La clave para mantener tu salud mental en tiempos inciertos (sin cursilerías)

Mariángela Velásquez
·5  min de lectura
Close up of a little boy putting his rainbow painting on the window during Covid-19
Durante los meses duros del confinamiento de la Covid-19 en 2020, los niños mostraban arcoiris pintados por ellos mismos como una señal de esperanza al mundo. (Getty Images)

No es fácil aferrarse a la esperanza en un año de pandemia e incertidumbre como el 2020. Pero los psicólogos aseguran que mantenerla no es una excentricidad, un capricho o un lujo. La esperanza es fundamental para preservar la salud mental.

La esperanza no solo hace la vida más agradable, sino que también ofrece resiliencia cuando las personas chocan de frente contra la pared de la ansiedad o caen en el hueco oscuro de una depresión, un desorden de estrés postraumático y hasta de una ideación suicida.

Los expertos han encontrado que las personas que sienten esperanza liberan endorfinas que permiten una sensación de bienestar y reducen los niveles de estrés, y eso les permite ser más productivos.

Todos tenemos pequeñas esperanzas, como lograr un ascenso laboral, o grandes esperanzas, como desear que regrese la democracia a nuestro país después de años de dictadura o que la ciencia logre la cura para el cáncer. Y también hay esperanzas difusas y a largo plazo, como que nuestros hijos tengan una larga vida llena de salud y oportunidades.

¿Pero qué es exactamente la esperanza?

En su Teoría de la Esperanza, el psicólogo estadounidense Charles Snyder afirma que es un estado emocional que nos aporta voluntad, decisión y un sentido de empoderamiento que nos permite alcanzar nuestras metas.

Decenas de investigaciones han demostrado el poder de la esperanza para mantener el bienestar emocional, aún más que el optimismo y la confianza en nosotros mismos.

Una de los mayores prejuicios es que se trata de un estado emocional pasivo. Muy por el contrario, los investigadores aseguran que es un mecanismo activo de enfrentar la adversidad.

"La esperanza es la manera en que asumimos nuestras metas para el futuro, la visión que nos permite identificar estrategias o caminos alternos para lograr esas metas y luego mantener la motivación o el impulso para seguir trabajando por esas metas, aun cuando enfrentemos tropiezos y dificultades", dijo Matthew Gallagher, profesor asociado de psicología clínica de la Universidad de Houston.

Hay diferencias entre la esperanza y el optimismo, aunque a veces usamos las palabras como sinónimos. Con la esperanza usamos nuestros activos personales para alcanzar un resultado deseado. Y con el optimismo tenemos expectativas de que nos ocurran cosas buenas en vez de malas. Ambas se fundamentan en el deseo que de algo bueno nos ocurra, pero en la primera usamos nuestros recursos para hacerlo realidad mientras que en la segunda creemos que todo va a salir bien pero no estamos seguros ni tenemos control sobre el desenlace, explicó Gallagher.

La psicoterapeuta Nancy Colier dijo al que la esperanza nos oxigena la conciencia. "Si logramos tener esperanza nos mantenemos motivados. Y nos motivamos a actuar porque sentimos que existe la posibilidad de obtener el resultado que deseamos. ¿Dónde encontramos la motivación si no tenemos esperanza alguna?", se pregunta.

Cuando nos sentimos desbordados y sentimos que la esperanza se aleja, podemos mitigar el desasosiego al dejar de mirar el panorama catastrófico o desolador y concentrarnos en las pequeñas cosas que sí podemos controlar.

Por ejemplo, ¿Si no puedes eliminar la Covid de la faz de la tierra, qué puedes hacer a corto plazo para asegurar la salud de tu familia?

Es posible que seas de esas personas que, por naturaleza, nunca ven el medio vaso lleno de las situaciones y que relacionan la esperanza con el autoengaño. La buena noticia es que el cerebro es tan moldeable que podemos entrenarlo y podemos seguir un sistema de ejercicios para fortalecer la esperanza como si fuera un músculo.

Los beneficios de entrenarnos hacia la esperanza son potencialmente enormes para mejorar nuestra calidad de vida.

Las personas que conservan la esperanza tienen más probabilidades de lograr sus metas, tener un mejor desempeño académico, elegir mejores estilos de vida, recuperarse más rápido de las enfermedades, experimentar una mayor satisfacción y tienen una sentido más fuerte del propósito y la misión en sus vidas.

La esperanza en la era Covid

La pandemia de la Covid-19 nos arrebató las certezas. La pérdida más dolorosa han sido los 1,6 millones de fallecidos hasta diciembre de 2020. Los que seguimos sanos hemos visto partir amigos, hemos dejado de abrazar a nuestros seres queridos, hemos aprendido a trabajar en nuestros hogares, a sustituir a los maestros de nuestros hijos sin recursos ni entrenamiento . Muchos han perdido el empleo, emprendimientos y oportunidades.

Pero si estamos vivos somos afortunados y la esperanza es un magnífico recurso para seguir adelante.

La autora y activista canadiense de 81 años, Margaret Atwood, escribió en una edición especial de Time sobre la responsabilidad personal de preservar el porvenir. No como un algo divino otorgado por los dioses, sino como un camino que debemos transitar con elecciones conscientes.

".... Nos persigue el terrible coronavirus. Estamos suspendidos en el aire, esperando llegar hacia el otro lado, donde la vida regresará a lo que pensamos que es normal. ¿Qué podemos hacer mientras estamos allá arriba, entre el ahora y el mañana?", expresó al escritora.

Para Atwood, todas las cosas que esperamos estarán en el castillo del futuro cuando terminemos este viaje. Pero la permanencia de esas cosas no ocurrirá por sí misma. Debemos asegurarnos en el presente de mantener vivo todo aquello que deseamos preservar.

Otro enfoque sobre la esperanza lo aportó el líder espiritual del Budismo, el Dalai Lama.

"Como budista, creo en el principio de la impermanencia. Eventualmente el virus pasará, así como en el transcurso de mi vida he visto pasar guerras y otras terribles amenazas, y tendremos la oportunidad de reconstruir nuestra comunidad como lo hemos muchas veces en el pasado. Espero sinceramente que todos podamos permanecer a salvo y en calma. Este es un momento de incertidumbre. Es importante que no perdamos la esperanza y la confianza en los esfuerzos constructivos que muchos están haciendo".

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