La carta para AMLO que refleja lo malo de su primer año como Presidente

REUTERS/Edgard Garrido
REUTERS/Edgard Garrido

Señor presidente:

Antes quiero reiterarle que esta carta está escrita con toda la sinceridad de un simple ciudadano. No hay en ella la erudición de un experto en los tópicos abordados, sino la sola mirada de un receptor de políticas públicas bien, mal o peor aplicadas.

Sin embargo, no encontrará asimismo ninguna segunda intención. No la hay.

Estos puntos que voy a tocar no son todos. Es abrumadoramente imposible abarcar en un artículo algo que necesita un curso, un vasto estudio: el primer año del gobierno encabezado por usted el cual está pletórico de hechos –no todos logrados. Y ahí está lo más notable de todo, su entrega absoluta, plena, sin descanso, a la tarea de gobierno. En efecto, se ve que quiere hacer en 6 años (5 años, 10 meses) lo de 12.

Sin embargo, no dejo de observar esto: su apasionamiento lo lleva al desgaste innecesario. Un ejemplo evidente lo tenemos en algo muy simple: permanecer de pie… hasta tres horas seguidas al día; totalmente desaconsejable en alguien que ha tenido problemas con el corazón. Innecesario.

(No dejo de imaginar que usted ha de decir: “No: si le bajo van a creer que algo me pasa, si así ya lo dicen.” Pues en tal caso la conclusión nos la da el principio que a la letra dice: “no se apure… ¡pa’ que dure!”)

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Economía

Soy de los que comprenden que la atonía de los sistemas económicos nacionales es mundial. Está claro –debe estarlo- que no es culpa de su administración… Mas, partiendo de la base de que la parte del Gobierno es uno de los grandes motores de la economía, ¿no se le hace que entre ahorros, austeridad republicana y curva de aprendizaje de los nuevos funcionarios ya se le pasó la mano?

La maldita polarización

Eso de la polarización es grave, gravísimo. Duele a todo aquel que tenga entendederas.

Esa polarización es tan extrema, tan tirante, que, en lugar de que usted haya inaugurado la era de la izquierda, puede que cave su tumba, ¿por qué? porque puede surgir un movimiento nuevo, nuevo, ni de un extremo ni del otro… y ¡a ver!

Recuerde al Grupo San Ángel, ¿qué fue ese grupo?: un ente distinto a los del mapa existente que al final se hizo gobierno. Aprovechó el registro de un partido y uno de sus miembros llegó a presidente, arrolladoramente. Esa persona, por si no lo recuerda, es Vicente Fox.

De modo que, le ruego, antes de hablarnos dígase: “No debo abonar a la división de mi pueblo, debo –con mis palabras- unir a mi país.”

Trato a la prensa

El surgimiento de poderosos movimientos de masas en el mundo y en particular en nuestra América Latina casi nos mueve a pensar que la prensa lo es todo, y resulta ¡que arremete contra ella! “Falso: solamente contra la conservadora” (diría usted); entonces, ¿lo que dijo de la revista “Proceso”? Ahora que ni contra la conservadora, señor: a esos periodistas los está condecorando: “Somos el medio atacado por el presidente”, podrían decir. El resultado fue el inverso a lo que usted quería, ¡hágame favor!

El auxiliarse de los evangélicos

Desde luego que el fundamento de lo laico es claro: si el Estado como tal cobija un credo, descobija a los creyentes en el otro o en ningún otro credo.

Solo por eso está mal dar protagonismo a una religión en particular. Ya lo sabemos. Pero más aún enterados de las terribles acciones de los evangélicos metidos en un Estado (y ya son varios). Por favor, chéquelo.

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Javier Sicilia

No sabemos bien a bien sus razones para no recibir a Javier Sicilia fuera de que le “da flojera”. Pero sí conocemos las de él, que ha recordado que como piedra de toque de acciones de seguridad el subsecretario Encinas le propuso un acto en las fosas de Morelos. El poeta se negó, aduciendo que su lucha es por una política de seguridad, no por actos simbólicos. ¿Eso es cierto, no cree?... ¿Entonces?

Además, lo verdaderamente significativo es que el poeta, y quizá solo él, entiende la profundidad que hay en el discurso ese del perdón que usted tanto esgrime…

…Si lo anterior es cierto, Sicilia es el único que lo entiende, presidente. ¡Lo que son las cosas!

Por último

Acaba de hacer usted mismo un recuento de lo más difícil de su primer año, enumerando 5 problemas. Disiento, las complicaciones que enfrenta son, efectivamente, 5 pero son estas: inseguridad, inseguridad, inseguridad, inseguridad e inseguridad.

Gracias por su atención.

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