Jugar en equipo y sus alcances más allá del rugby, en la vida misma

Jorge Búsico
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Cómo influye el juego en equipo en las relaciones laborales es un punto que encontró una lógica en el flamante libro de Miguel García Lombardi, quien que desde hace años vive entre el pasto del rugby y los despachos de las empresas. En "El poder del equipo. La metáfora del deporte aplicada a empresas y organizaciones", García Lombardi aborda sus experiencias como psicólogo social, que van desde su tarea en diversos clubes de rugby (La Plata, Liceo Naval, CUBA, SIC, Pueyrredón y Vicentinos) hasta en corporaciones como Celulosa Argentina, los estudios Marval, O'Farrell & Mairal y Beccar Varela, Radio Victoria y TCA (del consorcio Aeropuertos Argentina 2000). En ese trayecto va encontrando permanentemente lazos que se unen.

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"Mi consultora se llama Oval Coaching, así que destila rugby desde el comienzo. Si bien el juego en equipo no es exclusivo suyo, el rugby tiene subgrupos dentro del juego que lo hacen diferente. Esto mismo es lo que se aplica en el trabajo en las empresas. Yo parto de tres premisas que se someten a ambos: la organización, el liderazgo en grupo y, además, la persona, la función individual", cuenta García Lombardi, platense de sangre, que jugó al rugby en dos de los clubes emblemáticos de la ciudad (La Plata y San Luis, aunque se identifica con el primero) y es fanático de Estudiantes. Uno de los casos que se desarrolla en su libro es el del equipo de Zubeldía que ganó el campeonato local, tres Copas Libertadores consecutivas y una Copa Intercontinental. "Transitar el proceso con la convicción por una idea siempre culmina en buenos resultados", apunta en una charla con LA NACION.

"El poder del equipo" (editó FUCER y se puede adquirir a través de su página web) se presentó el viernes vía Zoom con la participación de 135 personas. Fueron dos horas de una reunión de rugby, ya que la mayoría de los expositores y de los participantes tenían alguna vinculación con el deporte. García Lombardi trabaja desde hace un tiempo con el Puma Javier Ortega Desio, a quien conoció cuando ambos estuvieron en el SIC. El forward que jugó los últimos dos Mundiales contó: "Para mí el trabajo que hago con Micho es fundamental, porque la cabeza es prioritaria en el alto rendimiento. Y, además, es un ida y vuelta que nos nutre".

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En ese sentido, y a pedido del autor del libro, recordó una anécdota con el All Black Sonny Bill Williams: "Nos hicimos muy amigos y una de las veces que vino a la Argentina lo invité a comer un asado. Le pregunté por su religión musulmana y por qué rezaban varias veces al día, y me contestó que 'era para agradecer por lo que tenían, por las cosas más sencillas'. Se lo compartí a Micho y pudimos trabajar sobre eso, sobre agradecer y disfrutar".

García Lombardi incorpora un concepto de Enrique Pichón-Riviere (uno de los introductores del psicoanálisis en la Argentina): "Enseñaje". También lo adopta su amigo platense Mario Barandiaran, otro de los invitados a exponer en la presentación. Ambos formaron parte del staff de La Plata RC cuando en 2010 perdió con el SIC la final de la URBA. Hoy, García Lombardi volvió a La Plata, al plantel superior y a la M19, y también colabora con Vicentinos.

Uno de sus momentos más duros en el rugby fue cuando estando en CUBA se produjo la muerte de Juan Cruz Migliore. "Me convocaron por un tema deportivo y, de repente, estaba en la cancha en medio de una tragedia. Fue una experiencia que tuvimos que transitar con todo el club", recuerda. Ese trabajo con el duelo le abrió otras puertas. "Cada vez que pasa algo en el rugby, me llaman. Le dicen la "Micho señal". Así que cuando ocurrió el asesinato en Villa Gesell, me llamaron de la URBA, y con Martín Carrique bautizamos la nueva comisión FIMCO", concluye. Ahí también, y donde sea, lleva el mensaje de jugar en equipo.