Justin Rose, una figura del golf que resplandeció en el Masters de Augusta

Alejo Miranda
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Rose empleó 65 golpes y quedó a dos del récord de la cancha; tiene cuatro de ventaja sobre sus perseguidores / AP
Rose empleó 65 golpes y quedó a dos del récord de la cancha; tiene cuatro de ventaja sobre sus perseguidores / AP

Augusta National recupera poco a poco sus defensas. Si no, pregúntenle al austríaco Bernd Wiesberger. Con dos golpes arriba del green en el hoyo 15, tuvo un putt para águila. Se pasó apenas y terminó en el agua. Así de difíciles son los greens de la cancha más famosa del mundo. Con estas condiciones, cobra todavía más valor lo que hizo Justin Rose, el único que pareció rebelarse contra las garras de la cancha. Apenas necesitó 65 golpes (-7) para completar la primera vuelta del Masters, que lo ponen al tope del tablero con cuatro de ventaja sobre sus perseguidores más próximos (el norteamericano Brian Harman y el japonés Hideki Matsuyama). El inglés encarnó la historia del jueves, un día que dejó muchos momentos memorables como suele otorgar el primer major de cada año.

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En 2020, la pandemia obligó a la postergación del Masters, que se terminó jugando en noviembre. El otoño no sólo le dio una fisonomía diferente a campo, igualmente impactante pero mucho más amigable, debido en buena parte porque los greens, más húmedos, estuvieron más receptivos. Dustin Johnson ganó con récord para los 72 hoyos (-20). De nuevo en su lugar habitual en el calendario, volvió el marco florido, volvió a haber algo de público y, sobre todo, Augusta National volvió a contar con sus defensas naturales.

Rose empleó 65 golpes y quedó a dos del récord de la cancha; tiene cuatro de ventaja sobre sus perseguidores / AFP
Rose empleó 65 golpes y quedó a dos del récord de la cancha; tiene cuatro de ventaja sobre sus perseguidores / AFP


Rose empleó 65 golpes y quedó a dos del récord de la cancha; tiene cuatro de ventaja sobre sus perseguidores / AFP

El día comenzó con el homenaje que la organización le rindió a Lee Elder, el primer jugador negro en jugar el Masters. Con 86 años y conectado a un tubo de oxígeno y dificultades para moverse, acompañó a las leyendas Jack Nicklaus (81) y Gary Player (85) en la salida honoraria. No pudo pegar, pero el driver le sirvió de bastón para estar de pie en ese momento histórico, a la altura del que logró en 1975 al romper las barreras del racismo y marcar el camino para los que vendrían después.

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El Masters también recobró su esencia con la asistencia de alrededor de un 20% de la capacidad que en condiciones normales asiste al certamen más preciado por los profesionales, según estimaciones de la prensa presente. Entre los asistentes estaba Gerry McIlroy, el padre de Rory, quien recibió un pelotazo en la pantorrilla de su propio hijo. El cuatro veces campeón de majors, que tiene a este certamen como única deuda pendiente, ofreció compensarlo con un autógrafo. Mucho más no le quedó para bromear, ya que con una vuelta de 76 (+4) deberá trabajar mucho hoy para estar en el fin de semana.

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Pero la anécdota queda en segundo plano cuando el juego es protagonista. Y por más que sea tan sólo el primer día de competencia y todavía quede mucho golf por jugar, lo que hizo Justin Rose le vale un lugar entre las mejores vueltas de la historia. En un día en que sólo 12 jugadores bajaron el par, los 65 golpes empleados lo dejan a dos del récord de cancha, establecido por el australiano Greg Norman en 1996. Además, los cuatro golpes de ventaja sobre los escoltas representan el margen más amplio luego de 18 hoyos de los últimos 80 años, uno menos que el récord establecido en 1941 por Craig Wood, que avanzaría hasta ganar el certamen.

Rose empleó 65 golpes y quedó a dos del récord de la cancha; tiene cuatro de ventaja sobre sus perseguidores / AP
Rose empleó 65 golpes y quedó a dos del récord de la cancha; tiene cuatro de ventaja sobre sus perseguidores / AP


Rose empleó 65 golpes y quedó a dos del récord de la cancha; tiene cuatro de ventaja sobre sus perseguidores / AP

El inglés de 40 años estaba +2 al hoyo 7 (dos bogeys), pero cerró con -9 para los últimos 11 hoyos (un águila y siete birdies), lo que bien podría ser el mejor stretch de la historia en Augusta National.

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No es un escenario desconocido para Rose, que otras tres veces en su carrera estuvo al frente luego de la primera vuelta. No obstante, el campeón del Open Championship 2013, busca su primer título en Augusta National, donde dos veces fue subcampeón: en 2015 detrás de la impresionante performance de Jordan Spieth y dos años más tarde en un desempate ante Sergio García.

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“Aunque todavía no puse mi brazo en el saco verde, ya pasé por esta situación y sé de qué se trata”, dijo Rose. “En lo posible quiero mantener las cosas en perspectiva, al menos hasta que no lo pueda ignorar más”.

Spieth, campeón en Texas la semana pasada luego de una sequía de tres años, firmó 71 en un día febril: tres birdies, un bogey, un águila, un triple bogey (se fue al bosque en la salida del 7). Protagonizó uno de los tiros del día, embocando desde afuera en el 15. No obstante, ese privilegio le correspondió a Tommy Fleetwood, con un hoyo en uno en el 16. El campeón Dustin Johnson cerró con doble-bogey para 74, mismo score que Brooks Koepka, que regresó luego de dos meses por una operación en la rodilla derecha que le impide flexionarla, lo que genera una curiosa posición a la hora de leer los greens. Justin Thomas, otro favorito, enderezó un mal inicio y se conformó con 73.

Todos lejos de Justin Rose, la flor que más resplandeció en Augusta National.