Klostermann, una posible carta de Löw para reforzar la defensa ante Francia

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Berlín, 13 jun (EFE).- El nombre de Lukas Klostermann se ha convertido en una mención recurrente de cara al partido de Francia contra Alemania como protagonista de una posible variante táctica para fortalecer el aspecto defensivo.

"Naturalmente tengo la esperanza de jugar y me preparo para ello. Pero el éxito del equipo tiene prioridad. Vamos con buenas sensaciones al partido contra Francia", dijo Klostermann este domingo en la conferencia de prensa virtual desde la concentración alemana en Herzongenarach.

La presencia de Klostermann en la conferencia de prensa ha sido vista por algunos como una posible señal de cara al duelo del martes.

El ingreso de Klostermann al equipo implicaría seguramente el sacrificio de un hombre de ataque, probablemente Kai Havertz, y estaría acompañado de un desplazamiento de Joshua Kimmich al centro para formar una especie de trivote con Ilkay Gündogan y Toni Kroos.

En el último amistoso antes de la Eurocopa, que se saldó con un 7-1 ante la modesta Letonia, Alemania jugó con una alineación que el seleccionador Joachim Löw admitió que podía parecerse mucho a la que empezará el partido contra Francia.

El esquema de esa noche fue un 3-4-3, como Kimmich como lateral derecho y Gündogan y Kroos por el centro.

La eventual entrada de Klostermann implicaría un cambio de dibujo para pasar a un 3-5-2 o a un 3-1-4-2, con Kimmich como volante retrasado, jugando por delante de los tres centrales.

Esa variante tiene sobre el papel dos ventajas. La primera es que le permite a Kimmich pasar al centro, donde se siente mejor. La segunda, es el refuerzo del planteamiento defensivo ante la fuerte ofensiva de los franceses.

La desventaja evidente es la de renunciar a un jugador adelante lo que por lo demás obligaría a los laterales -Klostermann y por la otra banda seguramente Robin Gosens- a un mayor trabajo ofensivo.

El juego alemán actual, a falta de un nueve puro al que se pueda alimentar con centros, exige intentar llegar combinando y una gran movilidad en la parte de ataque.

Ante Letonia, Thomas Müller, Serge Gnabry y Kai Kavertz estuvieron permanentemente intercambiando posiciones. Gosens y Kimmich, además, se sumaban con frecuencia como dos delanteros más.

Un despliegue ofensivo de esas dimensiones, sin embargo, puede tener algo de suicida ante un equipo como el francés.

La alternativa, si se renuncia a Havertz, es que con la posesión de la pelota Gündogan adelante su posición y se convierta en una especie de falso nueve, como lo ha hecho en ocasiones en el Manchester City, y que Müller y Gnabry se abran a las bandas.

El central Antonio Rüdiger dio a entender que parte del plan alemán ante Francia era llevar al partido al terreno de los físico.

No se trata, dijo, de intercambiar amabilidades ni jugar "bello y bonito" y usó una palabra alemana -"eklig"- para describir la actitud que había que tener que solo se entiende en el contexto .

La traducción literal sería "asquerosos" pero eso es algo que ese contexto no se usa en español. A lo que apunta es que Alemania debe ser incómoda, desagradable y, dijo, "dejar marcas" a lo largo del partido.

Para cumplir con ello es evidente que es más apropiado tener un defensa más, como Klostermann, así eso implique sacrificar a un delantero exquisito, como Havertz.

(c) Agencia EFE

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