La mega noria de Madrid como síntoma de una falta de creatividad que acaba en ciudades calcadas

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London Eye es el distintivo de la capital británica que otras ciudades copian. Getty Images.
London Eye es el distintivo de la capital británica que otras ciudades copian. Getty Images.

Madrid llega tarde, pero llega al fin y al cabo, a la meta de ciudades que basan la creatividad para su desarrollo en lo que hacen otras urbes. Llega la noria, ese grandilocuente distintivo que se ha convertido en la identidad de Londres y que ha gustado tanto, que otros lugares también lo han adoptado. Melbourne, Las Vegas, Singapur, Orlando, Chicago, Osaka… la lista de copia pega es bastante larga… y ahora, le toca el turno a Madrid.

La vicealcaldesa de la capital de España, Begoña Villacís, anunció que creará una mega noria que será la más grande de Europa y que medirá alrededor de 140 metros de altura. Para ello, y según publicó El Confidencial, ya está en contacto con Urbanismo y los promotores que se encargarán de llevar a cabo el proyecto. A finales de marzo se determinará en qué lugar de Madrid se ubicará esta noria que pretende convertirse en uno de los símbolos de la ciudad, un emblema que no está exento de polémica. La iniciativa ha sido tildada de populista y otros sectores critican la falta de creatividad al tratarse de un concepto que ya existe en otros lugares del mundo.

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El nuevo milenio trajo consigo la construcción en la capital británica de London Eye y desde entonces se han convertido en uno de los principales reclamos con casi cuatro millones de turistas al año que se suben a ver la perspectiva de Londres desde las alturas. La idea triunfó y se extendió a otros lugares que quisieron adoptar esa manera tan peculiar de descubrir sus ciudades, aunque también evidenció una carencia creativa a la hora de encontrar estrategias que doten a cada lugar de características propias y únicas que las distingan de las demás. No en vano, la singularidad es una de las claves para atraer turismo.

“A medida que crece la competencia entre las ciudades, éstas buscan cada vez más distinguirse entre ellas a través de estrategias creativas. Sin embargo, en el ámbito del turismo, puede decirse que esas estrategias pueden ser contraproducentes, ya que la carrera por producir la distinción suele dar lugar a que las ciudades adopten modelos de desarrollo creativo similares”, afirmó Greg Richards en su estudio ‘Creatividad y turismo en las ciudades’. Este profesor de estudios de ocio en la Universidad de Tilburg ahondó en la importancia de marcar la diferencia para captar el interés de los visitantes, algo que quizás por temor al riesgo o por mera comodidad no se produce tanto como se debería. No sólo se refiere a los típicos reclamos turísticos, sino también a las soluciones a problemas culturales, sociales y económicos

Shanghai desde una perspectiva creativa.
Shanghai desde una perspectiva creativa.

Son varios los teóricos que se han dedicado al estudio del desarrollo de las ciudades desde el punto de vista creativo. Uno de los pioneros de la era moderna fue el británico, Charles Landry, quien teorizó sobre la necesidad de tener “ciudades creativas”. Abogó por la importancia de incorporar una cultura de creatividad que cree las condiciones apropiadas para que las personas piensen, planifiquen y actúen con imaginación a la hora de abordar los retos urbanos y de desarrollo. En su teoría, le da una importancia vital a las artes y a las industrias creativas para que impulsen la innovación en las ciudades, es decir, a contribuir para que unas se distingan de las otras.

Otro de estos teóricos de la creatividad urbanística es el estadounidense, Richard Florida, quien en su libro, ‘La clase creativa’, publicado en 2002, ahondó en la necesidad de contar en las regiones metropolitanas con una población rica en trabajadores de la tecnología, artistas, músicos y homosexuales. Florida los considera como “bohemios” y para él son fundamentales para el desarrollo de una “clase creativa” que, gracias a su dinamismo y apertura mental, no sólo atrae a más personas de este perfil, sino que dotan a la urbe de un talento que contribuye a desarrollar la identidad de las ciudades en todos los sentidos, incluidos la construcción de proyectos únicos y diseños sugerentes

Sin embargo, Richard criticó a estos gurús de las ciudades creativas y tildó sus teorías de “políticas rápidas” que copian las ideas de otras urbes creativas mediante el turismo político. 

Ayuntamiento de Madrid. (Getty Images)
Ayuntamiento de Madrid. (Getty Images)

“El resultado suele ser una forma de reproducción en serie, poco atractiva para los mismos turistas que las ciudades tratan de atraer”, afirmó en su deseo por encontrar ciudades distintivas a través de la creatividad y analizar el desarrollo de diferentes formas de originalidad.

Son muchas las visiones sobre cómo dotar de singularidad a las ciudades con el fin de atraer a los turistas y quizás uno de los casos que más choca con este ímpetu creativo es China, que directamente copia monumentos emblemáticos y looks de ciudades enteras. Las réplicas de París son increíbles, con hasta 22 monumentos, fuentes, estatuas y obras de arte calcadas a la perfección en diferentes lugares del gigante asiático. Por supuesto, la Torre Eiffel es uno de ellos. Copias de Italia, de un pueblo alpino austriaco, la Lucerna suiza en Asia, un mini Manhattan, viviendas al estilo londinense, complejas estructuras que hasta ahora eran únicas de Alemania, molinos holandeses… China es sin duda el país que más copias de ciudades alberga. 

Y, aunque vaya en contra de lo expuesto por los teóricos que buscan las maneras mas creativas de encontrar la singularidad de las ciudades, esta estrategia asiática funciona para atraer a aquellas personas que nunca podrían permitirse un viaje a Europa. Lo de Madrid y la noria es distinto. Es como ir de brunch en lugar de salir de tapas, como celebrar Halloween sin miedo al calco anglosajón o darle más bola a Papá Noel que a los Reyes Magos. Sin que esto sea un alegato al tradicionalismo por narices, sí parece que adoptar estrategias importadas para ganar popularidad turística es una muestra de falta de creatividad importante. Begoña Villacís es de las que piensa que el tamaño importa más que la originalidad.

“Trabajaremos para que Madrid tenga la noria más grande de Europa. Nos reunimos con los promotores del proyecto que desechó Ribó para buscar localizaciones para esta nueva atracción turística y cultural”, afirmó en Twitter refiriéndose a Joan Ribó, alcalde de Valencia y su negativa de convertir una parte de la urbe en un parque temático.

Cuando el desarrollo de una ciudad, el turismo o la cultura se convierten en un arma de pugna política es que la prioridad no es la creatividad, sino en a ver quién la tiene más grande. Es así como la inventiva y la imaginación desaparecen por culpa de la brillantez de estos lumbreras ocasionales que se apropian de la verdad sin ningún pudor.

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