La Liga de los despistes

Alfonso Duro
Real Madrid’s Cristiano Ronaldo, top left, goes for a header with Atletico Madrid’s Diego Godin, top right, during the La Liga soccer match between Real Madrid and Atletico Madrid at the Santiago Bernabeu stadium in Madrid, Saturday, April 8, 2017. The match ended in a 1-1 draw. (AP Photo/Francisco Seco)

No estaban los aficionados acostumbrados en los últimos años a ver una Liga en la que el Real Madrid y el FC Barcelona fallen tanto. Cuando se han vivido ligas rondando los 100 puntos, parece raro ver que a estas alturas ambos se hayan dejado puntos en ocho y diez partidos, respectivamente.

El Real Madrid se dejó –¿y van ya cuantas?– dos puntos en los últimos minutos del partido en un Derbi que encaró bastante bien y que volvió a dejar claro que si los blancos se implican mentalmente es muy difícil que las cosas no les salgan bien –aunque no todos sus hombres estén al mejor nivel.

Zidane volvió a apostar por su once fetiche. Los once jugadores que le hicieron campeón de Europa en Milán saltaron al Bernabéu en busca de dar un golpe a la Liga, pero algo no va bien en la mítica delantera del equipo.

La BBC se esforzó en el aspecto táctico. Cerraron huecos, apoyaron a los medios e interrumpieron los pasillos por los cuales intentaban conectar los colchoneros. Hubo algún momento, sobre todo en el arranque del segundo tiempo, en que los mediocampistas blancos se sintieron mejor que en cualquier partido de los últimos cinco años. Omnipresentes, dueños del balón, recuperando siempre las segundas jugadas, y percutiendo tanto por banda como por adentro. Pero en cuanto la conexión llegaba a alguno de los hombres de la BBC todo el esfuerzo previo acababa por los suelos.

Gareth Bale tuvo un ínfimo pasear por el campo. El galés no está bien, eso es evidente, pero es que ni siquiera puede disimular su mal momento con flashes de genialidad –algún remate de cabeza, una falta directa… algo. Cristiano Ronaldo sí ha sabido adaptarse en los últimos partidos a su nuevo rol en el equipo: No es ni de lejos el Ronaldo que ganaba partidos gracias a su pundonor y competitividad, pero se marcha de cada encuentro con alguna ocasión de gol (un gran tiro a la base del palo de Oblak y un remate franco a pase de Casemiro que salvó Savic sobre la línea), un par de remates peligrosos de cabeza y algún que otro balón filtrado a sus compañeros. Benzema fue el único componente de la BBC que dio el do de pecho, pero estuvo tan desacompañado arriba que sus ocasiones llegaron a cuenta gotas.

Así, al equipo le fue siendo constantemente más complicado aguantar el marcador con la ventaja mínima por el gol de Pepe, y el propio capitán del equipo aseguró tras el encuentro que parte del problema fue la falta de implicación de todos a la hora de defender.

El Derbi fue un aperitivo de lo que le espera al Real Madrid en las próximas dos semanas. Bayern de Munich y FC Barcelona tienen mucha más dinamita que el Atlético de Madrid arriba, pero ante los del Cholo –que por mucho que le pese a su entrenador hicieron un partido bastante mediocre– los blancos permitieron que los colchoneros llegarán dos veces de manera muy clara a su área: en la primera Keylor Navas le ganó la partida a Torres, en la segunda nadie pudo detener a Griezmann que marcó el empate. Quizás en el resto de partidos grandes del año no tengan la suerte los blancos de salir con vida de sus envites.

Zidane se mostró consternado por el despiste final, pero feliz con el juego del equipo. No le falta razón al técnico al asegurar que el equipo va en el camino correcto, pero queda la sensación que los mejores atacantes blancos vieron el partido desde el banquillo del Bernabéu (Isco, Morata, Lucas Vázquez…) y muy probablemente lo volverán a ver desde el mismo ángulo en el Allianz Arena el miércoles. Además, ya no es el momento de estar en el camino idóneo: el año se decide ahora.

La buena noticia es que los despistes no pasan sólo por el Bernabéu, y el FC Barcelona se dejó los tres puntos en Málaga de manera sorpresiva.

Aunque quizás eso deba enervar a un más al madridismo, que ve como estuvo a apenas cinco minutos de poder haber llegado al Clásico de dentro de dos semanas con un colchón de puntos mucho más amplio.

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