La historia viva del Real Madrid se enfrentará en la Champions League

Alfonso Duro
Ramos / FourFourTwo

Quizás el sorteo de la Champions League haya enterrado de una vez por todas los rumores de que el Real Madrid contaba con una mano negra en la UEFA que le brindaba los rivales menos potentes ronda tras ronda. Un Bayern de Munich – Real Madrid para abrir boca en cuartos de final es prácticamente una final adelantada, y el hecho de que en el sorteo había equipos como el Leicester, Mónaco o Borussia Dortmund debería aclarar completamente el bulo que ha rodado por los mentideros futbolísticos y las redes sociales como toda una verdad constatada durante los últimos años.

Por si fuera poco, el cruce además traerá el choque de los dos últimos entrenadores que ganaron la Champions League para el club de Concha Espina, Carlo Ancelotti y Zinedine Zidane, historia viva del Real Madrid.

Ancelotti, en su primer año en el Bayern post-Guardiola, ha conseguido rearmar a un grupo que parecía agotado tras quedarse a las puertas de una final de Champions en los tres años que el técnico de Santpedor estuvo en el club bávaro. Ahora el campeón alemán se encuentra en lo alto de la tabla de clasificación de la Bundesliga y acaba de deshacerse del Arsenal en octavos de final de la Champions por un resultado global de 10-2.

La máquina teutona se ha asentado en la idea de juego de Carlo Ancelotti. Lahm ha vuelto a su puesto de lateral derecho tras el periplo por el mediocentro que impulsó Guardiola, Alaba sigue creciendo a pasos agigantados en la izquierda, mientras que entre Javi Martínez, Boateng y Hummels le han dado la solidez que le ha faltado en los últimos años en la retaguardia. En el medio, Ancelotti se ha dejado de inventos: Veteranía y descaro con Xabi Alonso –en su regreso al Bernabéu y, básicamente tour de despedida– como vértice entre Vidal y Thiago. Arriba, el mayor damnificado ha sido el chico para todo, Thomas Müller, que se ha caído de la rotación en cuanto Robben y Ribery han vuelto al ruego, pues el estilete del equipo sigue siendo Robert Lewandowski, inamovible.

Además, el técnico italiano — el entrenador con más Champions Leagues– esta dando carrete al talento joven que tiene entre manos, con lo que Douglas, Renato Sanches, Kimmich o Bernat se postulan como el relevo generacional de un grupo que ya se ha asentado definitivamente en la madurez deportiva.

El reto para Zinedine Zidane no es menor. Quizás lo peor que le podía ocurrir a los merengues en estas alturas de la temporada era tener que enfrentar a un rival tan complicado y organizado como el Bayern. El Real Madrid es el líder de la Liga española y, visto con cierta perspectiva, también se deshizo del Nápoles en octavos con cierta facilidad, pero el juego del equipo –sobre todo en el plano táctico y defensivo– no invita a lanzar las campanas al vuelo. Toni Kroos, en su vuelta a la que fue su casa, tendrá todas las miradas sobre si mismo e intentará ser clave como el balance entre defensa y ataque.

La buena noticia es que Zidane tiene al grueso de la plantilla en un estado óptimo para enfrentar la eliminatoria, lo que le obligará a tomar una decisión firme sobre la idoneidad de jugar con la BBC en la delantera, o poblar el mediocampo con la idea de ganarle la batalla táctica a Carletto. Quizás también pueda ser una ventaja el echo de que Zidane fue el segundo del técnico italiano un año en el Real Madrid y su jugador otro año en la Juve, con lo que debería conocer bastante bien las ideas y los métodos del exentrenador del Real Madrid.

Quedan dos semanas para que ruede el balón en el Allianz Arena y Zidane necesita como agua de mayo recuperar la moral y la puntería de sus atacantes, que se han mostrado algo gripados en las últimas semanas.

Si no, habrá que volver a encomendarse a la cabeza de Sergio Ramos y la leyenda que nació en Munich en mayo del 2014. También, ahora más que nunca, historia viva del madridismo

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