El KO fulminante de Deontay Wilder a Luis Ortiz para retener la corona de los pesos pesados de la CMB

Osvaldo Principi
lanacion.com

El estadounidense Deontay Wilder dio vida a una de sus mejores obras pugilísticas: un K.O espectacular con un directo de derecha perfecto sobre el mentón del cubano Luis "King Kong" Ortiz, como epílogo de un combate aburrido y soporífero hasta el momento de la ejecución.

Su victoria por K.O en el séptimo round del match efectuado el sábado en el MGM Grand de Las Vegas corroboró su supremacía en la división de los completos con el cinturón del Consejo Mundial de Boxeo , elevando sus acciones y cotización sobre sus principales competidores (el norteamericano Andy Ruiz y los británicos Tyson Fury y Anthony Joshua). Sin embargo, su indescifrable andar en el ring y sus letargos para elaborar escenas excitantes, ratificaron que, entre el suspenso y las sorpresas, se seguirán desarrollando cada uno de sus futuros cotejos.

Wilder exhibió una frialdad exasperante. Casi no tiró golpes y los pocos impactos válidos, apreciados en el match pertenecieron a Ortiz, que llevaba claras ventajas en todas las tarjetas. También en la opinión de LA NACION. Y del mismo modo que lo hizo en la pelea anterior -el 3 de marzo de 2018-, con una maniobra electrizante terminó con el trabajo de elaboración, punto a punto, que había gestado el veterano retador cubano. Un rival de 40 años que lució "gastado" para asimilar los impactos de poder.

A los 34 años y con una carrera de 42 victorias (con 41 KO) y un empate, Wilder, sigue firme en su camino. Y se mostró cauto en sus declaraciones: "Todos sabían que iba perdiendo pero todos esperaban mi golpe de KO y así pasó. En algún momento perdí ideas pero mi intelecto estuvo supersónico. Vi la maniobra del KO antes de producirla . "King Kong" es un gran boxeador y tenía un muy buen plan. Quiero pelear con Tyson Fury en febrero y después con el ganador de Ruíz y Joshua. La gente quiere que pelee con Joshua y yo enfrento a cualquiera".

La revancha ante el inglés Tyson Fury, con quién empató el 1 de diciembre del año pasado -Wilder había ganado según el concepto de LA NACION- resultará una gestión difícil de negociar para sus distintos empresarios. Pero marcha bien encaminada y resulta, hoy por hoy, la pelea más esperada en este peso. Dos gigantes de más de dos metros frente a frente, con el antecedente de haber realizado, ya, una gran pelea. Un desafío millonario y espectacular.

Consiguió un KO similar, en tiempo, recorrido y dibujo, al logrado por George Foreman ante Michael Moorer, en el décimo asalto, cuando reconquistó el mundial pesado el 5 de noviembre de 1994, en ese mismo escenario. Y ello vale en una categoría como esta, en donde cada una de las hazañas amerita tener comparaciones históricas. Así, Wilder cerró una muy buena temporada. Más allá del corte soporífero de sus peleas, el modo de definirlas lo exime de cargo y culpa. Es el pesado del momento y quizás, ésta sea, la conclusión que más interese a esta altura del boxeo.

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