advertencia a sus seguidores, que “hay un enemigo en su vida” y que “la guerra en la que se encuentra es peligrosamente agresiva”. Contra ello, indicó Newsweek, ella les ofrece a cambio de 229 dólares (o 31 dólares si no se cuenta con esa suma) una “serie de enseñanzas” sobre las “maniobras legales del mundo espiritual” y una botella de aceite para ungimientos que ha de ser aplicado como protección en la cabeza del fiel y sus seres queridos e incluso en sus propiedades y objetos.

No es claro cuáles son esos enemigos o peligros, ni si se trata de advertencias metafóricas o de otra clase, pero aunque a algunos pueda resultar extrañas o no esas nociones, el detalle que las vuelve especialmente controversiales es que White es desde hace unas semanas funcionaria de la Casa Blanca y, con todo, continúa realizando actividades religioso-comerciales para obtener un beneficio económico.

Ello en el contexto de que White predica el llamado “Evangelio de la Prosperidad” que ha sido criticado como una “falsa teología” que exalta el poder económico.

Y, en realidad, como reportó en 2014 el Christian Post, no es la primera vez que White ofrece a sus feligreses “instrucción profética” para vencer a sus enemigos a cambio de donaciones de 229 dólares (monto, al parecer, vinculado al versículo bíblico 22.9 de 1 Crónicas, que alude a que será Salomón y no su padre David, el encargado de levantar el templo).

El presidente Donald Trump con la pastora Paula White durante una cena en la Casa Blanca a la que acudieron líderes evangélicos en 2018. (Getty Images)
El presidente Donald Trump con la pastora Paula White durante una cena en la Casa Blanca a la que acudieron líderes evangélicos en 2018. (Getty Images)

Pero entonces, a diferencia de ahora, White no era funcionaria de la Casa Blanca. Y resulta impropio para alguien en esa posición conducir negocios personales si ello le supone conflictos de interés u obtiene beneficios personales de su gestión o posición oficial.

Y aunque aún está por dilucidar si White incurre en ello o no, la Oficina de Ética del gobierno de Estados Unidos indica claramente supuestos en los que un funcionario púbico puede faltar a sus responsabilidades si conduce negocios privados:

  • El empleado público podría requerir aprobación previa antes de dedicarse a la actividad externa.

  • El empleado público podría ser descalificado para trabajar en un asunto gubernamental en particular mientras se dedica a la actividad externa.

  • Al empleado podría prohibírsele aceptar compensación de la actividad.

  • Al empleado podría prohibírsele participar en la actividad externa.

De todo ello surgen varias interrogantes, aún sin respuesta. ¿Recibió aprobación, es de suponer de su superior o del propio presidente Trump, en tanto titular de la Casa Blanca, para continuar solicitando donaciones en su actividad de predicación privada? ¿Dado que la labor de White en el gobierno es, se entiende, trabajar en asuntos vinculados con materia religiosa, pedir 229 dólares a cambio de “instrucción profética” podría descalificarla de laborar en ese ámbito? ¿Se le ha prohibido o se ha planteado que se le prohíba aceptar compensación, los 229 dólares que los feligreses le donen, o se le ha prohibido o podría prohibírsele dedicarse a realizar esas ofertas?

White tiene el derecho de realizar sus actividades de predicación y solicitar donaciones en su calidad de persona dedicada a una actividad privada en el contexto de la ley. Pero cuando se es un funcionario público, esas actividades pueden, al menos, suscitar suspicacias y percepciones de conflicto de interés que no son necesariamente compatibles con el buen ejercicio del gobierno. Y ciertamente deben apegarse a las regulaciones y lineamientos aplicables.

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