La noche de las redenciones en el Bernabéu

Alfonso Duro
Real Madrid’s Cristiano Ronaldo, right, celebrates with teammate Isco at the end of the Champions League semifinals first leg soccer match between Real Madrid and Atletico Madrid at Santiago Bernabeu stadium in Madrid, Spain, Tuesday May 2, 2017. Ronaldo scored all three goals in Real Madrid’s 3-0 win. (AP Photo/Daniel Ochoa de Olza)

El Real Madrid puso pie y medio en Cardiff gracias a un partido completísimo ante el Atlético de Madrid, que no logró oponer resistencia alguna ante el mejor fútbol de los blancos de toda la temporada.

Haríamos mal en enfocarnos sólo en el hat-trick de Cristiano Ronaldo, una vez más brutal frente a la meta enemiga y alcanzando los 10 goles en el torneo, cuando al final de la primera ronda sumaba sólo dos tantos. Y digo que haríamos mal porque, por primera vez en mucho tiempo, la primera unidad del Real Madrid jugó al fútbol de manera coral, con criterio, sabiendo cual era la misión, y concentrados durante los 94 minutos de juego. Los de Zidane no dieron una sola opción a los del Cholo, que aunque apretaron en los primeros minutos, no lograron disparar a puerta hasta el minuto 59. Para ese entonces, los blancos tenían ya el 1-0 en el marcador y más de 20 disparos en dirección de Jan Oblak.

No cabe duda que el nexo entre los grandes partidos de la segunda unidad de la plantilla blanca y el fútbol champagne llevado a cabo por la primera unidad ante los colchoneros no fue otro que Isco Alarcón.

El malagueño saltó tan sobrexcitado al campo de juego que falló sus tres primeros pases. Lo que podía haberse confundido como miedo, fue simplemente un error de un jugador que llevaba más de una temporada sin jugar un partido de este calibre.

Isco tiene un rasgo que le diferencia del resto: cuando otros se esconden él vuelve a pedir la pelota. Poco a poco Isco se hizo el dueño del balón, lo movió, lo escondió, lo hizo todo en el medio, se desfondó corriendo de un lado para el otro y con ese movimiento sacó de sus posiciones a Koke, Saúl y Gabi.

Con Benzema como mejor aliado, el malagueño fue un tormento a la espalda de los mediocentros atléticos y la indecisión de los centrales al salir a la marca del malagueño le otorgó el espacio necesario para campar a sus anchas e inclinar la balanza hacía el costado merengue.

Su partido fue para destacar, como lo fue el de Ronaldo, que con su hat-trick (y varias jugadas en las que demostró de nuevo un imponente estado de forma) certificó que el retiro le queda aun muy lejos y que cuanto más cerca del área pequeña juegue más peligro protagonizará.

Aunque si el encuentro sirvió como redención a alguien ese fue a Zinedine Zidane.

El francés, que en apenas seis meses ganó una Champions League y quedó a un punto de levantar también al Liga española, ha conseguido armar un equipo en el que todos suman. 24 jugadores de la plantilla están completamente enchufados cuando llega el momento clave de la temporada y además se encuentran en un estado de forma pletórico. Pero nada de eso parece importar a la crítica, que sigue poniéndole en un escalafón por debajo de otros técnicos más vociferantes y explícitos en sus métodos. La derrota del Real Madrid en el último Clásico no ayudó a borrar ese san benito, pero si el gol de Messi hundió hasta cierto punto la reputación de Zidane como técnico, el partido ante los del Cholo Simeone debería generarle bastante crédito entre los eruditos de la táctica.

Tras perder su primer partido como entrenador blanco ante los colchoneros el año pasado, Zidane ha sabido plantarle cara en lo que a la táctica se refiere a Diego Simeone en todos los encuentros disputados entre ambos desde entonces. En la final de la Champions League, los blancos manejaron los hilos del partido durante 65 minutos y sólo el cambio de Toni Kroos ayudó a revivir a los rojiblancos. Este año Zidane ganó en el Calderón 3-0, también con un planteamiento irrefutable, y en el Bernabéu hace una par de semanas sacó un empate a uno tras un error en defensa que Griezmann aprovechó para poner las tablas en el marcador en el minuto 86.

Además, lo bueno de esta victoria en semifinales de la Champions para Zidane es que llegó impoluta. Ni goles a destiempo, ni juego a trompicones, ni dudas sobre la actuación arbitral. Zizou supo maniatar al Atlético de Madrid, estirarle para crear espacios, y cerrar los pasillos de conexión entre los generadores de juego del equipo de Simeone y sus delanteros.

Con todo y lo buen resultado que pueda parecer un 3-0, el Real Madrid sabe que el trabajo no está terminado, que los 90 minutos en el último derbi del Calderón serán intensos — pero nadie puede negar que para Isco, Ronaldo y Zidane el partido del Bernabéu será difícil de olvidar, pues para ellos significó una redención tremenda tras las múltiples dudas que han generado este año.

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