La historia del hombre que dejó a una completa extraña quedarse con su asiento de primera clase

En un vuelo de siete horas desde Nueva York a Londres, Jack Littlejohn renunció a su asiento de primera clase para que la exenfermera Violet, de 88 años, pudiera disfrutar de ese lujo.

Una foto de Jack y Violet se volvió viral tras ser compartida en Facebook. La asistente de vuelo de Virgin Atlantic, Leah Barry, elogió al joven de 29 años por su gesto amable. “Se sentó en la fila de asientos al lado de los baños de clase económica y no dijo ni pidió nada durante el resto del vuelo”, escribió Leah. “Sin alboroto y sin llamar la atención, realmente lo hizo porque tiene un corazón noble”.

Jack y Violet (Foto: Leah Barry/Facebook)
Jack y Violet (Foto: Leah Barry/Facebook)

Violet volaba de regreso a Londres Heathrow tras visitar a su hija en Nueva York. Jack también regresaba de un viaje familiar: había viajado en avión a Nueva York para asistir a un evento de caridad con su hermano, el World’s Big Sleep Out, dedicado a crear conciencia sobre las personas sin hogar. (Sin duda, la generosidad es una cualidad que abunda en la familia).

El rostro de Jack no tardó en aparecer en los sitios de noticias tras volverse viral la publicación de Leah, pero poco se conocía sobre el joven de 29 años, de Stirling en Escocia, y sus motivaciones para cederle su asiento a una extraña. Entonces el HuffPost UK lo contactó.

Jack Littlejohn, a la derecha, y su primo Garath Harper, a la izquierda, en el The World's Big Sleep Out. (Foto: Jack Littlejohn)
Jack Littlejohn, a la derecha, y su primo Garath Harper, a la izquierda, en el The World's Big Sleep Out. (Foto: Jack Littlejohn)

“Nunca me ha gustado la idea de la primera clase porque no estoy de acuerdo con la desigualdad y no creo que sea positivo para las personas que pasan de largo a través de los mejores asientos hacia los normales”, contó Jack. “También es una especie de metáfora sobre cómo va la sociedad, en la que la desigualdad aumenta cada vez más”.

Jack explicó que su madre compró el asiento en Upper Class, que no es más que la versión de primera clase de Virgin, para sorprender a todos en el regreso del evento de caridad, por el que durmieron a la intemperie en el Times Square. Viajaba a casa con su madre, su pareja y su mejor amiga. Cuando le dijeron que viajaría en primera clase, Jack bromeó sobre regalar su asiento. Sin embargo, cuando subió al vuelo se dio cuenta de lo agradable que sería si realmente le regalase su asiento a un extraño.

“Antes de que el vuelo despegase, fui a dar una vuelta por los asientos de clase económica”, recordó Jack. “Buscaba a alguien especial para dárselo y entonces vi a Violet, una anciana jamaicana, a quien se le notaba que era realmente dulce”.

Jack se sentó en el reposabrazos de un asiento cercano y le preguntó a Violet si viajaba sola. Cuando le respondió que sí, le dijo: “Me gustaría darle mi asiento”.

Después de explicarle que se trataba de un asiento en Upper Class, una cabina que cuenta con asientos de cuero que se abren como camas y tiene la ventaja de contar con comida y bebida gratis, Violet aceptó a regañadientes.

“Había una chica a su lado que la motivó y le dijo: 'esa cabina es muy agradable, creo que deberías aceptar'", recordó Jack. “Entonces dijo, ‘está bien, iré’. Recogimos sus maletas, se lo dijimos a la asistente de vuelo y llegamos hasta el asiento”.

Violet disfrutó de su experiencia en Upper Class. (Foto: Leah Barry/Facebook)
Violet disfrutó de su experiencia en Upper Class. (Foto: Leah Barry/Facebook)

Cuando llegaron al asiento, en la mesa había una botella de agua de cortesía que Violet preguntó si podía conservar. “Fue muy bonito, estaba muy agradecida”, dijo Jack.

En tanto, Jack regresó a la clase económica para sentarse en el que antes era el asiento de Violet: “Soy sincero: estuvo bastante bien. Estaba muy cansado. Fue un vuelo normal, dormí la mayor parte del tiempo”, dijo.

Según la asistente de vuelo Leah, quien habló con Violet, la mujer de 88 años no visitaba a su hija en Nueva York desde hacía algún tiempo ya que le habían hecho un reemplazo de rodilla. “Deberías haber visto su cara, cuando la metí en su cama tras la cena”, dijo Leah. “Dijo que su hija no le creería. Su sueño siempre había sido sentarse en los asientos de primera clase y Jack lo hizo realidad”.

Jack reveló que lo que el mundo necesita no son solo pequeños actos de bondad sino un cambio sistemático para conseguir una mayor igualdad. “Creo que Virgin puede ser un buen ejemplo”, agregó. “Han ganado una buena publicidad, su nombre ha aparecido en esta historia y ha dado la vuelta al mundo”.

“Me encantaría que le diesen a Violet, quien tiene 88 años, vuelos gratis en Upper Class por el resto de su vida para que vaya a ver a su hija a Nueva York".

“Por la publicidad que han recibido gracias a esta historia, en términos relativos, eso representaría solo unos céntimos”.

Cuando le preguntaron por qué era tan importante para él ayudar a los demás y ser amable, Jack respondió: “Al final del día, ¿qué otra cosa se puede hacer?”.

Desde la publicación de este artículo, Virgin Atlantic confirmó que ubicará en la cabina de primera clase disponible a los clientes mayores que vuelen durante la temporada navideña.

“Esto ha sido en honor a Jack, quien le dio su asiento de Upper Class a Violet, de 88 años, en su vuelo de regreso a casa de Nueva York a Londres”, dijo un portavoz al HuffPost UK, el 23 de diciembre".

“En nombre de Richard Branson y Virgin Atlantic, se ofrecerán mejoras a los clientes mayores a bordo de todos los vuelos de Virgin Atlantic desde mañana, 24 de diciembre de 2019, hasta el 1 de enero de 2020”.

Natasha Hinde

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